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Evgeny Plushenko

El triste final de Plushenko, el campeón olímpico que no pudo en Sochi

El triste final de Plushenko, el campeón olímpico que no pudo en Sochi

Es uno de los mejores patinadores del mundo. Por problemas en su espalda no pudo competir. Su triste final.

Evgeny Plushenko
Evgeny Plushenko

Uno de los mejores. Un grande del patinaje artístico sobre hielo de todo el mundo. Un campeón olímpico que tiene en la boca el más amargo de los finales. El ruso Evgeny Plushenko renunció a competir tras sentir fuertes molestias durante el calentamiento de la prueba olímpica de los Juegos de Sochi.

Plushenko, de 31 años, que en sus cuartos Juegos ya ha capturado un oro -por equipos-, y que ha sido intervenido de la espalda en numerosas ocasiones, debía haber competido en séptimo lugar durante el programa corto de la competición que se disputó hoy, jueves, en el "Iceberg", el palacio de hielo de Sochi.

Tras la primera tanda de seis competidores, Plushenko, vitoreado por el público ruso, saltó a calentar y pronto sintió fuertes Dolores en su espalda que lo bajaron de la pista.

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El campeón olímpico de patinaje artístico en Turín 2006 (Italia) y medallista de plata cuatro años antes (en Salt Lake City, EEUU) y cuatro después, en Vancouver (Canadá) planeaba retirarse con toda la Gloria tras participar en Sochi. A los 31 años, es considerado un veterano entre los patinadores. De hecho, era el más “viejo” entre todos los inscriptos.

Plushenko llegaba a Sochi con la sombra de una cirugía en su su espalda llevada a cabo un año atrás en enero de 2013.

"Por supuesto que estoy decepcionado, aunque estoy contento por el oro olímpico que hemos ganado por equipos. Pero hoy tuve un aterrizaje horrible tras un salto y sentí un tiro en la espalda", explicó Plushenko, uno de los mejores patinadores de la historia.

"Toda la temporada, especialmente después de la última operación trabajé, trabajé y trabajé; y patiné, patiné y patiné durante muchas horas... es muy duro. De todas formas estoy contento, porque tengo un oro aquí. Está OK", declaró Plushenko tras bajarse de la pista.

"No me ha gustado tener que retirarme, pero me gustaría seguir sano. No sentía una pierna. Fueron dos saltos horribles para mí. Para patinar tienes que sentir tu cuerpo. Y yo no lo sentía", explicó el único cuádruple medallista olímpico que queda entre los activos.

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Las maravillas de Plushenko sobre la pista, habían hecho tronar el palacio de hielo cuando salió a calentar.

Preguntado acerca de si lo siente por el público ruso presente en las gradas, Plushenko afirmó: "Les quiero dar las gracias. A todos. No sólo a los aficionados rusos, a los aficionados de todo el mundo. Intenté hacer todo lo posible". Las banderas rusas y del resto de los países presentes, en especial las de EEUU, se agitaron en alto acompañadas de aplausos y vivas cuando se anunció que el campeón olímpico no podía patinar.

"Pude haber parado ayer, cuando sentí un pequeño problema. Pude haber parado esta mañana. Pero lo quería intentar. Tenía que probar. Vine al calentamiento, intenté saltar, intenté sentir mi cuerpo. Lo intenté, lo intenté... pero no fue posible. Tuve que decir: Evgeni, ya basta. Conserva tu salud", explicó el ruso, que no dijo nada sobre la versión acerca de su inminente retirada.

"Ahora tengo que descansar, ver a mis médicos. Relajarme, seguro. Y luego, en marzo, hay una gira en Rusia. Patinaré en 'shows', sin cuádruples, ni saltos difíciles. Pero ahora mismo, lo que tengo son ganas de descansar", explicó Plushenko.

Acsotumbrado al éxito -fue ocho veces campeón de su país, siete veces campeón europeo, tres veces campeón mundial, medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Turín 2006, y cuatro veces medalla de oro en la final del Grand Prix de patinaje artístico sobre hielo- Plushenko sabía que si lograba dominar la pista tenía grandes chances de lograrlo. Es el único patinador que ha ganado y subido al podio en los cuatro Juegos Olímpicos que ha competido.

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Las versiones de los especialistas aseguraban que Plushenko buscaba retirarse con toda la gloria después de Sochi, unos juegos que al incorporar una nueva disciplina de patinaje sobre hielo le daban la posibilidad de marchar a casa con más de un oro.

Pero no pudo ser. El sueño de bajar el telón a su carrera en suelo ruso, frente a sus apasionados fanáticos y correligionarios y con sus manos llenas de medallas de oro quedó sepultado bajo el hielo. Las carreras de los campeones rara vez terminan de manera fabulosa.

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