publicidad
El Estadio Maracaná será donde se juegue la final.

En primera persona: Jugando mi propio Mundial 2

En primera persona: Jugando mi propio Mundial 2

Nuestra corresponsal Blanca Rosa Vílchez comparte su experiencia de recuperación tras una cirugía de rodilla.

El Estadio Maracaná será donde se juegue la final.
El Estadio Maracaná será donde se juegue la final.

Por Blanca Rosa Vilchez, corresponsal de Univision Noticias

Asi predispuesta, como parte de “mi mundial” he vivido también otro reciente asunto de salud. Relativo en, este caso, a una “prueba de esfuerzo” ordenada por mi cardiólogo a raíz de un dolor en el brazo izquierdo que venía sufriendo por largos meses. Llegaba a su fin la primera ronda eliminatoria cuando me notificaban que, debido a que existía la posibilidad de estar sufriendo de un bloqueo arterial, tenía que someterme, a la brevedad posible, a un procedimiento de “cateterismo cardiaco”. Un examen que, de ser necesario, podía derivar en la colocación de un stent. No caen del cielo los bloqueos arteriales. Son el producto de una historia de negligencias. Ya es poco lo que se puede hacer cuando dicen presente en un reporte de laboratorio. Aquí, a diferencia de la rehabilitación de mi pierna de poca inspiración podían servirme la “garra charrúa” de los uruguayos o la voluntad de triunfo del tri de Memo Ochoa en esa bendita noche frente a Brazil. Inútil un acto heroico ante las evidencias de un largo rosario de dejadez. Como si me hubieran quitado la pelota al momento de entrar a jugar mis propios “octavos de final”.

publicidad

Un frío quirófano en un hospital de New Jersey era mi “Maracaná” en esta ocasión. Y tan solo 15 minutos requeriría el cirujano para determinar si, de ahí en adelante, necesitaria una minúscula prótesis para seguir adelante con mi ajetreada vida periodística. Me enteré, en ese momento, que estaría consciente durante el procedimiento. Que podría seguir en la pantalla que tenía el viaje del dichoso catéter a través de mi arteria femoral. Blanca Rosa Vilchez, grabación de caterizacion, 9:00 am: todo listo para comenzar; la pelota al centro del campo. Se iniciaba el partido para mí. Podía ver, efectivamente, el recorrido del catéter a través de mi cuerpo. ¿Lograría controlar la excitación que me desbordaba? Trataba de controlar mis nervios buscando interpretar la conversación de los especialistas. ¿Necesitaba o no el bendito catéter? ¿Pasaba o no a la ronda siguiente? Una pregunta que me habían hecho en el cuestionario de admisión irrumpió en mi mente en algún momento: ¿tiene usted un testamento, ha traído una copia del mismo? En ese plan estaba cuando me pareció escuchar que no necesitaba un solo catéter sino dos. Estoy peor que la selección española me dije para relajar. Tal vez funcionó en mi mente pero no en mi corazón que entró en desbocada aceleración.

publicidad

Entre los intimidantes beeps de la máquinas a las que estaba conectada, en la pantalla creí ver, los efectos en mi desdén por mi propio cuerpo. Décadas de culpa en un segundo concentradas, una especie de adelanto del juicio final. “Este es tu último partido” me dije, antes de optar por cerrar los ojos, pensando en mi esposo que esperaba afuera y en mi hija que acaba de terminar su primer a"o de Universidad y cuya graduación habría de perderme. En una merecida  tarjeta roja terminaba, nada menos, el ardoroso partido de mi vida.

9:15 am decía el reloj cuando retornó a la calma. ¿Y, cuántos tuvieron que ponerme? fue lo único que atiné a preguntar al abrir los ojos. “Estas limpia, baby, y tus arterias claras como el día allá afuera, no fue necesario ponerte nada”, me respondió, el simpático enfermero que comenzaba a desconectarme de la maquinaria. Indescriptible, por cierto, el alivio que invadió. Un alivio, no obstante, marcado por un profundo sentimiento de responsabilidad.

Acaso escribo estas líneas porque no quiero olvidar ese agitado minuto de culpa, taquicardia y confusión. Por que tampoco quiero olvidar todo lo que me he dicho, en las últimas 48 horas sobre lo mucho que hubiera podido hacer por mi salud y que opté por no hacer. Como si de la visión de mi misma desde mis arterias viniese un mensaje imposible de obviar. Una advertencia más bien sobre las consecuencias de mi desdén con este cuerpo prestado que hace  la existencia posible. Porque "para volver al Mundial"era yo como esos equipos que califican por default, que dependen resultados ajenos para pasar a los octavos de final. Un equipo, en suma, que no vive de pelear sus partidos, de anotar sus propios goles. Ese, definitivamente, no será el tipo de mundial que quiero jugar a partir de ahora. Me queda cristalinamente claro que el partido por mi vida, comienza hoy y no termina nunca, si es que quiero seguir viendo más mundiales  

publicidad


publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
Representantes y senadores del partido republicano han sido confrontados, cuestionados y abucheados en los últimos días en asambleas populares celebradas en sus estados. Trump señala a "activistas progresistas" de organizar las protestas.
Juan García del ACT, uno de los dos exámenes estandarizados, nos habla de las cosas que se deben evitar a la hora de llenar la admisión universitaria.
El gobierno mexicano aseguró que no dudará en acudir a las Naciones Unidas para defender a los inmigrantes. Las declaraciones del secretario de relaciones exteriores mexicano hizo la advertencia antes de la reunión que tendrá esta semana con altos funcionarios estadounidenses.
El secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Kelly, se reunió este miércoles con el presidente guatemalteco, Jimmy Morales, para discutir asuntos relacionados con la seguridad fronteriza antes de la reunión en México a la que se le unirá el secretario de Estado, Rex Tillerson.
publicidad