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El enojo también puede ser una señal de alerta que le estimule a realizar un cambio.

Estar enojado: ¿cómo afecta mi diabetes?

Estar enojado: ¿cómo afecta mi diabetes?

El enfado es una de las tantas emociones que puede sufrir una persona diagnosticada con diabetes. Aprenda a combatirlo con estos consejos.

El enojo también puede ser una señal de alerta que le estimule a realiza...
El enojo también puede ser una señal de alerta que le estimule a realizar un cambio.

La irritación constante es una de las tantas emociones que puede sufrir una persona diagnosticada con diabetes.

Los expertos aseguran que se trata de una reacción natural ante la aparición de la enfermedad, y por ende, se puede ligar a otra amplia gama de sentimientos como el temor, la culpa, la confusión o la depresión. 

Una de las razones por las que el enojo y la diabetes van de la mano frecuentemente es porque las personas se sienten amenazadas frente a la preocupación que representa el cambio de vida o el temor a las consecuencias que pueda traer para la salud. 

Lo negativo 

Algunas fuentes señalan que entre las reacciones negativas más comunes que desencadena un evento de este tipo se encuentran el aumento de la presión arterial, la acumulación de grasa en el torrente sanguíneo o la acumulación de colesterol malo. 

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En el caso de los diabéticos, el enojo puede repercutir desfavorablemente en la alteración de los niveles de glucosa en la sangre. 

Lo positivo 

El disgusto también puede ser una señal de alerta que le estimule a realizar un cambio. Utilizarlo como motivación para tomar decisiones que le ayuden a mejorar su actitud ante la enfermedad puede traerle resultados muy beneficiosos. 

Algunos consejos 

Si usted padece diabetes y siente que se enoja con frecuencia, la Asociación Americana para la Diabetes le recomienda algunos consejos que pueden serle muy útiles: 

1.- Averigüe qué provoca su enojo. ¿Cuáles son los efectos de esa irritación en su vida? Tome nota de las ocasiones en que se siente así. Todas las noches, reflexione sobre el día trascurrido. ¿Cuándo estuvo enojado? ¿Qué hora era? ¿Con quién se molestó? ¿Qué hizo al respecto? 

2.- Cambie los pensamientos, las respuestas físicas y los actos que le provocan enojo. Busque señales de advertencia de que su molestia está aumentando. ¿Se siente tenso? ¿Está hablando más fuerte y más rápido? Cuando siente que el enojo y frustración se apodera de usted, cálmese haciendo esto: 

-Hable lentamente

-Respire más despacio

-Tome un vaso de agua

-Siéntese

-Recuéstese

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-Cálmese. En estas situaciones lo mejor es no decir nada. 

Aunque estas medidas no harán que deje de sentirse enojado, sí lo ayudarán a controlarlo.

3.- Encuentre formas de convertir su enojo en algo positivo. Un diario puede ayudarlo. Vuelva a leer sus notas, analice cada situación y pregúntese a sí mismo: ¿Cómo mi enojo me ayudó a sobrellevar las cosas?

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