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#100HappyDays: ¿Se puede ser feliz todos los días?

#100HappyDays: ¿Se puede ser feliz todos los días?

Luego de que una iniciativa personal se volviera viral con el hashtag #100HappyDays, surge la pregunta inevitable: ¿se puede ser feliz a diario?

¿Se puede ser feliz siempre?
Por Ana C. Alanís

Mis amigos más cercanos dicen que vivo apesadumbrada, como si trajera un yunque a cuestas; afirman que son pocas las cosas que me satisfacen, no entienden cómo puedo ser tan sensible y, de pronto, en un abrir y cerrar de ojos, tan desapegada.  

Acepto que encuentro cierto placer en vivir la vida como un  zombie   para luego despertar y convertirme en una niña pequeña cuya única misión es descubrir el mundo: así es como las sorpresas, las emociones, las novedades, las caídas y las decepciones se viven con mayor intensidad. 

A mí me gusta esa intensidad, aunque el resultado  en ocasiones —  pueda ser negativo. Hay días en los que me consi dero, como dice Richard Hawkins,  autor de  El gen egoísta  “una máquina de supervivencia, autómata programada a ciegas con el fin de perpetuar la existencia de los genes egoístas que albergo en mis células”. 

Y sin embargo, hay días en los que me emociono hasta las lágrimas si un colibrí se pasea por mi ventana. Soy rara, cambiante, a veces muero de emoción, a veces paso de todo y no, n o nací con la chispa optimista.  

¿Somos los más felices?  
Por ponerles un ejemplo, yo siempre me he burlado del famoso  World  Happiness   Report   De cómo los latinos somos, aparentemente, los más alegres porque traemos la música por dentro. A ver, ¿qué es eso de que ser latino es saber ser feliz a pesar de las dificultades? ¿Cómo es que México  y Brasil  está n  dentro de los 15 países más felices en el mundo , justo al mismo nivel de Estados Unidos? ¿Cómo es que , al mismo tiempo,  Estados Unidos y México  ostenta n   los  mayor es  nivel es  de obesidad a  escala  internacional? ¿Por qué estamos obsesionados con mostrarnos alegres en nuestras redes sociales para que todo el mundo piense que estamos contentos cuando, quizás, ésa no es nuestra realidad?  Digo, conozco varios griegos que reflejan una vida absolutamente feliz en sus bellísimas islas y, según el reporte de felicidad citado, están en la escala más baja en el mundo.   


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World Happiness Report
Bien, pues por todo lo anterior más por mis amigos que por voluntad propia—, el año pasado comencé a seguir a Dmitry Golubnichy, un joven que decidió documentar en sus redes sociales momentos que lo hacían feliz: así, simplemente acompañados del hashtag #100HappyDays.


Su iniciativa, que en principio formaba parte de un reto personal, se volvió viral enseguida. En  apenas  dos semanas ya existía una comunidad dispuesta a compartir 100 fotografías, una por día, que reflejaran felicidad pura y sincera. Según  Golubnichy , si la sinceridad imperaba al momento de compartir las imágenes, al día 100 el usuario sería capaz de reconocerse como una persona más optimista, tolerante y consciente de la belleza que existe en el mundo.   

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Mi historia con los # 100HappyDays    
#Day1: Mi novio desayuna, lee el periódico. Le pido que sonría para la foto porque me hace feliz compartir los alimentos con él. Le doy  share  a la imagen. En realidad, lo único que necesito es un taxi que llegue por mí en menos de cinco minutos porque voy tarde al trabajo.   
#Day2: Working   lunch   with  my  babies dice el pie de foto. Nadie toca sus platillos, todas miran fijamente sus celulares y yo aparento ser feliz porque me toca trabajar a la hora de la comida.  


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#Day3: Mi sombra en una pista de baile. Al parecer, el instante fue captado en movimiento. Supongo que estaba feliz porque se nota que estoy bailando. Aunque, a decir verdad, subí la foto algo alcoholizada y bien dicen que la felicidad provocada por el alcohol es total y completamente falsa.  


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#Day4: Una foto de la infancia en la playa. Mi madre rodeándonos a mi hermana y a mí con sus brazos. Recuerdo que cuando  vi  esa imagen me solté a llorar porque quise ser niña de nuevo, pero la compartí porque en 1989 me veía radiante.  

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#Day5: La foto de un cuadro que dice " leap   fearlessly" La señal que nunca entendí aunque se leyera bonita y que, por lo tanto, no me hizo ni poquito feliz. Pero estoy segura de que fue una señal y las señales se comparten por si alguien más las llega a comprender.  


Felicidad4
#Day6: El retoño de mi primera planta. Fue en la mañana que la  vi , apenas una hoja verde: fuerte y brillante, con una historia ya debajo. Tomé la foto orgullosa del retoñito, pero inmediatamente me mortifiqué por su futuro. Ese día la llevé a casa de mi  mamá y fingí haberla olvidado.  


Felicidad5
#Day8: # NotAHappyDay  # Confused  # 100HappyDaysMyAss  # HastaAquíLlegué . Una escena de la película independiente  Frances Ha , en donde la protagonista le pregunta a su mejor amiga, visiblemente abrumada, qué demonios va a hacer de su vida.   


Felicidad6
Mis  hashtags  lo dicen todo.  
L o intenté  y  no funcionó. Estaba harta de los días felices impuestos por una especie de cadena. Es por eso que al #Day8 lo mandé todo a la mierda. Más adelante, sin embargo, después de haber renunciado a la necesidad de demostrarme que podía ser una castañuela, empecé a documentar momentos de dicha genuina: a veces con una semana de diferencia e ntre uno y otro, sin aparentar.  
Pareceré verdaderamente insufrible pero, perdón, yo no puedo ser feliz todos los días. Y si ustedes tampoco, al final, eso está muy bien.  


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