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Un hombre vota para los dos órganos legislativos de España, el Senado (sobre salmón) y el Congreso de los Diputados (blanco).

El PP gana elecciones en España, según sondeos

El PP gana elecciones en España, según sondeos

Los primeros sondeos publicados apuntan que habrá un Parlamento muy fragmentado.

Un hombre vota para los dos órganos legislativos de España...
Un hombre vota para los dos órganos legislativos de España, el Senado (sobre salmón) y el Congreso de los Diputados (blanco).

El gobernante Partido Popular (PP) ha ganado las elecciones legislativas en España, aunque lejos de la mayoría absoluta, según sondeos difundidos al cierre de los colegios, que apuntan que el Parlamento estará muy fragmentado.

El partido conservador habría obtenido entre 114 y 118 escaños, mientras que el Partido Socialista Obrero Español ( PSOE) tendría entre 81 y 85, seguido de cerca por Podemos (izquierda), con 76-80, y en cuarto lugar estaría Ciudadanos (centroderecha), con entre 47-50, para un Parlamento de 350 diputados, según el sondeo publicado por la cadena estatal RTVE.

Los resultados que arrojan estas primeras encuestas confirman las previsiones de que España tendrá un Parlamento muy fragmentado, lo que obligaría a la formación de pactos de gobierno.

Además reflejan una gran caída de votos en PP y PSOE, los partidos que han gobernado el país en las últimas décadas.

Un hombre vota con sus nietos.
Un hombre vota con sus nietos.

Más de 36 millones de españoles estaban llamados a las urnas en unas elecciones con un escenario inédito por la aparición de fuerzas emergentes en disputa de los espacios de los dos partidos políticos tradicionales.

El clásico bipartidismo que ha dominado la escena política española desde 1982, con alternancias en el poder entre el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el conservador Partido Popular (PP), ha sufrido una erosión importante con el surgimiento de dos formaciones nuevas que han mordido tajada en la torta electoral: Podemos, de izquierda, y Ciudadanos, liberal de centro.

La necesidad de un pacto

Todas las encuestas anticipaban que ninguno de los partidos en liza tendría suficientes votos para gobernar por sí solo; hará falta un pacto entre formaciones que permita investir al nuevo presidente de gobierno y dar suelo político a la legislatura.

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Lo admitía soterradamente el propio Mariano Rajoy, candidato del PP y aspirante a la reelección: "Con franqueza mi intención es empezar a hablar de este asunto el día 21 de diciembre".

Rajoy, de 60 años, cuya principal oferta electoral es continuar con las políticas que puso en marcha en esta legislatura para aumentar el empleo, reducir impuestos y recortar los gastos, ha asomado en Twitter el temor a una coalición de partidos de izquierdas que desaloje al PP a la Moncloa.

El asunto es que, hasta ahora, de acuerdo con los mensajes de campaña que han lanzado los partidos, el pacto post-electoral es que no habrá pacto. Pero eso está por verse.

Lea: Las elecciones que amenazan al bipartidismo en España

Mariano Rajoy, candidato del Partido Popular y presidente de gobierno en...
Mariano Rajoy, candidato del Partido Popular y presidente de gobierno en funciones


Escenarios complejos

En España, una cosa es ganar la elección y otra contar con suficientes votos para formar un gobierno. Es lo que suele suceder con los sistemas parlamentarios, a diferencia de los presidenciales como los que funcionan en Estados Unidos y naciones latinoamericanas, donde quien obtiene la mayoría de los votos populares, o de los circuitos o colegios de electores, dependiendo de la legislación de cada país, se hace con el poder.

Este domingo, 36,510,952 españoles fueron llamados a elegir 558 de los 616 escaños que conforman las Cortes Generales: 350 del Congreso de los Diputados y 208 de elección directa del Senado.

Para obtener la mayoría absoluta es necesario contar con 176 escaños. Los sacó de sobra el PP en las elecciones de 2011 cuando sumó 186 diputados (44.6%), lo que le permitió gobernar sin necesidad de pactos durante toda la legislatura.

¿Qué votan en España? Medio Tiempo

Cuando no se alcanza la mayoría absoluta, lo usual es que surjan acuerdos entre formaciones que permitan superar la barrera de los 176 escaños. Normalmente se apela a la identidad ideológica pero también opera la variable de la política pragmática: apoyos a cambio de determinadas leyes favorables a una región o preacuerdos sobre la distribución del presupuesto.

La historia electoral de España está llena de casos similares. El ejemplo más fresco son las elecciones regionales de este mismo año. En Madrid, una alianza entre el PP y Ciudadanos hizo posible que los conservadores prosiguieran al mando de la Comunidad; mientras que un pacto de izquierdas llevó a Manuela Carmena, de Podemos y otros grupos afines, al Ayuntamiento.

