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Síndrome de Williams. (Imagen de archivo)

La historia del hombre que padece el síndrome opuesto al autismo

La historia del hombre que padece el síndrome opuesto al autismo

Es empático, sociable y tiene una bondad inmensa, pero detrás de ese carisma se esconde una rara enfermedad.

Síndrome de Williams. (Imagen de archivo)
Síndrome de Williams. (Imagen de archivo)

Su nombre es Chris Steel y tiene 40 años. Es empático, sociable, amigable y su bondad es tal, que es capaz de ayudar a desconocidos sin maquinar una pizca de malicia.

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Pero detrás de ese gran carisma se esconde una enfermedad llamada síndrome de Williams (SW), un raro trastorno genético que se crea por la pérdida del material genético del cromosoma 7 también conocido como "el opuesto al autismo".

¿Conocías esta enfermedad? Opina aquí.

De acuerdo con la BBC, de niño, su carácter bondadoso lo llevó a la cabecera de la cama de una de las víctimas de una tragedia en Sheffield, ocurrida en 1989, en la que 96 personas murieron aplastadas por una avalancha durante un partido entre clubes ingleses.

Lo hizo con tanta compasión y diligencia que la entonces primera ministra Margaret Thatcher le hizo un reconocimiento.

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Pero Chris corre muchos peligros con esa conducta, pues aunque es extrovertido y empático, tiene un coeficiente intelectual bajo, sufre de ansidedad extrema y tienen una gran necesidad de que algún adulto lo reconforte.

Steel es incapaz de salir solo, una vez lo hizo y su naturaleza extravertida hacia los desconocidos y la dificultad de entender cuándo está en peligro hizo que le diera su teléfono a un desconocido, que se lo robó, detalló la BBC.

Un problema de este trastorno es que los síntomas son difíciles de identificar en bebés y niños.

Uno de cada 93 niños hispanos padece autismo

Los rasgos faciales en niños pequeños incluyen una nariz pequeña y respingada, labio superior largo, boca amplia, labios carnosos, barbilla pequeña y un patrón como de encaje blanco en el iris del ojo.

El SW, que se identificó por primera vez en 1961, también puede causar problemas cardíacos, retrasos en el desarrollo y dificultades para el aprendizaje.

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