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Durante 2004 y 2008, las prisiones bajo control del alguacil Joe Arpaio, en Arizona, fueron demandadas casi 2,200 veces por condiciones deplorables, según una investigación del diario The Phoenix New Times.

Entrevista exclusiva con Joe Arpaio, el polémico alguacil 'anti-inmigrante' de Arizona

Entrevista exclusiva con Joe Arpaio, el polémico alguacil 'anti-inmigrante' de Arizona

Joe Arpaio, el controversial alguacil del Condado de Maricopa, Arizona enfrentó las cámaras de Univision 33 en Phoenix en una entrevista exclusiva sobre su política, considerada anti-inmigrante por muchos.

Durante 2004 y 2008, las prisiones bajo control del alguacil Joe Arpaio,...
Durante 2004 y 2008, las prisiones bajo control del alguacil Joe Arpaio, en Arizona, fueron demandadas casi 2,200 veces por condiciones deplorables, según una investigación del diario The Phoenix New Times.

El alguacil más duro del país

PHOENIX, Arizona - Joe Arpaio, el controversial alguacil del Condado de Maricopa, en Arizona, no le tiene temor a los medios. Con un robusto equipo de comunicaciones que vive para el próximo comunicado de prensa, su máquina publicitaria ha logrado hacer "oro político" de las indignidades a las que somete a los desafortunados en caer en alguna de sus cárceles en Arizona.

Su estrategia es relativamente simple: Ha creado la imagen pública del "alguacil más duro de Estados Unidos"; inflexible ante la aplicación de la ley y dispuesto a usar la humillación pública como forma de castigo y prevención del crimen.

Todo esto bajo el manto de un funcionario electo que parece operar bajo las leyes del "Viejo Oeste" en donde el sheriff es la ley, y donde sus oponentes pagan caro por sus críticas.

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La estrategia ha funcionado con los electores de Arizona, un estado con cerca de medio millón de inmigrantes indocumentados pero que también, como apuntó William Finnegan hace poco en la revista The New Yorker, es casa de varios grupos nativistas y antiinmigrantes, así como de una comunidad sustancial de jubilados del centro y este del país que "en gran parte, no gustan de verse rodeados de gente, la mayoría pobre y [de piel] café, que no habla inglés".

Pero, ¿qué hay detrás de la imagen del "alguacil más duro de Estados Unidos"; del jefe de las cárceles-carpa erguidas en medio del infernal desierto arizonense y en donde los reos deambulan en uniformes a rayas e interiores rosas?

¿Hay un ser humano detrás del agente del orden que en años recientes ha logrado convertirse en la cara del miedo de cientos de miles de indocumentados en Arizona y en el objeto de innumerables demandas  e investigaciones por posibles violaciones a los derechos humanos?

De dura infancia a duro agente del orden: Durante una entrevista cara a cara con la periodista Mary Rábago, conductora de Noticias Univision Arizona, el alguacil Arpaio, si bien siempre resguardado y calculador, dejó entrever parte de las dinámicas interiores que informan su personalidad y forma de aplicar la ley.

"Yo en realidad no tengo un ídolo. Yo tuve una infancia muy dura; mi madre murió cuando nací y anduve de una familia italiana a otra", dijo el oficial. "Si tuviera que tener un ídolo, sería mi padre, a mi madre nunca la conocí".

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Fuera de su madre, la otra persona que Arpaio dice admirar es Ava, la mujer que durante 54 años ha llamado su esposa, y que a saber aprecia por su habilidad de mantenerse a su lado y sin quejarse durante sus misiones en México y Turquía, en donde trabajó como un agente federal antidrogas.

"Mi esposa es una persona muy buena; tiene que serlo para estar conmigo [...] nunca se ha quejado", le dijo a Rábago.

Un hombre de familia, Arpaio dijo que se sentía triste por las incontables familias que ha separado a raíz de sus redadas y operativos que han resultado en la deportación de padres de familia. No obstante, para el alguacil hijo de inmigrantes italianos (que llegaron de forma legal al país, asegura), romper las leyes de inmigración es equiparable a romper otros tipos de leyes.

