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Embolia, desmayos, posible diabetes...

Embolia, desmayos, posible diabetes...

Las bromas del nuevo Papa respecto de que su Pontificado será corto y las dudas de su hermano alimentaron las dudas sobre su salud.

Como la cuestión es delicada, dos días después del final del Cónclave, los pocos prelados que aceptaron abordar el tema lo hicieron a condición de anonimato.

"Acaba de cumplir 78 años (el pasado 16 de abril), por lo que forzosamente su pontificado no será tan largo como el de Juan Pablo II", que duró más de 26 años, observó un religioso. "Pero hasta donde yo sé no padece ninguna enfermedad seria", agregó.

Los octogenarios están amenazados por muchas enfermedades graves, empezando por la hipertrofia de la glándula prostática, las dolencias cardiovasculares o neurológicas (como la enfermedad de Alzheimer), o incluso la osteoporosis o desgaste óseo (que afecta sin embargo más a las mujeres que a los hombres). El nuevo Papa, aunque todavía no cumple los ochenta años, padecería de algunas de las dolencias típicas de esa edad.

El sacerdote Alois Messerer, párroco de Sinbach am Inn (Alemania) y sobrino segundo del nuevo pontífice (su abuelo era hermano del padre de Joseph Ratzinger) aseguró que el nuevo pontífice "no quería ser Papa, porque se sentía demasiado anciano y porque había sufrido algunos problemas cardiacos".

Según el diario sensacionalista alemán Bild Zeitung, el cardenal Joseph Ratzinger estuvo casi un mes hospitalizado en 1991 a consecuencia de una embolia cerebral, y sufrió varios desmayos en los últimos años.

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A consecuencia del derrame cerebral perdió parcialmente la vista y tuvo que ser operado. Desde entonces, según el periódico alemán, el hasta ahora cardenal sufrió en diversas ocasiones "colapsos ligeros". En 1999 cayó en su domicilio, se golpeó la cabeza contra un radiador y perdió el conocimiento. En los últimos años había dejado de acudir diariamente a su oficina y a veces se quejaba de mareos.

Pero fuentes bien informadas en Roma precisaron que aquel incidente no le dejó ninguna secuela.

Además, se ha especulado con que el nuevo Papa sufre de diabetes.

El escritor italiano Vittorio Messori, amigo personal de Benedicto XVI, se declaró "muy preocupado por él". "Su estado de salud es muy complejo y muy frágil y la edad no ayuda. Rezo por él y espero que se cuide, aunque es muy generoso y sé que no lo hará", dijo.

El propio Joseph Ratzinger se refirió a sus problemas de salud en 2003, en el transcurso de una entrevista concedida a la revista católica 30 Días, dirigida por Giulio Andreotti. Hablando del cónclave de 1978 que eligió como Papa al cardenal Albino Luciani, cuyo pontificado duró apenas un mes, declaró: "A mí me pareció que [Luciani] estaba bien, aunque, ciertamente, no tenía aspecto de gozar de una gran salud. Pero muchos parecen frágiles y luego viven 100 años. Aunque no soy médico, tuve la impresión de que era, como yo mismo, un hombre de salud escasamente fuerte. Esas personas son las que acaban gozando de una mayor expectativa de vida".

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El vaticanista italiano Andrea Tornielli, autor de una biografía de Joseph Ratzinger cuya reedición está terminándose de forma precipitada en Italia, ni siquiera lo menciona en su libro.

Joseph Ratzinger "no hace deporte, no es su estilo, pero da largos paseos por la montaña, donde le gusta comer al aire libre", dijo a la agencia AFP.

Hasta el Cónclave, el teólogo alemán trabajaba delante de los ojos del mundo y se desplazaba a menudo para participar en conferencias teológicas. Si hubiera tenido problemas de salud, se habría notado y comentado en el pequeño mundo vaticano, comentó.

"No fuma, no bebe alcohol, ni vino -sólo una cervecita de vez en cuando", señala el biógrafo de Ratzinger. Perfectamente normal, si recordamos que el nuevo Papa es oriundo de Baviera, la tierra de la cerveza.

Pero su hermano parece no opinar lo mismo. "Estoy muy asustado. Creía que su avanzada edad y su salud, que no es tan estable, serían una razón suficiente para que los cardenales buscaran a otra persona", declaró Georg Ratzinger, que es tres años mayor que el Pontífice, en una entrevista a la televisión pública alemana ARD.

En declaraciones a la agencia católica alemana KNA, el hermano afirmó que el pontífice "no tenía una salud robusta" "ni un corazón demasiado fuerte".

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En el pasado, los jefes de la Iglesia han sufrido serios problemas de salud debido a que son elegidos ya ancianos.

En 1978, Juan Pablo I murió 33 días después del inicio de su pontificado, lo cual impulsó a los cardenales a elegir al fornido y deportista cardenal polaco Karol Wojtyla para reemplazarle.

Joseph Ratzinger, que parece tener un buen sentido del humor, ya hizo referencia a la previsible corta duración de su mandato, recordando que Benedicto XV, cuyo nombre heredó, también tuvo un "pontificado corto" (1914-1922).

Este sentimiento de no tener por delante todo el tiempo del mundo, podría impulsar a Benedicto XVI a imprimir un ritmo fuerte a las reformas que debe iniciar o a la evolución de sus relaciones con otras religiones, informó un prelado de la Curia que no quiso revelar su identidad.

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