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El Presidente del Congreso, John Boehner (republicano por Ohio), abre la sesión del nuevo Congreso (114) instalado el 6 de enero de 2015.

Cuando nuevos líderes asumen cargos, el Presidente debería escuchar a los votantes

Cuando nuevos líderes asumen cargos, el Presidente debería escuchar a los votantes

Lìderes republicanos fijan los desafíos del partido al presidente Barack Obama para los años 2015 y 2016.

El Presidente del Congreso, John Boehner (republicano por Ohio), abre la...
El Presidente del Congreso, John Boehner (republicano por Ohio), abre la sesión del nuevo Congreso (114) instalado el 6 de enero de 2015.

Por Reince Priebus, presidente del RNC; el Congresista Greg Walden, presidente del NRCC; y el Senador Roger Wicker, presidente del NRSC.

Han pasado dos meses desde las históricas elecciones de 2014, pero es en esta semana cuando los ganadores finalmente asumen sus cargos. Ha comenzado una nueva temporada de gobierno.

Mientras los republicanos se hacen cargo del Senado, el partido republicano tendrá la mayoría en ambas cámaras del Congreso por primera vez en ocho años y, por supuesto, por primera vez durante la administración de Obama. Legislación de crecimiento económico y empleo finalmente recibirá la atención que merece. Legislación para frenar la intrusión excesiva del gobierno federal en nuestras vidas será una prioridad no solo para la Cámara baja, sino también para el Senado.

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Los estadounidenses frustrados con el ObamaCare pueden estar seguros de que el Congreso está siendo dirigido por legisladores que son empáticos a sus problemas.

El líder McConnell y el Speakerof the House Boehner han dejado en claro que lograr que se construya el Oleoducto Keystone será una de las primeras prioridades del nuevo Congreso. Ahora habrá los votos suficientes para enviar la legislación sobre Keystone y otros proyectos de ley generadores de empleo al escritorio del Presidente.

Durante los últimos cuatro años, los Republicanos han enviado un proyecto de ley tras otro al Senado de Estados Unidos para crear empleos, rebajar impuestos y revocar el ObamaCare. Bajo el control de Harry Reid y los Demócratas, esa legislación rara vez vio la luz del día. En la legislatura anterior, más de 350 proyectos de ley que pasaron la Cámara jamás obtuvieron un voto en el Senado, aunque muchos de ellos eran proyectos bipartidistas.

Ahora eso va a cambiar: el Senado se pondrá a trabajar. Ahora, proyectos de ley importantes recibirán el voto que merecen, pero persiste la cuestión de si el Presidente Obama hará lo correcto y atenderá las prioridades de los votantes. ¿O acaso el escritorio del Presidente será el lugar donde la legislación basada en el sentido común va a morir durante los próximos dos años?

El Presidente todavía maneja su lapicero para vetar. Si él no quiere que se construya el oleoducto Keystone y se generen empleos, él usará su poder de veto. Si él no quiere proteger a las familias trabajadoras de los aumentos de precio provocados por el ObamaCare, él usará su poder de veto. Y si él no quiere unirse a los republicanos en afrontar nuestra deuda nacional de $18 mil millones, vetará las medidas para rebajar costos.

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Para resumir, los republicanos trabajarán todos los días para cumplir las promesas hechas a los votantes en la última campaña y aprobar legislación que ayude a los estadounidenses, en particular a las familias de clase media. Pero con solo 54 asientos en el Senado, los republicanos no tienen el poder para sobreponerse a un veto presidencial. Asimismo, los demócratas del Senado aún pueden optar por obstruir proyectos de ley que no están en línea con su visión de mundo para el gobierno en general: una visión de mundo que fue sonoramente rechazada en noviembre.

El presidente tiene una opción: puede seguir empujando la agenda que los votantes rechazaron o puede apoyar las prioridades del pueblo estadounidense. Los republicanos se destacan en la lista con soluciones, desde controlar los gastos del gobierno a tener un gobierno limitado para hacer la vida más asequible para las familias trabajadoras y mejorar el acceso a la educación. El presidente sólo tiene que subir a bordo y tener su pluma lista para firmar algún tipo de legislación. Esto debería ser una decisión fácil.

Para concluir, esto es un recordatorio de por qué es tan importante que elijamos un presidente republicano el 2016, y ampliemos nuestra mayoría en el Congreso. En la elección del 2014 no se terminaba todo; era un paso más para hacer que nuestro gobierno federal vuelva a estar de parte del pueblo estadounidense. Así es que mientras los legisladores republicanos se ponen manos a la obra en el Congreso, el RNC, el NRSC, y el NRCC ya están en el trabajo preparándose para el 2016.

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