"Estoy hablando de inmigrantes ilegales, por eso es que se les llama ilegales", explicó. "¿Por qué no sentimos lástima por aquellas personas que tomaron una bebida de más y son arrestados por conducir ebrios? Eso también es criminal, entonces ¿por qué separamos el acto ilegal de la inmigración de todos los demás crímenes?".

Pese a que la mayoría de las personas que encierra en su cárceles provienen de México, Arpaio le aseguró a Rábago que su aprecio por los mexicanos sigue igual y que los seguía considerando como una comunidad honrable y trabajadora.

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En efecto, aunque las acciones de Arpaio podrían sugerir lo contrario, el discurso del alguacil no ha caído en los tonos ofensivos que han adoptado algunos legisladores y comentaristas arizonenses.

Arpaio: "nada ha cambiado; lo único que ha cambiado es la ley"

Aunque el maltrato y humillación de reos ha sido una de las características que ha definido a Arpaio desde su elección en 1993, lo cierto es que no inició su mandato como el principal enemigo de los indocumentados.

Al igual que otros alguaciles en el país, sus esfuerzos se enfocaron inicialmente en preservar el orden y aplastar el crimen violento, los robos y la venta de drogas. Su enfoque en la inmigración ilegal vino después, cuando los vientos políticos en Arizona comenzaron a convertirla en un tema candente.

Pero según Arpaio, "nada ha cambiado; lo único que ha cambiado es la ley. Estas leyes no estaban aquí hace tres años. Fueron aprobadas por los legisladores. Son felonías Clase 4 y yo sólo aplico las leyes".

Desde entonces, sus acciones le han ganado el aplauso del Ku Klux Klan y de grupos racistas de corte neo-Nazi, pero Arpaio se apresta a decir que "yo no soy racista; sólo porque todo mundo dice que lo soy... pero creo que sé quién soy, conozco mi corazón", aseguró. "Entonces ¿por qué debo de tener que responder preguntas de que si soy racista o no?"

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No le interesa la gobernación

Hasta hace poco, la popularidad y poder de Arpaio había sido tal que incluso la ahora secretaria de Seguridad Nacional y ex gobernadora de Arizona, Janet Napolitano, se ha negado a rescindir el llamado acuerdo 287(g), que permite a las agencias del orden locales establecer alianzas con los Servicios de Inmigración y Aduanas (ICE) para aplicar las leyes de inmigración en sus jurisdicciones.

Pero aunque Arpaio podría tener el apoyo suficiente para convertirse en el gobernador de Arizona, el alguacil asegura que su lugar no está fuera de las agencias del orden.

"Yo siempre soy lo que quiero ser", afirmó categóricamente. "Si hubiera querido ser gobernador, lo pude haber logrado las últimas cuatro veces". Sin embargo, dijo, "el gobernador tiene que preocuparse de los legisladores. Yo me reporto a 4 millones de personas".

La legislatura tampoco es algo que le interesa: "¿Qué es un senador estatal? Hay 100 de ellos y sólo hay un alguacil en el Condado de Maricopa. ¿Qué hace un senador estatal? Hablar y hablar. Yo tengo acción, yo tengo la pistola y la placa, yo hago cosas. Hay una gran diferencia".

A su manera...

Los operativos de Arpaio le han valido el desprecio no sólo de activistas hispanos y grupos que velan por los derechos de los inmigrantes, sino también de artistas que solía admirar en otros tiempos. Pero al igual que con sus oponentes políticos, el sheriff de Maricopa no desaprovecha la oportunidad de descalificarlos con su tono acosador.

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"Solía gustarme Linda Ronstadt hasta que lideró a 10 mil personas contra mí el año pasado y me llamó de todo", comentó sobre la galardonada cantante de Tucson. "Pero eso era cuando ella sabía cantar".

Quizá es por eso que Arpaio ahora prefiere apegarse a artistas que ya no pueden expresar sus opiniones.

"Sólo hay una canción que realmente me gusta, se llama A mi manera de Frank Sinatra ... la canté en Australia en el show '60 Minutos'; no la cantó bien pero me gusta la letra", dijo. "Creo que se refiere a mí de alguna manera".

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