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Un votante judío mira las planillas antes de votar. Unos 600,000 judíos residen en el sur de Florida.

Desencantados con Obama, votantes judíos son reacios a apoyar a demócratas

Desencantados con Obama, votantes judíos son reacios a apoyar a demócratas

Desencantados con Obama, votantes judíos son reacios a apoyar a demócratas

Un votante judío mira las planillas antes de votar. Unos 600,000 judíos...
Un votante judío mira las planillas antes de votar. Unos 600,000 judíos residen en el sur de Florida.

'Sacar a los que están adentro'

MIAMI, Florida - Las fricciones entre Barack Obama y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, pero sobre todo los problemas económicos en el país, van a restar apoyo de los votantes judíos al presidente estadounidense y al Partido Demócrata en las elecciones legislativas, según analistas y miembros de la comunidad en Florida.

"Los judíos siempre votaron a los demócratas y más del 75% lo hizo por Obama en 2008, pero como otros estadounidenses le han quitado apoyo en los dos últimos años", dijo a la AFP el professor Ira Sheskin, director de un centro de estudios contemporáneos sobre Judaísmo de la Universidad de Miami.

Sheskin afirma que el desencanto con Obama, a quien "muchos ven menos favorable a Israel que otros presidentes", llevará a los judíos a optar más por candidatos de centro, aunque no al punto de inclinarse hacia los republicanos ultraconservadores.

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"En lugares donde el Partido Republicano tenga candidatos del Tea Party (el sector conservador más duro) incluso menos judíos van a votar por ese partido de lo que normalmente lo harían", consideró.

El sur de Florida concentra el mayor número de judíos de Estados Unidos, detrás de Nueva York.

Son más de 600,000 los judíos que viven especialmente en el área de West Palm Beach, Boca Ratón y Delray Beach, y en Sunny Isles Beach, al norte de Miami, según un relevamiento de la Federación de comunidades judías del condado de Palm Beach, en 2007.

La tendencia del voto judío este año seguirá de todos modos marcada por las ideas liberales y "determinada por la visión de los candidatos en asuntos sociales, particularmente el aborto y los derechos de los homosexuales, y más importante aún por los asuntos económicos", opinó Sheskin.

El desempleo alcanzó en Florida el 11.7% en agosto y, con un número récord de hipotecas impagas, la pérdida de viviendas que van a parar a manos de los bancos se mantiene aún como un drama social sin salida.

Muy enojado con la situación actual en el estado y con los actuales miembros del Congreso estadounidense, Jeff Greenman, de 55 años, miembro de la sinagoga de Boca Ratón, asegura que votará "para sacar afuera a todos aquellos que hoy están dentro", aunque afirma que apoyará a los republicanos porque son actualmente "más pro-Israel que los demócratas".

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Michael Koretzky, un escritor, de 45 años, que vive en Hollywood (unos 40 km al norte de Miami) y que se identifica como demócrata, opinó que "mientras "Obama no ha sido el mejor amigo de Israel, el Partido Republicano se ha ido demasiado a la derecha y es igualmente desconcertante para un judío".

Posiblemente muchos estadounidenses pro-Israel opten por republicanos que no tengan posturas extremas, señaló Koretzky.

Aunque el peso numérico del electorado judío es limitado, ya que alcanza al 5% en Florida y al 4% a nivel nacional, su influencia puede resultar decisiva en los llamados "swing states", estados que no están identificados con un partido y cambian de color político según la coyuntura.

Esa característica en Florida no pasó inadvertida para Charlie Crist, el actual gobernador de este estado sureño que abandonó el Partido Republicano y se lanzó como independiente para buscar una banca en el Senado en estas elecciones.

Crist a quien las últimas encuestas para la votación a la Cámara alta lo colocan unos 10 puntos detrás del candidato republicano de origen cubano, Marco Rubio, consiguió semanas atrás el apoyo de Robert Wexler, un ex congresista demócrata con fuerte influencia en la comunidad judía de Florida.

Wexler dejó el Congreso en enero para asumir en Washington como presidente del Centro S. Daniel Abraham para la Paz en Medio Oriente, que promueve el acercamiento con los palestinos.

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Con esa adhesión y el rechazo que advierte a candidatos republicanos del llamado Tea Party, Crist espera captar votos de judíos desencantados con el actual gobierno.

Además de la elección de congresistas, en Florida la candidata demócrata Alex Sink, y el republicano Rick Scott, un millonario que debuta en la política, se disputan la gobernación cabeza a cabeza, según los sondeos.

Sin embargo, es la pelea entre el saliente gobernador Crist y el joven cubano-estadounidense Rubio, que se atrevió a desafiar su plan de continuidad desde otra esfera del poder, la que concentra mayor atención.

Sari Bloom, una demócrata que trabaja como secretaria en una empresa en Lake Worth, muy cerca de Miami, dice que espera que el candidato apoyado por Obama, Kendrich Meek, muy retrasado en la encuestas, se retire de la compulsa. De esa forma, afirma Bloom, "Crist va a recibir sus votos y derrotar a Rubio" que si ganara, "sería un desastre".

"Crist es lo mejor que un demócrata judío puede esperar, el menor de dos demonios", consideró.

Estados Unidos vota el 2 de noviembre para renovar casi un tercio del Senado y toda la Cámara de Representantes, en las cruciales elecciones legislativas de medio término en las que los republicanos intentan recuperar el control del Congreso.

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