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El gobernador texano no descarta buscar nuevamente su pase a la Casa Blanca.

Presidente Barack Obama es más popular que el gobernador Rick Perry en Texas

Presidente Barack Obama es más popular que el gobernador Rick Perry en Texas

La campaña Rick Perry por la nominación republicana para la elecciones presidenciales, además de catastróficas pudieran convertirse en una pesadilla.

El gobernador texano no descarta buscar nuevamente su pase a la Casa Bla...
El gobernador texano no descarta buscar nuevamente su pase a la Casa Blanca.

SAN ANTONIO, Texas - Además de catastrófica, la campaña del gobernador de Texas Rick Perry por la nominación republicana para la elecciones presidenciales pudieran convertirse en una pesadilla.

Cuatro de cada 10 texanos encuestados indicaron que Perry, el caudillo republicano que es gobernador de Texas desde hace 11 años, debería olvidarse de su reelección a la gobernación de Texas en el 2014.

“Dentro del partido (republicano), muchos culparon la rapidez con que la campaña presidencial de Perry lanzó y colapsó, acentuado por sus errores y metidas de pata que se convirtieron en chistes de comediantes de shows de televisión, empañando así la imagen de Texas a nivel nacional”, indicó el Austin American-Statesman, uno de tres periódicos que se encargaron de encuestar a 806 electores texanos por teléfono entre el sábado y martes pasado.

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Perry anunció el fin de sus aspiraciones presidenciales la semana pasada.

Las 16 "metidas de pata" de Rick Perry

Los otros dos periódicos que participaron en la encuesta fueron el  Houston Chronicle y  San Antonio Express News.

“A raíz de las torpezas de su campaña presidencial, el nivel de aprobación del gobernador Rick Perry entre los texanos cayó por debajo de (la popularidad) del presidente Barack Obama”, indicó el Houston Chronicle.

La encuesta realizada por teléfono a 806 texanos concluyó que apenas el 40 por ciento aprueba la gestión de Perry, mientras que otro 40 por ciento lo desaprueba. Es el porcentaje de aprobación más bajo de Perry en este tipo de encuestas en 10 años, “10 puntos por debajo del año pasado”, reportó el  Statesman.

El mismo presidente Barack Obama, quien estaba  11 puntos por debajo de Perry en aprobación de los electores texanos en el 2008, obtuvo un mayor porcentaje de aprobación con 43 por ciento.

En agosto, Perry anunció formalmente sus aspiraciones presidenciales, nominándose como candidato para las primarias republicanas e incluso tomando una rápida ventaja entonces por encima del ex gobernador de Massachussets, Mitt Romney, quien sigue en la pelea por la nominación de su partido para enfrentar a Obama en las elecciones de noviembre.

Pero fue en los debates contra Romney y los demás contrincantes donde Perry, quien nunca había perdido unas elecciones por un puesto público desde hace 25 años, conoció que Estados Unidos no es Texas y que su fortaleza no era precisamente rindiendo cuentas a preguntas sobre gestión pública en público, como sucedió en media docena de debates llevadas a cabo en los últimos cuatro meses.

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Entre las “metidas de pata” de Perry resaltan su pérdida de memoria sobre la edad mínima para votar (18 años) que el gobernador de Texas confundió con la edad mínima para consumir bebidas alcohólicas (21 años).

El gobernador de Texas también insinuó que Turquía era administrado por terroristas islámicos, comentario que causó una reacción inmediata del gobierno de ese país.

Durante su campaña, Perry también cuestionó la Teoría de la Evolución Humana, presumió ser un enviado de Dios y hasta se le olvidó el nombre las tres agencias federales que desmantelaría en caso de convertirse en presidente de Estados Unidos, este último conocido como su famoso “Oops” frente a cámaras de televisión nacional.

Perry llegó a la gobernación de Texas en el 2000, cuando George W. Bush asumió la presidencia del país y desde entonces ganó tres elecciones gubernamentales más.

En la reciente encuesta, la desaprobación de Perry fue la más alta entre el grupo demográfico con mayor tendencia a votar, electores cuyos ingresos son mayores a los 100 mil dólares anuales, con educación universitaria y aquellos de la tercera edad.

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