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Supera el mal postvacacional

Supera el mal postvacacional

La vuelta al trabajo se hace muy dura tras las vacaciones. Muchos se encuentran cansados, deprimidos e, incluso, irritables.

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Evita la sobrecarga de trabajo

La vuelta al trabajo se hace muy dura después de las vacaciones. Son muchos los trabajadores que se encuentran cansados, deprimidos e, incluso, irritables en estos primeros días. Se trata de un estado de ánimo temporal, al que los expertos definen como síndrome postvacacional. ¿Quieres saber cómo superarlo y volver a la rutina cuanto antes?

Ir a la oficina siempre resulta complicado, especialmente si acabamos de regresar de unas magníficas vacaciones.

Hemos pasado un mes ocioso, descansando, viajando, haciendo todas aquellas actividades que nos gustan, y ahora se nos hace muy complicado volver a la rutina de nuevo.

Estamos cansados, fatigados, desganados, tristes, depresivos, faltos de interés e, incluso, irritables, pero no debemos preocuparnos porque los expertos aseguran que se trata de algo normal.

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Es un estado de ánimo pasajero, que suele tener una duración máxima de dos semanas, conocido comúnmente como síndrome o depresión postvacacional.

Aunque los expertos prefieren hablar de síndrome pues, según la mayoría de ellos, no se trata de una enfermedad.

"No es un cuadro químico propiamente dicho. Son sólo un conjunto de síntomas físicos y psíquicos, que suelen desaparecer a las dos semanas, por lo que es más apropiado hablar de síndrome", afima Valentín Martínez-Otero, doctor en psicología y profesor de la Universidad Complutense de Madrid.

Según él, también son frecuentes otros síntomas físicos como náuseas, problemas digestivos o dolores musculares y de cabeza.

¿A quién afecta más?

El síndrome afecta sobre todo a las personas inadaptadas, que no se sienten a gusto con su trabajo o no se encuentran realizadas con su profesión.

Aunque también suele darse entre aquellos que realizan actividades estresantes o peligrosas, siendo los médicos, periodistas, educadores y trabajadores sociales los más propensos a sufrirlo.

Los trabajadores con una baja autoestima, pocas habilidades sociales o muy competitivas también son un blanco fácil, así como aquellas que tienen problemas de relación con sus compañeros de trabajo o con sus jefes y subordinados.

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Sobrevive el regreso a la rutina

Si creemos que podemos estar entre el porcentaje de trabajadores afectados por el síndrome postvacacional, existen una serie de recomendaciones para ayudarnos a volver a la rutina cuanto antes.

  • Los expertos aconsejan evitar la sobrecarga de trabajo los primeros días. Es decir, debemos tratar de incorporarnos poco a poco para aclimatarnos de forma pausada y ordenada a la rutina.


  • Hay que intentar aprovechar los fines de semana libres. Para la psicóloga Blanca Borda también es importante "buscar una afición o actividad gratificante para evitar tener la sensación de que sólo nos podemos divertir en vacaciones".
  • Poner una nota de creatividad a nuestras tareas diarias. Esto volverá a ilusionarnos de nuevo con nuestro trabajo y fomentará la relación con nuestros compañeros, incluso fuera del horario laboral, también nos hará sentirnos más a gusto y cómodos en nuestra vuelta.
  • Utilizar algunas técnicas de relajación como el yoga o los masajes. Estos ejercicios calmarán nuestras sensaciones de estrés y ansiedad.
  • Reducir el consumo de algunos productos como el café o el tabaco.
  • Buscar los aspectos positivos de nuestro trabajo y entender que nuestra profesión es sólo un medio para ganarnos la vida nos ayudará a sentirnos mejor si no nos sentimos del todo realizados con nuestro oficio.

    Y para el año que viene...

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    Por otro lado, los expertos también aconsejan tener en cuenta otra serie de factores para evitar que el año que viene nos vuelva a suceder lo mismo.

    Según Borda, deberíamos intentar dividir las vacaciones en al menos dos períodos, regresar a nuestra ciudad -si es que hemos pasado nuestro mes de descanso fuera de ella- al menos un par de días antes de comenzar a trabajar,  e intentar habituarnos a nuestros horarios los días previos.

    Concienciarnos de que tenemos que regresar y pensar que las vacaciones no son la solución a nuestros problemas también nos será de gran ayuda.

    Si, a nuestro regreso, vemos que los síntomas persisten pasadas dos semanas, deberíamos pensar en otro tipo de problema como estrés o, esta vez sí, depresión.

    Éste sería el caso para consultar a un especialista...

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