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Cada vez están más cerca las elecciones en Estados Unidos, y Barack Obama aún trata de empujar a los demócratas.

Las últimas recomendaciones rumbo a las elecciones

Las últimas recomendaciones rumbo a las elecciones

Los candidatos novatos en Estados Unidos han mostrado que lo suyo es meterse en líos.

Cada vez están más cerca las elecciones en Estados Unidos, y Barack Obam...
Cada vez están más cerca las elecciones en Estados Unidos, y Barack Obama aún trata de empujar a los demócratas.

Año del político neófito

WASHINGTON, DC - Consejos para los candidatos novatos: estudien la Constitución; no digan a los hispanos que parecen asiáticos; pongan atención especial a sus palabras ante las cámaras, que los seguirán como su propia sombra; y prevean la propagación de su cháchara como pólvora.

Y por favor, eviten como la peste los líos con la justicia.

Ahora sí, relájense y muéstrense tal como son (si se animan).

Este es el año del político neófito. El ánimo generalizado de oposición a todo el que está en funciones y el surgimiento del Tea Party han provocado la aparición de caras nuevas, que desconocen totalmente la brutalidad de la campaña política moderna.

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De ahí las abundantes metidas de pata, los pronunciamientos hechos sin pensar, las teorías absurdas, a las que siguen implacablemente las respuestas en los avisos, TV por cable y blogs.

En Delaware, Christine O'Donnell, se metió en un embrollo con la Primera Enmienda, al parecer debido a su desconocimiento de que ésta separa la religión del gobierno.

La Segunda Enmienda --que presuntamente garantiza el derecho a portar armas-- causó un desastre a su correligionaria republicana Sharron Angle en Nevada. Angle mencionó la idea de los "remedios de la Segunda Enmienda" --que sería un llamado a las armas-- si el gobierno no se disciplina.

Frank Caprio, candidato demócrata a la oficina del gobernador de Rhode Island, no dijo lo que la prensa le atribuye de que Barack Obama se fuera al infierno debido a que el presidente no le había dado la venia. Caprio dijo a Obama que "en verdad se vaya al infierno".

Desafiar convencionalismos

Es complicado para los observadores poco avezados profundizar en lo que ocurre.

Los candidatos recompensados en las primarias por manifestarse libremente y desafiar convencionalismos han dado marcha atrás a sus posturas iniciales.

Angle se ha retractado de referirse al seguro de desempleo como "algo descompuesto" y como un "fondo fangoso" a los recursos para las víctimas de la fuga de petróleo de la BP. Angle niega que hubiera propuesto el fin de la Seguridad Social o a las prestaciones para los veteranos de guerra, aunque alguna vez sí lo hizo.

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La referencia de Angle a estudiantes hispanos de una secundaria de que "algunos de ustedes me parecen un poco asiáticos" fue una muestra de la vergüenza ajena que se causa a asesores políticos las declaraciones desparpajadas que desechan después los candidatos.

De manera similar, el representante demócrata novato Bobby Bright, de Alabama, ha dedicado gran parte de su campaña a desligarse de la presidenta de la Cámara de Representantes, su correligionaria Nancy Pelosi. Bright podría lamentar haber dicho que Pelosi "se enferme y se muera" antes de que tenga que votar de nuevo a favor de que ella continúe en el cargo.

La candidata republicana al Senado, Carly Fiorina, lamentó "todo el problema" que se suscitó cuando se le escuchó decir en un micrófono abierto que era "muy anticuado" el peinado de su contrincante Barbara Boxer.

La pifia fue casi pintoresca y Boxer respondió con humor, en lugar recurrir a esa arma moderna de asalto que un mensaje ofensivo. La tecnología que sorprendió a Fiorina ha prevalecido bastante tiempo e hizo lo propio con Ronald Reagan, quien durante una prueba de sonido en un micrófono abierto en 1984 mencionó en broma un bombardeo a Rusia.

Todos quieren meterse en problemas

Sin duda alguna, los candidatos de todos los contextos y antecedentes han tenido la iniciativa de meterse en problemas durante la campaña, que ha sido larga. Los candidatos ricos que moran en casas lujosas critican a sus contrincantes que viven igual.

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Los candidatos al Senado, Richard Blumenthal, demócrata de Connecticut, y Mark Kirk, republicano de Illinois, han exagerado su pasado militar.

El líder de la mayoría del Senado, Harry Reid, se presenta como un salvador de proporciones épicas con su declaración de que "si no fuera por mí, estaríamos en una depresión mundial". Reid, político experimentado, enfrentará a su oponente de Nevada, Angle.

Sin embargo, las victorias de numerosos consentidos del Tea Party en las primarias republicanas suscitaron el surgimiento de una falange de triunfadores entusiastas que no están acostumbrados a la política de alta competencia y que son más bien de segunda división: el dueño de una pizzería, un ganadero, médicos, veteranos de guerra y un piloto.

Uno de los candidatos más prominentes del Tea Party es Joe Miller, abogado, ex juez y graduado de Yale, quien ha cometido diversas pifias de político novato.

Miller, candidato republicano al Senado por Alaska, criticó las asistencias federales al desempleo, la atención médica y al campo, pero después reconoció que su familia se benefició hace tiempo de esos subsidios.

Sus situaciones bochornosas

Ahora le acucian las revelaciones de que como fiscal municipal en el 2008 fue disciplinado después de que reconociera que había mentido en torno al uso inadecuado de computadoras del gobierno.