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Pero también existe la posibilidad de gobernar en minoría. Cuando la primera votación de los parlamentarios electos no consigue investir presidente a ningún candidato, se procede a una segunda votación que se decide por mayoría simple. Es a ese escenario al que apunta el PP, sobre todo si los sondeos se ratifican luego en los datos reales de la votación: que la distancia entre ellos y el segundo lugar sea considerable, mayor a ocho puntos.

Los vaticinios y el puzzle

Todos los sondeos predijeron que el PP ganará las elecciones de este domingo, pero no estaba claro que pudiera regresar a La Moncloa.

"Un buen resultado es ser la primera fuerza política y gobernar" declaró Rajoy el viernes desde Bruselas, aunque fuentes de su partido aseguraban a final de semana que no descartan un apoyo de última hora de Ciudadanos.

Albert Rivera, candidato de Ciudadanos
Albert Rivera, candidato de Ciudadanos


Albert Rivera, el candidato y líder de esa formación, hasta ahora se ha negado a tal posibilidad, aunque ha dicho que si cualquiera de los partidos tradicionales obtiene la mayoría suficiente para hacer gobierno, Ciudadanos se abstiene en la votación de investidura del presidente.

"No votaremos a favor ni de uno ni de otro. Hay esa posibilidad de la abstención. Será una decisión nuestra después de las elecciones, no la vamos a tomar antes de que los españoles hayan hablado", declaró el viernes a la prensa española Rivera, quien aboga por políticas económicas liberales y la unidad terroritorial de España.

La posición de Ciudadanos fue ratificada luego con un tuit del propio Rivera y otro del partido:


Pedro Sánchez, el candidato del partido socialista que pierde votantes tradicionales de centro que deslizan a Ciudadanos y de izquierda que decantan a Podemos, no parece estar en su mejor posición. Sánchez ha negado de plano cualquier pacto postelectoral con el PP, pero también ha lanzado duros mensajes a Ciudadanos, que acusa de ser “un partido de derecha” y a Podemos, al que acusa de “dividir el voto progresista” y unirse a un “frente antiPSOE”.


“Votar a Podemos y Ciudadanos es perpetuar al PP en La Moncloa”, insistió en un acto celebrado el mismo viernes el secretario general del PSOE que ha prometido derogar la mayoría de las reformas implantadas por el gobierno de Rajoy y avanzar en legislaciones progresistas.

Pedro Sánchez, candidato del PSOE
Pedro Sánchez, candidato del PSOE


Diferente es el caso de Podemos, relegado a la cuarta posición en la mayoría de las encuestas luego de haber saboreado las mieles del primer lugar en preferencias electoral a principios de este año. Las últimas semanas parecía estar remontando la cuesta, sobre todo después de los debates en los que participó su candidato, Pablo Iglesias, que supo dominar con soltura por encima de sus tres contrincantes, como consideraron los analistas políticos.

Inclusive, los seguimientos diarios que recibió el PP, dieron a Podemos la segunda posición. Así lo transmitió Rajoy a la canciller alemana Angela Merkel, durante la reunión en Bruselas.

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El mensaje de Podemos, que apela a la ilusión de ruptura con el pasado que iguala con la corrupción y el mal desempeño, ha calado en una buena porción de votantes tradicionales de izquierda y reanimado a sectores que permanecían excluidos de la política.

Pablo Iglesias, candidato de Podemos
Pablo Iglesias, candidato de Podemos

En un mitin de cierre de campaña en Valencia, Iglesias ratificó su mensaje hacia ese sector.

El sector más apetecido


Determinante ha sido la participación de los indecisos. Un estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) a principios de diciembre, los cifraba en el 41.6% de los votantes.

La misma encuesta ofreció otro dato interesante: 58.2% deseaba un Ejecutivo que tenga que pactar frente a un 33.6% que dijo preferir lo contrario, lo que en el argot político español se conoce como "el rodillo".

Un análisis del banco de inversión Bank of America Merrill Lynch, citado el sábado por el diario español El País, advertía que “llevará tiempo resolver el sudoku. Y otra convocatoria de elecciones a corto plazo no puede ser descartada". Los analistas sostienen que "es probable que las negociaciones tras las elecciones sean largas y complejas", y “hay otras múltiples opciones posibles”. Opciones que pasan por la repetición de las elecciones a principios de primavera ante la imposibilidad de formar gobierno.

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Lo que parece cierto es que el desgaste de los partidos históricos y su correlato de escandalosos casos de corrupción, unido a la la desafección por la dirigencia política, la crisis económica que afectó a millones de españoles llevándolos al desempleo, los recortes de servicios públicos y la precariedad, parecen haber pasado factura a los partidos tradicionales que hace dos elecciones, en 2008, se hacían con casi 84% del total de votos y hoy han retrocedido en simpatías más de 30%.

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