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"Están locos", le dijo el Papa a familia argentina que viajó 13 países y logró conocerlo

"Están locos", le dijo el Papa a familia argentina que viajó 13 países y logró conocerlo

Recibieron una llamada a las 6 de la mañana. Del otro lado les dijeron, vengan al seminario de San Carlos Borromeo que el Papa quiere conocerlos.

Recibieron una llamada a las 6 de la mañana de este domingo. Del otro lado les dijeron, "vengan al seminario de San Carlos Borromeo que el Papa quiere conocerlos".

Los 13 países recorridos, los 20,000 kilómetros (12,427 millas) que cruzó esta familia argentina desde que salió de Buenos Aires hasta que llegó a Filadelfia valieron la pena. Estuvieron cara a cara con su compatriota Francisco.

"¿Ustedes son la familia que viajó de Buenos Aires? Están locos", les dijo riéndose el Pontífice cuando los tuvo de frente, relató la familia en su página de Facebook (América en Familia).

"Cuando me dijeron que estaban por acá, yo dije que los quería conocer, los estuve siguiendo. ¡Qué bueno que los encontraron!", agregó el Papa de acuerdo a la familia.

Tras un trayecto que duró seis meses, Catire Walker y su esposa Noël Zemborain, junto con sus hijos Carmin, Mia, Dimas y Cala lograron la semana pasada su cometido de arribar a Filadelfia, la última parada del Pontífice en su periplo por Estados Unidos.

Arribaron en la camioneta Volkswagen de 35 años que bautizaron Francisca en honor al Papa. Su sueño era verlo y participar del Encuentro Mundial de las Familias que será clausurado este domingo por el Pontífice.

Pero jamás les pasó por la cabeza tener un encuentro con él.

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"Imagínense el revuelo que se armó. Todos corríamos de un lado para el otro en completo caos. Llegamos volando sin poder creer lo que nos estaba pasando", contó la familia en su página de Facebook, donde iban describiendo la aventura en la que se hospedaron con decenas de familias.

Al llegar al seminario, donde el Papa ofreció un discurso a un grupo de obispos, les dijeron que esperaran en un pasillo. Apenas 5 minutos después ya estaban con él.

Se abrazaron, una de las niñas, Cala, se aferró a su cintura sin querer soltarlo y le pidió que le bendijera un rosario.

Les habían dicho que el encuentro sería breve. "Pero él seguía conversando", agregó la familia.

Después de tomarse varias fotos, era hora de despedirse.

"Gracias por inspirarnos a salir y hacer un poco de lío", le dijeron. A lo que Francisco respondió con una carcajada y un "son unos inconscientes".

"El mejor regalo para el fin del viaje de nuestras vidas", concluyó la familia.


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