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Un día dentro del vendaval de amor y odio que levanta Trump

Un día dentro del vendaval de amor y odio que levanta Trump

El favorito entre los republicanos llega al Sur Profundo de EE.UU en su avión Trump Force One

Trump en Arkansas

BENTONVILLE, Arkansas.- Pese a ser fin de semana, Fernando García, 31 años, se levantó a las 7 de la mañana. Antes de irse a la cama, había preparado una pancarta con una caricatura de Donald Trump para protestar en un evento de campaña.

Steven Armer, 49 años, salió de la cama a las 6. Por la noche también había pintado un cartel para enseñar que Donald Trump es su opción favorita para presidente de Estados Unidos, “solo por detrás de Dios y de Jesús”.

Como en la televisión, Donald Trump levanta pasiones y odios. Estamos en Arkansas, uno de los estados sureños que vota este martes.

El candidato que lidera el proceso de primarias republicanas llega a un hangar de un pequeño aeropuerto regional en su avión particular. Lo llaman Trump Force One. Saluda desde la nave, baja las escaleras y habla una hora larga.

“¿Les gusta mi avión?”, exclama. “Es made in USA”.

Le aplauden, este asunto aquí preocupa. El aeropuerto está rodeado de campos de vacas, carreteras estrechas y viejas casas de madera con el buzón postal que mira los autos pasar. Pero también está tan solo a unas millas de la zona de mayor crecimiento demográfico de Arkansas, impulsada por las sedes mundiales de Walmart, el titán de los supermercados, y Tyson, el gigante del pollo congelado.

“No necesitamos a otro político”

Unos jóvenes piden una foto a Steven, en el centro, antes de la llegada...
Unos jóvenes piden una foto a Steven, en el centro, antes de la llegada de Trump


Steven Armer, como muchos en este hangar, se presenta como un obrero.

Votó a Bill Clinton, un oriundo del estado, para presidente en los noventa, pero desde entonces se pasó a los republicanos. Es un fenómeno que ha robado muchas horas, páginas y tinta a politólogos y analistas: cómo la clase trabajadora de la América rural se hizo republicana. Y este martes, cuando voten siete estados del sur, Trump quiere contar con ellos.

Casi 4 de cada 10 republicanos en estos estados apoyaría a Trump, según una encuesta publicada por Bloomberg. Los senadores Ted Cruz y Marco Rubio contarían con un 20% cada uno en una zona que se consideraba electoralmente suya hace unas semanas.

Votarán este martes Alabama, Arkansas, Georgia, Oklahoma, Tennessee, Texas y Virginia, que se caracterizan por un Partido Republicano fuerte y por un gran peso de la religión en la campaña.

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El cartel de Steven reza: “La mejor opción para presidente: 1. Dios, 2. Jesús, 3. Donald Trump”. Este hombre de 49 años se dedica al mantenimiento de granjas de pollos y pavos, un motor económico en este rincón de Estados Unidos. En el pasado había sacrificado aves para Tyson Foods, el líder de esta industria en la región.

— América está muriendo, la estamos perdiendo; no necesitamos a otro político, démosle una oportunidad a un hombre de negocios — dice.

— ¿Por qué dice que América está muriendo? — preguntamos.

— Bueno, los crímenes están creciendo, mmm, Dios, tenemos las fronteras abiertas en el sur. No es el país en el que crecí en los setenta y ochenta.

En este rincón de Arkansas, un estado de casi 3 millones de habitantes, hay municipios donde los latinos triplican o cuadruplican la media estatal. Representan entre el 30 y 35% de la población en algunos pueblos, atraídos por la industria y la ganadería.

“Escucho puro odio contra los inmigrantes”

Fernando García, abajo a la izquierda, pinta su cartel de protesta contr...
Fernando García, abajo a la izquierda, pinta su cartel de protesta contra Trump


Unas horas antes, viernes por la noche, hace frío y es oscuro, se oye de fondo Latinoamérica de Calle 13 y Somos más americanos de Maná. Una decena de latinos se reúne para diseñar y pintar pancartas contra Donald Trump.

“El mensaje que está usando Trump para su campaña es un mensaje de racismo que se suponía que ya derrotamos pero que usa para movilizar a la gente”, opina Fernando García, un mexicano que lleva 11 años en Estados Unidos.

Arkansas, en el llamado Sur Profundo, es probablemente el estado con el porcentaje más elevado de indocumentados entre su población inmigrante.

En 2012, lo era. Lideraba la estadística nacional, con el 45% de sus inmigrantes en situación irregular, según el centro de estudios Pew. El porcentaje podría haber variado en cierta manera por la protección que la Administración Obama brindó a los que llegaron siendo menores, la llamada Acción Diferida.

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Margarita Solorzano llegó al estado en 1996, cuando no había casi hispanos; ahora es una reconocida activista en la comunidad que cree en el cambio a través del diálogo directo con los políticos y las becas para mejorar la educación de los latinos.

“Es muy común escuchar retórica antiimigrante en las campañas locales”, dice en el despacho de la entidad Hispanic Women's Organization of Arkansas, en Springdale, Arkansas.

Pese a la lejanía de la frontera con México, enseña panfletos de una campaña local de este año que anuncia: “La inmigración ilegal hace nuestro país más inseguro”. El anuncio vincula terrorismo, carteles e inmigración.

El poder del voto latino en Arkansas es todavía limitado. Los hispanos que pueden votar representan tan solo el 2.7% del total de la población con derecho a voto.

“Aunque dé miedo, tenemos que tomar acción”, dice Fernando, que tiene la ciudadanía estadounidense. Trabaja en una fábrica de camisetas y estudia ingeniería mecánica. Quiere hacerla servir para mejorar los sistemas de producción industrial. Ha visto a muchos latinos de la zona sufrir accidentes en la fábrica, perder una mano, hace poco un brazo.

Trump durante el evento. Lo acompañó el gobernador Chris Christie
Trump durante el evento. Lo acompañó el gobernador Chris Christie


La protesta de Fernando no cambió el transcurrir del evento de la campaña de Trump. El mensaje de Steven tampoco, aunque intentó varias veces que el candidato viera su mensaje y lo citara en su discurso.

Eso no funcionó como en la televisión. No hubo finales inesperados.

Fernando se fue en auto, Steven también. Trump en avión. En el Trump Force One.

Para ideas, críticas o preguntas, pueden contactar al autor de esta historia vía Twitter o por email, dbonmati@univision.net

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