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Mitt Romney apuntará a partir de ahora todos sus cañones contra el presidente Barack Obama, para intentar ganarle la elección del martes 6 de noviembre. Por el momento ambos van empatados en la intención de voto.  

Romney ganó Texas y sobrepasó cuota mínima de delegados

Romney ganó Texas y sobrepasó cuota mínima de delegados

Cinco meses después de iniciadas las primarias, el ex gobernador de Massachusetts sobrepasó los 1,144 delegados que necesitaba para asegurar la nominación.

Mitt Romney apuntará a partir de ahora todos sus cañones contra el presi...
Mitt Romney apuntará a partir de ahora todos sus cañones contra el presidente Barack Obama, para intentar ganarle la elección del martes 6 de noviembre. Por el momento ambos van empatados en la intención de voto.  

El ex gobernador de Massachusetts aguarda ahora la asamblea nacional republicana que se celebrará a finales de agosto

Cinco meses después de iniciadas las asambleas vecinales y primarias republicanas, el aspirante Mitt Romney ganó en Texas y sobrepasó los 1,144 delegados que necesitaba para asegurar la nominación de su partido.

A eso de las 21:00 horas del martes y cuando se había escrutado el 34% de los precintos electorales, Romney fue pronosticado ganador con el 71% de los sifragios, seguido por Ron Paul con el 10%.

El ex gobernador de Massachusetts deberá ahora esperar el desarrollo de las primarias del 5 de junio en los estados de Montana, Dakota del Sur, California, Nuevo México y Nueva Jersey, y el día 26 en Utah, para cerrar un proceso que se inició el 3 de enero en Iowa.

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Hasta antes del cierre de las urnas en Texas Romney acumulaba 1,066. El estado de la estrella solitaria aportó 155. En total, los republicanos pusieron en juego durante el proceso 2,286 delegados. Quienes acudirán a la Convención Nacional el 29 de agosto en Tampa, Florida, para ratificar la voluntad expresada por las bases en las urnas.

Con la victoria del martes, Romney "por fin ha conseguido los 1,144 delegados que necesitaba para ser el nominado presidencial del Partido Republicano", dijo el periodista Matthew Jaffe, corresponsal de la cadena ABC. "Pero aun no han acabado las divisiones dentro del partido", aseguró.

Jaffe también señaló que si bien Romney "es el ganador de la nominación, en los próximos meses tendrá que explicarle a los electores varias cosas, entre ellas su postura con la inmigración" si quiere conquistar el voto latino, que sin lugar a dudas "será clave" en noviembre.

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Arranque con dificultades

El comienzo de la campaña fue incierto para Romney. Arrancó perdiendo Iowa por unos cuántos votos frente a Rick Santorum, y luego Carolina del Sur frente a su entonces rival, Newt Gingrich. Pero la fuerte inversión de su campaña, superior a lo recaudado por todos sus contrincantes juntos le permitió posicionarse y ganar estados clave, entre ellos Florida, Nevada, Arizona, Michigan, Massachusetts, Maryland y Nueva York.  

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A comienzos de abril abandonó la carrera el ex senador Rick Santorum y luego el ex presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, quienes se disputaban el voto  ultra conservador del partido. La bajada de ambos aspirantes le dejó el camino libre a Romney frente al legislador por Texas, Ron Paul, quien pese a suspender su participación activa en la contienda, asegura que se presentará ante la Asamblea Nacional de agosto para exponer sus ideas.

Paul, con 122 delegados en su haber, no tiene posibilidades de ser nominado, pero ha utilizado el proceso como plataforma para difundir su mensaje libertario, sobre todo entre los votantes jóvenes del partido republicano.

Camino a noviembre

A partir de ahora Romney se centrará 100 por ciento en su rival del martes 6 de noviembre, el presidente Barack Obama, quien busca la reelección. Por ahora ambos van empatados, según una encuesta de la cadena NBC y el periódico The Wall Street Journal. Pero otra muestra publicada la semana pasada por Telemundo y The Wall Street Journal, revelò que un 61% de los votantes hispanos apoya la gestión de Obama y le daría la reelección si las elecciones presidenciales fueran hoy, duplicando a los hispanos que preferirían a su contrincante, Romney.

La muestra también reveló que 58% de los hispanos dijo tener una imagen positiva de Obama (31% muy positiva), mientras que solo 26% dijo tener una imagen positiva de Romney, y de ellos 6% muy positiva.

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En la elección presidencial 2008 participaron 10.2 millones de un total de 19 millones de votantes latinos registrados. De ellos, 10.2 millones sufragaron por Obama, equivalente al 6.7%.

Misterio sin resolver

Para el analista político Fabián Núñez, “después de la elección primaria del martes, en Texas, queda claro que los republicanos ya pueden contar con su nominado a la Presidencia”. Y agregó: “lo que resta son sólo gestos de carácter simbólicos”, defiriéndose a las seis contiendas que aún faltan por celebrarse durante el mes de junio.

Sin embargo, advirtió que Romney todavía debe resolver un misterio: “queda por ver si se unificaron todas las facciones republicanas con entusiasmo tras su candidato”.

Sin conocer esta respuesta, Núñez apunta que “por lo pronto no se sabe qué tan cerrada será esta elección”, pero estimó que a más tardar en julio, un mes antes de la Convención Nacional, “sabremos si estos gallos están para una verdadera pelea o si los comicios de noviembre serán igual a la batalla entre el senador John McCain y Barack Obama librada el primer martes de noviembre de 2008”.

El voto latino

Maribel Hasting, asesora ejecutiva de America’s Voice, en Washington DC, dijo que los seis meses que restan para la elección presidencial serán clave para decidir el voto e inclinar la balanza.

