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Guerra de visas Cuba-EU

Guerra de visas Cuba-EU

Gobiernos de La Habana y Washington se acusaron mutuamente de incumplimiento de acuerdos firmados en 1996.

Guerra de palabras

Los gobiernos de La Habana y Washington se acusaron mutuamente el martes de incumplimiento en el otorgamiento de 20 mil visas que Estados Unidos concede cada año a cubanos que piden salir de la isla principalmente por causas políticas.

El régimen cubano dijo que Estados Unidos incumplía su obligación de otorgar la cuota anual de visados con el fin de desestabilizar el país y forzar un cambio político.

Washington, a su vez, denunció que "restricciones" de La Habana le impidieron cumplir con ese compromiso.

Una declaración de la cancillería cubana apuntó que del 1 de octubre de 2006 al 30 de junio de 2007 la Sección de Intereses de Estados Unidos (SINA) otorgó 10,724 visas a cubanos, un 53,6 por ciento de la cuota mínima anual de 20 mil que debe conceder al 30 de septiembre, según acuerdos firmados por ambos países en 1994.

Cuba advirtió que de mantenerse la tendencia hasta septiembre, Washington violaría los acuerdos.

Agregó que sería "un aliento adicional a la emigración ilegal, que -añadió- es "estimulada" por la Ley de Ajuste Cubano y la política de "pies secos-pies mojados", que privilegian a los emigrantes ilegales de la isla.

Tras el éxodo del Mariel, en 1994, Cuba y Estados Unidos sostenían una ronda de conversaciones cada seis meses para garantizar una migración ordenada y segura para los cubanos que huyen de la isla, pero en 2004 esos encuentros fueron cancelados por Washington.

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Estados Unidos se defiende

En respuesta a la acusación cubana, la SINA dijo que le había sido imposible en este año fiscal (que comenzó el 1 de octubre de 2006) emitir los 20 mil visados porque el gobierno de Cuba "ha puesto restricciones irrazonables al trabajo".

Entre las restricciones, el gobierno estadounidense mencionó la denegación de visados a personal de la Sección de Intereses, material y suministros necesarios para su funcionamiento y la no autorización de contratación de locales para cubrir 47 vacantes.

Asimismo, reiteró que Estados Unidos "promueve una migración segura, legal y ordenada".

Los descargos de La Habana

En la declaración del martes, la cancillería cubana sugirió que el gobierno del presidente George W. Bush busca acelerar una transición en Cuba, aprovechando que el líder cubano Fidel Castro, con 48 años en el poder, convalece desde el 31 de julio de una crisis de salud y la isla está bajo mando provisional de su hermano, Raúl Castro.

"Cabría preguntarse qué persigue el gobierno de los Estados Unidos con este comportamiento", cuestionó Cuba. "¿Por qué desea que empeore la situación migratoria entre ambos países?", agregó.

"¿Guarda esto relación con las recientes declaraciones del presidente Bush en las que además de desear la muerte del Comandante en Jefe, expresó su preferencia por forzar los 'cambios' que desea imponer a Cuba?", añadió.

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Los rezos de Bush

El pasado 28 de junio, Bush dijo que un día "el Buen Señor se llevará a Castro" y sugirió que un cambio en Cuba sería un "reto interesante" para Estados Unidos, a lo que Fidel Castro respondió irónico diciendo que "el Buen Dios" lo protege.

En un reciente editorial, Castro acusó a Washington de estimular la emigración ilegal, al responsabilizarlo del fallido secuestro de un avión en La Habana el pasado 3 de mayo -con saldo de dos muertos-, debido a que los dos soldados que lo hicieron pretendían salir a ese país.

"Esa política irresponsable del gobierno de los Estados Unidos estimula la indisciplina social, el delito, las salidas ilegales y ofrece un tratamiento preferencial a los emigrados cubanos, sin reparar en las formas y medios que estos utilizan para arribar al territorio de ese país", dijo la cancillería.

Fuego cruzado

La Habana acusa a Washington de estimular las salidas ilegales con la Ley de Ajuste Cubano (de 1966), que otorga estadía, residencia al cabo de un año y un día y facilidades laborales a los cubanos que lleguen por cualquier vía a Estados Unidos.

Washington responsabiliza del éxodo al gobierno de Castro, pues señala que los emigrantes tratan de escapar de Cuba por la situación económica y la falta de libertades políticas.

Los acuerdos de 1994 fueron suscritos tras la llamada crisis de los balseros, cuando miles de cubanos (más de 36 mil) partieron de la isla en precarias embarcaciones hacia las costas de Florida, en Estados Unidos.

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A raíz de esa crisis, la política de "pies secos-pies mojados" estableció que los que sean interceptados en el mar son repatriados, y quienes toquen territorio recibirán automáticamente los beneficios.

Las relaciones entre ambos países se encuentran rotas desde hace cuatro décadas, y Washington impuso duras sanciones contra la isla para fomentar un cambio en su sistema comunista.

Pelea vieja

Las acusaciones entre La Habana y Washington por el tema de las visas no es tema nuevo. En junio de 2003 Cuba también acusó a Estados Unidos, a través de un comunicado, de "manipular de forma grosera" el listado de personas a las que el Departamento de Estado asegura haberle concedido visas para inmigrar a Estados Unidos y que supuestamente La Habana les impide salir de la isla.

Cuba dijo en esa ocasión que Estados Unidos había manipulado las listas de cubanos favorecidos con visas o por haber ganado un cupo en la Lotería de Visas, y señaló que los retrasos en las salidas de los cubanos eran por culpa del gobierno norteamericano.

El Departamento de Estado respondió en aquella ocasión que los cubanos favorecidos por los acuerdos migratorios ya tenían el estatus de refugiado en Estados Unidos, pero que el gobierno cubano les ha negado visas de salida.

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