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Anécdotas de secretarias

Anécdotas de secretarias

Preparar una reunión para 50 directivos, organizar una cena con 15 menús distintos... eso y más hacen las secretarias.

Una profesión digna

Preparar una reunión para cincuenta directivos, organizar una cena con quince menús distintos, encontrar una tirita en el botiquín, responder las llamadas de teléfono y, por supuesto, hacer todo esto con la mayor eficacia y discreción posible, aunque sea interrumpida ocho veces.

De acuerdo con la periodista Rosa Gil, quien recogió en su libro Anécdotas de secretarias las mejores vivencias de estas profesionales, algunas de ellas llegan a hacer milagros por sus jefes.

El secretariado históricamente es una de las profesiones más valoradas por la sociedad, debido al grado de complicidad y de confianza que llegaron a adquirir los hombres con sus jefes en la sociedad.

El problema llegó cuando la mujer se introdujo también en el mundo laboral, a raíz de las guerras mundiales.

"Tuvieron que empezar de cero y demostrar desde el primer momento que eran capaces de asumir las mismas responsabilidades que los hombres", argumenta Gil.

"Hace más de cien años que la mujer está luchando por dignificar esta profesión", añade la autora, quien después de horas enteras de escuchar las vivencias más incrédulas, llegó a una conclusión: "Las secretarias son obradoras de milagros. Ellos no quieren que les expliquen cómo, sólo que les resuelvan los problemas".

La mano derecha del jefe

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Para Rosa Gil, una secretaria es la mano derecha del jefe, una gestora de tiempo y de comunicación, discreta y con una red de información "increíble", autodidacta y muy solidaria.

Todas ellas tienen una vocación especial por esta profesión "que les permite aguantar muchas cosas", pero es básico mantener las ganas de aprender "porque aporta muchísima experiencia".

Según Gil, las secretarias tienen "una cuerda que nunca se termina", por lo que los jefes nunca saben dónde está el límite. ¡Son capaces de pedir las cosas más insólitas!

Para la autora, la anécdota que mejor resume lo que es ser secretaria es el encargo que recibió Sandra.

"Su jefe le llamó para decirle que, como llegaba tarde al aeropuerto, llamara al capitán Rodríguez y le pidiera que le esperara treinta minutos. Sandra no consiguió dar con el piloto y pensó que el jefe le echaría la peor de las broncas. Pero, al cabo de treinta minutos, llamó el jefe y le agradeció la gestión, porque había subido al avión. Resultó que el vuelo iba con retraso", relata.

Las mejores anécdotas

Otra anécdota es la de Paula, quien tuvo que escribir las lecturas de la boda de su jefe, lo que le permitió cambiar de profesión y montar una pequeña empresa que organiza eventos.

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O bien la de Marta, quien fue la única capaz de quitarle a su jefe la manía de llamar a todas sus secretarias por el nombre de "Conchi".

En el caso de Bert, esta secretaria se inventó el protocolo para que su empresa recibiera al Dalai Lama. Y Olga, desde Madrid, España, tuvo que pedir un taxi para su jefe que estaba de vacaciones con su familia en Zurcí, Suiza, y, que por pura pereza, no quiso hacerlo personalmente.

Un cumpleaños muy complicado

Otra de las historias que se narran en el libro parece salido de las típicas "leyendas urbanas", pero no es así, porque Rosa Gil conoció a sus protagonistas.

El jefe de Julia cumplía 40 años y ese día nadie le felicitó. El supuesto olvido de su familia y amigos le sumergió en una profunda depresión, pero ahí estaba su fiel secretaria, la que nunca olvida nada.

Julia le felicitó y le propuso almorzar juntos. Después de comer, ella le invitó a su apartamento para tomar una copa. Tras acomodarle en el salón, la secretaria se metió en su habitación un instante y, al volver a aparecer, llevando una tarta de cumpleaños en las manos y seguida de toda la familia de su jefe, se lo encontró desnudo en el sofá y con las medias puestas.

La influencia de "Betty la fea"

Aunque  el secretariado es una profesión ocupada en un 98 por ciento por mujeres, Gil apoya la teoría de que en los próximos años se irá igualando y que, poco a poco, habrá más hombres que desarrollen esta labor.

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Además, Gil considera que la aparición de series de televisión, como 'Betty la fea', -una secretaria no muy agraciada físicamente, que trabaja 25 horas al día y que está perdidamente enamorada de su jefe- contribuye a  fomentar el menosprecio que se puede tener por esta profesión.

"Esta historia da mucho juego periodísticamente y audiovisualmente porque, en el fondo, a todos nos gustaría ser en algún momento un patito feo que se transforma en cisne", zanja Rosa Gil.

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