“El Partido Republicano tiene que centrar su apoyo y sus esfuerzos en el candidato resultante, Mitt Romney, tras un largo y divisivo proceso. Es ahora cuando comienza a definirse la estrategia nacional para enfrentar y tratar de derrotar al contrincante demócrata, el presidente Barack Obama”, indicó.

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La activista dijo que “es a partir de ahora cuando comienzan los candidatos a moverse al centro del espectro político, sin dejar de lado a sus bases, para tratar de apelar a los votantes independientes, a los indecisos. Y es a partir de ahora que un grupo electoral, como los votantes hispanos, serán fuertemente cortejados por ambos partidos”, tanto demócratas como republicanos.

“En ese intento de cortejar el voto latino, será interesante ver qué hace Romney para apartarse de todas las declaraciones de mano dura en el rubro migratorio que formuló durante el proceso primarista. Entre esas, su promesa de vetar el DREAM Act si fuera electo presidente (y lo aprueba el Congreso) y la medida llegara a su escritorio, y su propuesta de autodeportación en sustitución de una reforma migratoria amplia”, comentó.

Guerra de palabras

Hasting dijo además que “hasta ahora lo único que hemos escuchado de parte de los emisarios hispanos republicanos de Romney, no son razones para que los hispanos apoyen a Romney, sino razones para que no apoyen a Obama”, y que este escenario vuelve incierto el futuro inmediato de cara a los comicios de noviembre.

De la estrategia de la campaña de Obama para enfrentar a los republicanos, Hasting dijo que los demócratas “también tienen tarea cuando del voto latino se trata, porque aunque Obama cuenta con el apoyo de una mayoría de los votantes hispanos, la interrogante es si esos votantes están lo suficientemente entusiasmados para salir a votar el martes 6 de noviembre”.

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Advirtió que los votantes hispanos “están abatidos por la crisis económica, la hipotecaria y por la falta de una reforma migratoria integral que ha dividido familias”, y que todo ello puede transformarse en apatía electoral, y recortó que, como en 2008, el detalle “estará en el nivel de participación el primer martes de noviembre”.

“Queda por ver qué harán Obama y los demócratas para estimular esa participación electoral de los latinos. Y en mi opinión, emitir una orden ejecutiva que ampare a los DREAMers o Soñadores de la deportación, como grupo, contribuiría a movilizar a los votantes hispanos. Y la movilización es muy necesaria, porque el voto latino será decisivo en unas elecciones tan cerradas como las que se perfilan en varios estados clave", concluyó.

Nación dividida

La analista política Helen Aguirre Ferre confirmó que el proceso de nominación dividió al Partido Republicano, pero que la división también se observa en el escenario nacional. “Evidentemente, las encuestas indican que el país está dividido. Se ve en la recaudación de fondos en donde están casi empatados dólar por dólar, aunque Obama tiene una ligera ventaja, pero no mucho, sobre Romney”.

Agregó que “es curioso que ni Obama ni Romney están haciendo campaña sobre sus logros en el poder: ni Obama en la Casa Blanca ni Romney como gobernador de Massachusetts”. Y sostuvo que, a seis meses de la elección presidencial, “el pueblo está cansado de la política dedicada a dividir y destruir”, indicando que es mejor y más saludable para el país “atacar mejor los problemas en vez del atacarse mutuamente. “Eso es lo que los votantes desean”.

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Pero los buenos deseos de Aguirre parece ser que nadie escucha. Obama centró este martes su campaña por la reelección en ataques cada vez más fuertes contra su rival, Romney, a quien fustiga por su desempeño como hombre de negocios, postura que para algunos analistas puede resultar en un arma de doble filo.

Romney, mientras tanto, sigue atacando a Obama por la crisis que vive el país. “En este momento tenemos una economía en dificultades y alguien que dedicó su carrera a la economía es más apto para ayudar a remendar la economía que alguien que pasó su vida en la política y como organizador comunitario", dijo el candidato republicano a la revista Time”.

A la fecha, las campaña de Obama y Romney han recaudado entre $400 millones y $500 millones cada una, convirtiendo la elección de 2012 en la más cara de la historia.

En 2008 Obama invirtió unos $750 millones, una cantidad cinco o seis veces mayor que la invertida por el senador de Arizona, John Macin.

Ahora son más fuertes

Contrario a la oponión de Jaffe, para el activista Juan José Gutiérrez, presidente de la organización Vamos Unidos USA, en Los Angeles, California, la victoria de Romney en Texas y con la nominación bajo el brazo, los republicanos en estos momentos "están más fuertes" que en enero. “No significa que no hay más divisiones. Se mantienen las mismas tendencias hacia el interior del partido”, pero están más fuertes que en enero, “porque ya no tienen que continuar atacándose, recriminándose y desgastándose políticamente. A partir de ahora Romney sólo tiene que enfocarse en su contrincante, el presidente Barack Obama”.

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En cuanto al resultado de recientes encuestas, que dan un empate técnico entre ambos candidatos, Gutiérrez dijo que “eso le representa serios problemas tácticos” a la campaña del mandatario.

Del voto latino, el activista dijo que “Romney y sus asesores saben que necesitan el 40% o más del voto hispano para ganar la elección”, y que de seguro el tema que inclinará la balanza “será la economía”.

Añadió que Romney se la jugará por un compañero de fórmula que le ayude “a recuperar terreno en la comunidad latina” y que en lo sucesivo “veremos a un Romney menos extremista respecto de la

Comunidad inmigrante, un Romney ‘soft’”.

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