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Reescatistas recorren los escombros del World Trade Center de Nueva York tras el desplome de los edificios el 11 de septiembre de 2001. 

El fantasma de la deportación amenaza a cientos de rescatistas indocumentados del 9/11

El fantasma de la deportación amenaza a cientos de rescatistas indocumentados del 9/11

Voluntarios que participaron en las tareas de rescate del World Trade Center luchan por quredarse en EEUU.

Reescatistas recorren los escombros del World Trade Center de Nueva York...
Reescatistas recorren los escombros del World Trade Center de Nueva York tras el desplome de los edificios el 11 de septiembre de 2001. 

Unos 2 mil inmigrantes indocumentados que trabajaron en las tareas de rescate en la Zona Cero de Nueva York, tras los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001, libran una interminable batalla para evitar que los deporten de Estados Unidos.

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También enfrentan serios problemas de salud tales como asma, reflujo gástrico, cáncer, migraña y sinusitis crónica, entre otros padecimientos provocados por los químicos tóxicos que inhalaron en las tareas de limpieza de los escombros del World Trade Center.

Mauricio Ávila y su esposa, Elba Calle, son parte del grupo integrado por cientos de indocumentados que durante años trabajaron removiendo escombros en la Zona Cero y ahora están enfermos y sin papeles en Estados Unidos.

“Trabajé ahí dos años, después que se cayeron las Torres Gemelas”, contó Calle a UnivisionNoticias.com. “Nunca nos chequearon, nunca preguntaron si teníamos papeles. Éramos bienvenidos porque nos necesitaban, pero cuando ya no éramos indispensables nos echaron y nos dejaron con las manos cortadas”.

El matrimonio de inmigrantes originarios de Ecuador tiene dos hijos, uno de 18 años y el otro de 10, nacido en Estados Unidos.

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“A finales de 203 comenzamos a manifestar problemas de salud. Primero fueron resfriados que no se iban, pero ahora tengo asma, renitis, sinusitis, tuve cáncer de tiroides y depresión. Hemos recibido ayuda medida, pero limitada. El no tener papeles es un problema, porque no podemos recibir todas las atenciones que requieren nuestras enfermedades”, dice Calle.

Ávila fue operado del estómago en 2004 “por la inhalación de polvo. También tuve una caída y y me lastimé la espalda y una rodilla. Hoy en día, como mi esposa, sufro de sinusitis, asma y depresión. Del no tener papeles es un problema porque no podemos ser tratados como corresponde”.

Dijo además que “nos han dado asistencia médica, limitada. A veces nos asisten, a veces no. No tenemos toda la ayuda que han anunciado porque no tenemos papeles”.

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Del fantasma de la deportación que los asola, Ávila dijo que si los arrestaran para expulsarlos de Estados Unidos, “en estas condiciones, es como darnos una sentencia de muerte. Por lo menos aquí, en Nueva York, tenemos un poco de medicina. Pero si nos echan, allá (en Ecuador) no tendremos ningún tipo de ayuda, ninguna medicina. Eso nos abruma todos los días”.

Segundo momento de silencio por las víctimas del 9/11 Univision

El grupo DRM Action Coalitión (DREAMer group) brinda asistencia y consejo a ambos inmigrantes. "Batallamos para que puedan regularizar sus permanencias en Estados Unidos", dijo a UnivisionNoticias.com la activista Patricia Rodríguez.

La colombiana Nayibe Padredin, de 75 años, es una de las víctimas, reportó El Diario de Nueva York el jueves, en el 13 aniversario de los atentados perpetrados por 19 terroristas pertenecientes a Al Qaeda (La Red), que encabezaba el disidente saudita Osama bin Laden.

Sus padecimientos le hacen temer por su vida porque siente que su salud se deteriora cada día, agregó. Pero su angustia más grande es la de morir sin poder abrazar a sus cuatro nietos que viven en su tierra natal. "Me aterra no poder ir a verlos", dijo.

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Padredin participó por varios meses en las heroicas tareas de limpieza de la Zona Zero. Ahora no se puede mover del país por ser indocumentada, indicó El Diario.

Algunas estimaciones señalan que unas 2 mil personas resultaron con graves enfermedades físicas y mentales tras participar en las tareas de rescate y limpieza, y ahora abogan ante las autoridades por una ley que les permita legalizar su situación inmigratoria.

Recordando el 9/11 con María Elena Salinas Univision

"Una permanencia legal es lo mínimo que nos merecemos todos los que trabajamos en la Zona Cero y por cuya causa tenemos serios problemas médicos", dijo al diario neoyorquino Rubiela Arias (47), quien desde que llegó a Nueva York, en 1998, no ha podido ir a su natal Medellín, Colombia, donde tiene a su familia.

