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Debate migratorio se complica

Debate migratorio se complica

El anuncio del comienzo del debate de la reforma migratoria no garantiza una solución favorable para los ilegales.

"Se sigue negociando con la Administración (del presidente George W. Bush)", aseguró Federico de Jesús, vocero de la oficina de Reid, en Washington. "Pero el hecho que la Casa Blanca haya presentado medidas más extremas (para regularizar a los indocumentados), ha complicado las negociaciones", añadió.

Las medidas extremas citadas por de Jesús corresponden a un plan de reforma migratoria que la Casa Blanca anunció a finales de marzo y que estaría siendo modificado por senadores republicanos.

La propuesta original, de cinco puntos, incluye por ahora un aumento de la seguridad fronteriza, detener el cruce de indocumentados, combate al fraude de identidad, un programa de trabajadores temporales y una compleja vía de legalización.

El camino sugerido por la Casa Blanca consiste en el pago, primero, de una visa de residencia temporal a un costo de $3,500. Tres años más tarde, el beneficiario deberá salir de Estados Unidos, regresar a su país de origen, iniciar en el Consulado un trámite para recibir la residencia y pagar una multa de $10,000.

No están de acuerdo

La oficina de Reid agregó que el proyecto de la Administración "está virando" hacia un extremo, situación que "complica" las negociaciones que se veían realizando para alcanzar un acuerdo bipartita que garantizara un debate amplio.

En cuanto al calendario de la reforma, de Jesús dijo que el miércoles 9 se llevará a cabo una medida procesal mediante la cual se preguntará a los Senadores si comienza el debate. "Si la respuesta es afirmativa, éste dará inicio el día 14", añadió.

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Dijo además que en el caso que no se concrete un acuerdo entre demócratas, republicanos y la Casa Blanca, "de todas maneras el Senador Reid impulsará el debate", con miras a que se apruebe un plan amplio antes del receso de agosto.

Sobre el plan de reforma que estaría elaborando un grupo de senadores demócratas, de Jesús dijo que mientras las conversaciones continúen, existe la posibilidad de un acuerdo, y que se debe esperar el resultado de esas pláticas.

Sin embargo, The Assotiated Press dijo que la presentación de un plan de reforma migratoria por parte de los demócratas del Senado "haría colapsar una delicada ronda de conversaciones entre Edward Kennedy (demócrata de Massachussets) con altos funcionarios republicanos y del gobierno, que llevan semanas negociando un posible acuerdo en torno al controvertido tema, muy delicado en lo político".

Kennedy, junto con el senador John McCain (republicano de Arizona) encabezó en 2005 y 2006 una iniciativa de reforma migratoria que incluía un plan de legalización para indocumentados que llevaran tiempo en Estados Unidos, pagaran impuestos y carecieran de antecedentes criminales.

La propuesta sirvió de base para que el 25 de mayo del año pasado el Senado aprobada un plan similar. El proyecto, junto con una versión restringida que la Cámara de Representantes aprobó el 16 de diciembre de 2003, debía ser armonizado por el Comité de de Conferencia, pero los republicanos frenaron la instancia argumentando razones de seguridad nacional.

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El retiro de McCain

En noviembre del año pasado, tras la derrota republicana en las elecciones legislativas, se mencionó que el plan Kennedy-McCain volvería a ser presentado con algunas modificaciones, pero a mediados de marzo McCain abandonó el proyecto por presiones a favor de su candidatura presidencial en el partido republicano.

"La salida de McCain retrazó y complicó las negociaciones por un acuerdo bipartidista a favor de un proyecto de reforma amplio", dijo de Jesús.

Tras la salida de McCain, ningún otro republicano ha decidido ocupar el puesto, dejando a Kennedy sólo y con escasas probabilidades de lograr los votos necesarios para que su plan sea aprobado por el pleno.

Si las conversaciones con la Casa Blanca fracasan, si no se logra un acuerdo bipartidista en ambas cámaras y Kennedy decide presentar su plan sin el apoyo de los republicanos, la reforma moriría en el intento.

En cuanto a los planes de reforma ventilados a la fecha, tanto la mayoría demócrata como Bush están dispuestos a permitir que algunos indocumentados cuenten con una vía de regularización, pero por caminos distintos.

Los demócratas permitirían que los indocumentados que llevan un tiempo en Estados Unidos, carezcan de antecedentes criminales y pagan impuestos, califiquen para una visa de residencia temporal de seis años tras el pago de una multa.

Cumplido el plazo de la visa, podrían iniciar un proceso para recibir la residencia permanente, pagando una segunda multa. Cinco años después -contados a partir de la fecha de recepción de la tarjeta verde-, podrían iniciar el trámite de ciudadanía.

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El proceso podría demorar entre 13 y 17 años.

El plan oficial

El plan de la Casa Blanca recomendó otorgar una visa de residencia temporal por tres años y el pago de una multa de $3,500. Antes que termine la vigencia del documento, el indocumentado deberá ir a su país de origen y gestionar la residencia en la embajada estadounidense, pagando una multa de $10,000.

Versiones de prensa señalan que el plan de la Casa Blanca podría contener algunas variantes, entre ellas limitar el número de visados, aumentar las multas, prolongar los tiempos de espera para recibir una visa e impedir que los indocumentados que regularicen su estadía puedan traer a sus familiares a Estados Unidos.

Bush reiteró el jueves que la reforma migratoria debe respetar la ley "de manera humana" y aseguró que continuará su presión al Congreso para lograr el cambio legislativo.

Pese al optimismo, Reid dijo que él y los demócratas están "muy decepcionados porque el presidente y su gente no están más activos, más comprometidos con esta búsqueda de una reforma inmigratoria".

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