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Uno de los candidatos menos instruidos no provino del Tea Party sino quien sabe de dónde.

En Carolina del Sur, los demócratas se mortificaron del triunfo en las primarias para el Senado de Alvin Greene, un veterano militar sin empleo, al que se acusa de sostener comunicación y entregar materiales obscenos a un estudiante colegial adolescente.

Greene causó una situación bochornosa frente a la prensa después de una comparecencia este mes ante un tribunal. "El contrincante comenzó la recesión" gritó en repetidas ocasiones.

Greene fue visto en fecha reciente en una feria estatal mientras hacía señas de orejitas de conejo con los dedos al jefe del equipo de un presentador de televisión.

 El último intento de Obama

Por su parte, el presidente Barack Obama se mostró dispuesto a pelear hasta el final para respaldar a los demócratas y comenzó el viernes su última serie de visitas a actos proselitistas, esta vez para apoyar a un correligionario en Virginia.

Obama dijo que la campaña del legislador Tom Perriello, quien busca reelegirse para un segundo término en la Cámara de Representantes, constituye una prueba sobre si una persona íntegra puede llevarse la victoria en los comicios de la semana próxima.

El mandatario, cuyo partido podría sufrir una grave derrota ante los republicanos, se lanzó a un último fin de semana de actos de campaña, sin detenerse por las noticias sobre una nueva amenaza terrorista al país. Pidió a un grupo de jóvenes entusiastas en este poblado universitario que cierre filas en torno de Perriello, quien ha apoyado lealmente varios aspectos cruciales de la agenda de Obama.

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"El motivo por el que estoy aquí es porque en este día y era resulta difícil hacer caso omiso al valor político, hay que reconocerlo'"', dijo Obama ante miles de personas reunidas al aire libre. "Cuando eres un miembro del Congreso en tu primer periodo, lo más fácil es tomar tus decisiones con base en las encuestas... Pero eso no es lo que hizo Tom".

La visita buscaba dar apoyo a Perriello, quien libra una cerrada lucha electoral contra el senador estatal republicano Robert Hurt. El mandatario quería también enviar un mensaje a los demócratas y a los votantes indecisos, acerca de que habrá apoyo de Obama a quienes emitieron votos difíciles en materia de salud y estímulo económico.

Demócratas unidos

Quiso dejar claro el mensaje de que el partido no abandonará a esos legisladores.

El acto se realizó tras las noticias sobre una débil economía que sigue siendo incapaz de generar los empleos suficientes.

Las predicciones de una victoria republicana han perseguido al presidente y a su partido. Esos pronósticos indican que los votantes pasarán al partido gobernante la factura de su descontento sobre el desempleo, los onerosos rescates de empresas y la polarización política. Los republicanos buscaban recuperarse de sus debacles electorales recientes al tomar el control de la Cámara de Representantes y avanzar en el Senado, los gobiernos estatales y las legislaturas locales.

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Antes de los actos proselitistas, Obama anunció desde Washington que las autoridades habían descubierto una "amenaza terrorista creíble", al encontrar paquetes de explosivos dirigidos a Estados Unidos en aviones de carga. El vocero de Obama, Robert Gibbs, dijo que las actividades políticas del fin de semana no se modificarían por esos hallazgos.

Obama llamó al consenso

El presidente Barack Obama llamó el sábado a demócratas y republicanos a dejar de lado el partidismo una vez que pasen las elecciones del martes, sin importar su resultado, pero al mismo tiempo atacó a la oposición por declaraciones que consideró preocupantes.

"El líder de los republicanos en la Cámara de Representantes de hecho dijo que 'no es momento para concesiones'", dijo Obama en su discurso semanal por radio e internet. "Y el líder republicano del Senado dijo que su principal meta luego de esta elección es ganar la siguiente".

"Sé que estamos en los últimos días de la campaña", agregó. "Así que no me sorprende que veamos este discurso candente. Eso es política. Pero cuando los votos se emitan y la elección termine, necesitamos dejar de lado este partidismo, ganemos, perdamos o empatemos".

Se estima que los votantes, enojados y ansiosos por la crisis económica y el desempleo, castigarán a los legisladores demócratas el martes y es posible que le den a los republicanos el control de la cámara baja. Hasta existe la posibilidad --más lejana-- de que les entreguen el Senado.

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El líder de la bancada opositora en la cámara baja John Boehner había hecho sus declaraciones en un programa de radio conservador, al rechazar la afirmación de un senador republicano de que tratar de revertir la ley de salud de Obama no era lo mejor para el partido.

Por su parte, el líder republicano del Senado, Mitch McConnell, dijo que quería ver a un republicano en la Casa Blanca, lo que consideró la prioridad "más importante" de su partido.

La importancia del consenso

Obama dijo que, pase lo que pase el martes, los dos partidos deberían consensuar medidas para el crecimiento económico y el empleo.

"Sea cual sea el resultado del martes, necesitamos unirnos para ayudar a darle trabajo a la gente que aún lo está buscando", dijo.

En el discurso semanal de la oposición, Boehner dijo que Obama no había cumplido con sus promesas de cambio. Además, prometió recortar el gasto público y no subir los impuestos.

"Este es el nuevo camino hacia adelante que no se ha intentado en Washington", dijo Boehner. "Es un quiebre de la dirección en que el presidente Obama ha llevado a nuestro país. Y francamente, es un quiebre de la dirección en que los republicanos íbamos cuando los estadounidenses nos dieron por última vez las riendas del gobierno. El pueblo estadounidense está al mando y no merece nada menos".

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