Arias trabajó limpiando escombros entre septiembre de 2001 y marzo de 2002, y después de estar expuesta a sustancias como asbesto y plomo, fue diagnosticada con reflujo, asma crónica, problemas con la piel y fibromialgia (dolor muscular), por lo que toma 16 medicamentos.

"Tenemos cobertura total en atención médica y medicina pero vivimos en la incertidumbre de la deportación", sostuvo Arias, para quien todavía está latente el olor a quemado, las sirenas que sonaban cada vez que encontraban un cadáver y el denso polvo. "Es una pesadilla que no tiene fin", describió.

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Si bien la permanencia indocumentada en Estados Unidos sigue siendo una falta de carácter civil no criminal, en 1996 el Congreso aprobó la Ley del Castigo, que sanciona con tres años fuera sin derecho a reingresar a los inmigrantes que permanecen más de 180 días indocumentados en el país, y eleva el castigo a 10 años si la permanencia sin papeles supera los 365 días.

El regreso no autorizado convierte la estadía indocumentada en un delito criminal grave que se sanciona con pena de cárcel.

Las víctimas consultadas por El Diario dijeron haber recibido entre $25,000 y $30,000 de indemnización de las compañías que les contrataron. Además, esperan obtener alguna compensación a través de la Ley Zadroga, aprobada en 2011, que provee un fondo para rescatistas y trabajadores de limpieza.

Las víctimas dijeron desconocer el monto total, ni cuando les será otorgado.

A finales de julio UnivisionNoticias.com reportó que, 13 años después de los ataques, alrededor de 2,500 personas que ayudaron en las tareas de rescate sufren o han sufrido algún tipo de cáncer.

Entre ellos se encuentran 1,655 policías, médicos, empleados de la ciudad y voluntarios contabilizados por un programa especial del hospital Monte Sinaí.

Mientras, otros 863 casos se registraron en empleados del Departamento de Bomberos, que cuenta con su propio programa.

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Más de 37 mil personas trabajaron en salvar vidas, remover los escombros y atender las emergencias de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Estudios han revelado que las personas que trabajaron en la respuesta a la tragedia han padecido varios tipos de cáncer: de próstata, de tiroides y leucemia.

Sin embargo hay quienes no están de acuerdo con estos datos. Aseguran que no hay ninguna relación entre las víctimas de cáncer y el 11 de septiembre. Argumentan que es algo que no puede probarse por el momento.

Para las autoridades federales este es un tema que debe ser tratado con mucha delicadeza. Y por eso tienen en marcha un fondo de compensación para las víctimas. A finales de junio habían recibido 1,145 solicitudes de afectados por el cáncer.

De ellas, según el diario The Washington Post, 881 han recibido la luz verde para ser indemnizadas, mientras que el resto está aún bajo revisión.

Hasta finales de julio 115 enfermos de cáncer habían recibido un total de $50.5 millones, con cantidades individuales de entre $400 mil y $4.1 millones.

Radio bilingue.org reportó en su sitio que hay más de 1,100 enfermos con cáncer en la ciudad de Nueva York, personas que trabajaron en las labores de rescate y limpieza de las desaparecidas Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, según datos del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades.

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En 2013 autoridades federales, patrocinadoras del fondo del 9/11, sumaron 58 tipos de cáncer a la lista de enfermedades cubiertas por la ayuda del gobierno a las víctimas.

Las autoridades federales anunciaron en septiembre de 2012 que el cáncer es considerado oficialmente una de las enfermedades relacionadas con el 9/11, y que las personas que trabajaron en la Zona Cero y contrajeron o desarrollen hasta unas cincuenta variedades de la enfermedad recibirán fondos oficiales para la cobertura médica.

La decisión fue anunciada por el doctor John Howard, director del Instituto Nacional para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, y supuso un viejo reconocimiento para muchos enfermos -miembros de servicios de emergencia, trabajadores de la construcción y habitantes de la zona más próxima- convencidos de que contrajeron cáncer respirando polvo impregnado de toxinas tras el derrumbamiento de las torres.

"Añadir estos tipos de cáncer respaldará algo que ya sabemos que es cierto- que nuestros héroes están enfermos, y algunos mueren de cáncer contraído al respirar las toxinas de la Zona Cero", dijo la senadora federal por el estado de Nueva York Kirsten Gillibrand, cuando se anunció el fondo hace dos años.

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