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Republicanos del Valle Central opinan sobre primarias

Análisis: El ‘sube y baja’ en la carrera republicana

Análisis: El ‘sube y baja’ en la carrera republicana

A pesar de los triunfos de Mitt Romney en Iowa y New Hampshire, la batalla por la candidatura republicana continúa sin mostrar a un líder fijo.

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58% de los votantes afirma que ninguno de los candidatos atrae sus simpatías o representa sus intereses

A pesar de los triunfos de Mitt Romney en Iowa (por sólo 8 votos) y en New Hampshire (con una victoria holgada), la batalla por la candidatura republicana continúa sin mostrar a alguien que se perfile clara y definitivamente como fijo, y no sólo porque desde mediados del año pasado a la fecha, las encuestas han mostrado un verdadero “sube y baja” pocas veces visto en una elección.

El primer lugar de las preferencias lo han ocupado varios candidatos: Mitt Romney, Rick Perry, Herman Cain y Newt Gingrich…y otra vez Romney. Y a pesar de lo que ahora digan las encuestas, es bastante probEl primer lugar de las preferencias lo han ocupado varios candidatos: Mitt Romney, Rick Perry, Herman Cain y Newt Gingrich…y otra vez Romney. Y a pesar de lo que ahora digan las encuestas, es bastante probable que el “sube y baja” continúe y ese efímero pedestal republicano del primer lugar, en estas largas e impredecibles elecciones, sea ocupado por otro pre-candidato.

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Y es que hay una encuesta en particular que demuestra que las cosas andan bastante mal en la tienda republicana: según una muestra de la cadena CBS, un 58% de los votantes afirman que ninguno de los candidatos en carrera atrae sus simpatías o representa sus intereses. Se trata de un 12% más que hace tres meses, lo que significa que esta agitada y prolongada campaña sólo está sirviendo para generar más desconfianza y dudas.

Al parecer, el problema de los republicanos ahora en 2012, es el mismo que tuvieron los demócratas en 2004 con John Kerry: no tuvo el suficiente carisma ni el discurso solido y contundente que derribara a un George W. Bush cuya popularidad estaba muy mellada. Hasta antes de la Convención Demócrata que entonces lo lanzó como candidato, en la mayoría de encuestas Kerry le ganaba a Bush, pero cuando la campaña entró en su recta final, Bush lo superó (ver el promedio de encuestas mensual de 2004 en www.realclearpolitics.com).

Aunque el análisis de un candidato incluye una diversidad de factores, para fines prácticos se pueden dividir en dos: objetivos y subjetivos, siendo quizás de mayor importancia el segundo. Y esto es así en Estados Unidos y en la mayor parte del mundo democrático: la gente casi no vota por las propuestas, sino por cómo percibe al candidato, por la empatía que logre con éste, lo que incluye muchos los mensajes no verbales y el carisma. 

El factor objetivo


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Podrían considerarse dos aspectos objetivos: el discurso y el dinero para hacer campaña. Este último (del que no nos vamos a ocupar en el presente artículo) fluctúa y depende de la fortuna personal del candidato y de lo que pueda recaudar de sus simpatizantes, lo cual va de la mano de su evolución en las encuestas. Por cierto el dinero influye, pero no determina. Sino que lo diga Mitt Romney, quien gastó 5 millones de dólares en Iowa, contra los $500 mil de Rick Santorum, para ganarle sólo por 8 votos, lo que en la práctica es un empate técnico.

Los candidatos republicanos tienen discursos parecidos en algunos casos y distintos en otros (caso Ron Paul) y aunque todos terminan criticando al presidente Barack Obama con mayor o menor intensidad, ninguno muestra un eje con la suficiente consistencia, solidez y sencillez que penetre en el sentido común de la gente y los haga convertir ese discurso en un anhelo personal. 

Esto es lo que lograron con gran eficacia George W. Bush en el 2004 (quien imprimió miedo en la gente con el tema del terrorismo y la guerra en Irak y Afganistán) y Barack Obama (quien logró convencer a la gente de la imperiosa necesidad de un cambio y la esperanza en ese cambio, con expresiones como Change , Yes we can y Hope).

En el caso de los candidatos republicanos, ninguno de ellos tiene un discurso concreto y sólido, y mucho menos un eje de campaña consistente que apunte a disparar al que se supone que es su enemigo común, en este caso, el presidente Obama. Y si lo tienen, su problema entonces radica en la poca consistencia psicológica para expresarlo y esto tiene que ver con lo subjetivo.

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Otro factor objetivo que debe considerarse es el del apoyo dentro del propio partido. Y en ese sentido el que lleva la delantera es Mitt Romney, pues ha logrado conseguir el apoyo (al menos por ahora) del  establishment partidario, pese a no ser lo suficientemente “conservador” como quisieran algunos.

El factor subjetivo

René Zayan, profesor de psicología política de la Universidad de Lovaina, en Bélgica, es un experto en el análisis de los gestos y las expresiones faciales. Según él, las gesticulaciones de un político brindan más información para la gente que sus palabras y afirma que un líder político debe mostrar seguridad, empatía y credibilidad.

A pesar de tratarse de políticos cuajados, de amplia trayectoria pienso que casi todos ellos tienen posturas, gestos, ademanes y expresiones que terminan siendo percibido por los electores republicanos como una falta de seguridad y de consistencia. Si no fuera así, el impresionante “sube y baja” que hemos visto no se habría dado tan radicalmente. Sin duda, hay una seria falta de carisma entre los aspirantes republicanos. 

De todos los que se han lanzado al ruedo, Mitt Romney es el único que se ha mantenido en un nivel promedio (de 25% según los datos consignados en la web antes citada). ¿Quiere decir eso que va a ganar la nominación? Absolutamente no. Lo que quiere decir es que tiene una base de apoyo que casi no se ha movido y que si ahora tiene un apoyo mayor a ese porcentaje, el mismo se podría reducir en solo días a la base de 20 nuevamente y sin mayor problema, cualquiera de los 5 candidatos que aún siguen en carrera y que compiten con él, podría ganarle.

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La mayoría de las personas puede percibir al candidato que tiene en frente en pocos minutos; si está seguro de lo que dice, si cree en lo que está diciendo, si está mintiendo, si está estresado, molesto, alegre, etc. Y es un asunto enteramente inconsciente, subjetivo y es al mismo tiempo, lo que influye de manera determinante en la decisión del elector de darle o no el voto a determinado candidato.

Una muestra de la falta de consistencia confianza en los candidatos republicanos es la encuesta que reseñada al inicio de este análisis: 58% de electores no terminan por convencerse de ninguno.

Harían bien los asesores de los candidatos en trabajar en esos aspectos subjetivos, en cuánto creen los candidatos en su propio discurso y en cómo verbalizan ese discurso.

Aún hay mucho tiempo por delante, pero a pesar de todo lo que se ha escuchado hasta ahora, si el que va a ser el candidato que enfrente al presidente Obama no trabaja en esos aspectos, difícilmente le podrá ganar. Así el desempleo esté alto y la gente tenga menos dinero en los bolsillos.

Alan  Rivera es Periodista y Analista  Político . Productor y Presentador del noticiero nacional  Hispanic   News   Network  / HNN

El primer lugar de las preferencias lo han ocupado varios candidatos: Mitt RomneyRick PerryHerman Cain y Newt Gingrich…y otra vez Romney. Y a pesar de lo que ahora digan las encuestas, es bastante probable que el “sube y baja”  continúe  y ese efímero pedestal republicano del primer lugar, en estas largas e impredecibles elecciones, sea ocupado por otro pre-candidato.


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