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Iniciativa de Bill Richardson

Iniciativa de Bill Richardson

EE.UU. no le da suficiente atención al tema cubano pues tiene otras prioridades y que la isla es inflexible en sus posiciones.

El presidente Obama ya ha adoptado algunas medidas significativas en la

dirección que propuso. Entre ellas, eliminar las restricciones a los

viajes y el envío de remesas de los cubanoamericanos a la isla, iniciar

entre ambos países diálogos bilaterales sobre asuntos de mutuo interés

(la migración y el correo postal), reiniciar los intercambios pueblo a

pueblo en distintas áreas entre ambos países y permitir inversiones

estadounidenses en las telecomunicaciones.

Así el joven presidente está atendiendo un clamor de experimentados

políticos de ambos partidos y de académicos independientes

estadounidenses que proponen terminar una cada vez más anacrónica

reliquia de la Guerra Fría. Específicamente, y entre otros, Madeleine

Albright, William Ratliff, Larry Schoultz y George Shultz han planteado

iniciar inmediatamente, y sin condiciones previas, el restablecimiento

de las relaciones políticas, económicas y financieras entre ambos

países. Sus planteamientos están en contraposición al de las medidas

calibradas, parciales y que requieren reciprocidad que han recomendado

otros, entre ellos, el Informe de Brookings, las cuales de facto le

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brindan el poder de veto sobre los próximos pasos a adoptar en el

proceso a las autoridades y burocracias cubanas o estadounidenses.

En agosto pasado surgió el exitoso negociador internacional, gobernador

de Nuevo Mexico y el líder hispano de mayor influencia en el partido

demócrata, Bill Richardson., quien viajó a la isla en agosto pasado.

Richardson le ha dado un renovado y positivo impulso al proceso de

cambios entre ambos países para romper la inercia existente. Se reunió

en la isla con Ricardo Alarcón y Dagoberto Rodríguez a quienes conocía

cuando fue el Representante de EE.UU. ante las Naciones Unidas.

Previamente a su viaje a La Habana Richardson se reunió con

cubanoamericanos e indicó que apoya la línea trazada por el presidente

Obama en 2008, lo que contribuirá a dos temas fundamentales para

facilitar el restablecimiento de las relaciones entre ambos países:

terminar la animosidad entre el gobierno de cubano y la diáspora

mediante el diálogo y la reconciliación nacional, así como facilitar la

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reunificación familiar. La comunidad cubanoamericana favorece

crecientemente el cambio de la política estadounidense hacia Cuba, así

como la reconciliación nacional; y puede y quiere contribuir al

desarrollo nacional. La prensa atribuye a Richardson que ya en 1997 se

acercó a nuestro compatriota Bernardo Benes para renovar un diálogo

fructífero entre las partes que Bernardo gestó en 1978 y que culminó

con las visitas de los cubanoamericanos a la isla y la liberación de

muchos presos políticos.

Richardson indicó que EE.UU. debe adoptar medidas para liberar los

viajes de los estadounidenses a la isla (deportes, cultura, negocios) y

ampliar los contactos pueblo a pueblo para desarrollar la confianza

entre los dos pueblos vecinos. Asimismo, que Cuba también tiene que

adoptar cambios y ser más flexible en las negociaciones. Es

prácticamente imposible pedirle a una parte que realice cambios

mientras la otra parte rechaza realizarlos. Tiene que haber

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reciprocidad. Mencionó como pasos concretos ampliar la movilización de

los diplomáticos en los países que residen, amplitud y mayores

facilidades en los viajes y contactos pueblo a pueblo y comenzar el

diálogo entre el gobierno de Cuba y los cubanosamericanos para lo cual

se ofreció posteriormente como mediador.

Richardson resumió la situación existente en una rueda de prensa en La

Habana y después en una presentación en la Universidad de New Mexico.

En La Habana indicó que EE.UU. no le da suficiente atención al tema

cubano pues tiene otras prioridades y que la isla es inflexible en sus

posiciones. Sin embargo, señaló, como negociador experimentado y

exitoso y líder optimista, que hay un ambiente favorable para comenzar

el cambio que tomará tiempo y no es fácil, pero que hay que iniciarlo

con pasos concretos de ambas partes. En la Universidad de New Mexico

comentó su oposición al embargo y a la prohibición de viajes de los

estadounidenses a la isla y se ofreció como mediador para un diálogo

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entre el gobierno cubano y los cubanoamericanos.

Con la Administración Obama, el Congreso demócrata y ahora la

iniciativa de Bill Richardson, Cuba tiene la extraordinaria posibilidad

de normalizar sus relaciones con EE.UU. Estas le serían de gran

beneficio para expandir sus exportaciones de bienes y servicios, en

particular para aumentar de inmediato y significativamente los ingresos

por turismo. Asimismo, para movilizar las inversiones requeridas para

explorar y explotar los yacimientos petrolíferos en aguas profundas del

Golfo de México, el gran potencial turístico proveniente de EE.UU. y

las ventas de productos étnicos a la población cubanoamericana situada

mayormente en la Florida que ascendió a 1.6 millones en el 2007.

Incluso podría sentar las bases para que Cuba recupere la base naval de

Guantánamo con su valiosa infraestructura. Todo ello podría reactivar

y dinamizar considerablemente la economía cubana que tanto lo necesita

para superar la presente crisis.

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Por lo anterior, consideramos que las autoridades de la isla y los

miembros la diáspora deberíamos darle un fuerte respaldo a la

iniciativa del gobernador Richardson, sobre la cual ya informó al

presidente Obama, para mediar en un diálogo informal entre las

autoridades y los cubanoamericanos y establecer una agenda para

desarrollarlo sobre bases sólidas, así como adoptar pasos concretos

para el cambio necesario. En más de una ocasión el presidente Raúl

Castro ha señalado que respeta las opiniones diferentes y que está

dispuesto a discutirlo todo. Esperamos que así sea.

* Rolando Castañeda es economista cubano-americano. Funcionario

retirado del Banco Interamericano del Desarrollo. Reside en Washington,

D.C.

Lorenzo Cañizares es sindicalista cubano-americano. Especialista de

Organización para la Pennsylvania State Education Association. Reside

en Harrisburg, PA.

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