publicidad
.

El precio de ver al Papa (por 10 segundos) logo-noticias.6bcb5218ff723b3...

Un grupo de fieles a la espera del papa Francisco.

El precio de ver al Papa (por 10 segundos)

El precio de ver al Papa (por 10 segundos)

Ninguna de ellas vive en Estados Unidos y han pagado “una fortuna” para permitirse el lujo de tener al papa Francisco al frente tal vez por 10 segundos.

Un grupo de fieles a la espera del papa Francisco.
Un grupo de fieles a la espera del papa Francisco.

Por J. Gonzalo, desde Washington @jangelgonzalo

“¿Ya? Ha sido demasiado rápido”, expresaba Rosa, una salvadoreña tras ver a Francisco. Ella ponía palabras al sentimiento general que tenían todos los inmigrantes que la rodeaban el miércoles en el parque de la Elipse de Washington. “Pero es el Papa. Ha merecido la pena”, le respondía María, una compatriota suya.

No solo se refería al hecho de haberse levantado temprano "algunas personas del grupo llevaban desde las cuatro de la mañana esperando para ver al Papa- sino al viaje que han debido pagar para estar cerca del “mejor Papa que ha habido”, como lo describe Rosa.

Ninguna de ellas vive en Estados Unidos y han pagado “una fortuna” para permitirse el lujo de tenerlo al frente tal vez por 10 segundos.

publicidad

“Imagínate, allá ganamos poco pero tenía que hacer el esfuerzo”, se explica María. Ninguna de las dos quiso revelar el monto total ni el apellido. Lo primero, por ser de un país pobre donde un salario de 700 dólares es habitual. Lo segundo, porque no quieren que sus vecinos se enteren por miedo a que luego traten de asaltarlas. “La situación en El Salvador es muy mala”, se justifica una de ellas.

El @Pontifex_es fue visto y no visto. Horas de espera para 10 segundos #PapaEnEEUU #Washington pic.twitter.com/9dIaowAuNF " José Ángel Gonzalo (@jangelgonzalo) septiembre 24, 2015

El  billete hace tiempo que lo reservaron, y pudieron tener un “buen precio”, aunque supuso un desembolso de más de 500 dólares, aclaran. La estadía, “es gratis” porque están con familiares. Aun así, a esa cifra han tenido que sumarle los gastos de transporte, la comida por estos días, y las camisetas, banderas y souvenirs que han decidido comprar para llevarse de recuerdo.

Como turistas, han tropezado con los puestos ambulantes que estos días plagan la ciudad. Una camiseta con el rostro de Francisco puede costar 10 dólares; una bandera pequeña, está en un dólar; un rosario, una libreta o un bolígrafo, se vende por unos 10 dólares. Al final, más de un mes de trabajo para muchos en su país.

“Pero le pedí por el país, para que por fin tengamos pronto un buen presidente”, se justifica Rosa, antes de preguntar quién tiene  fotos para que se las envíen al Facebook.

publicidad

No quiere olvidar el preciso momento en el que tuvo al primer Papa latinoamericano ante ella. Y por el que tanto ha debido pagar.

Fue alrededor de las 11 cuando comenzaron todos los asistentes a gritar. Por una pantalla en el parque se anunció que Francisco había abandonado la Casa Blanca y se dirigía al primer baño de multitudes que iba a darse en  su primer viaje a Estados Unidos.

Y de repente, entre el enjambre de brazos y manos ávidas por capturarlo en foto o video, apareció el papamóvil, con Francisco saludando a todos los congregados. Al poco, ya había desaparecido. Bergoglio había avanzado lo suficiente como para no poder alcanzarlo con la vista en medio de la jungla de teléfonos y tabletas.

La sensación agridulce era similar en muchos de los 200,000 asistentes que las autoridades calcularon fueron a saludar al primer Pontífice latinoamericano. “Fíjate que yo vivo en la Argentina y allá nunca lo fui a ver”, se lamentaba Liss Rueda.

Un discurso que paga

Ni Liss, ni Rosa, ni María, ocupadas como estaban por ver de cerca al cabeza de la Iglesia, prestaron atención al discurso que el Papa había dado pocos minutos antes junto al presidente Barack Obama. “Bueno, sí, dijo algo de los inmigrantes”, se corrige Liss. Ese “algo” fueron las referencias a sus antepasados italianos y al origen de Estados Unidos, “un país construido por estas familias (inmigrantes)”.

publicidad

Se acababa así con la especulación sobre si Francisco abordaría un tema tan controversial dentro de la política estadounidense. Sus palabras fueron saludadas con un fuerte aplauso en La Elipse, donde lo estaban observando por las pantallas. “Sabía que no nos iba a fallar”, confesaba Jorge Alberto, guatemalteco indocumentado que vive en Virginia.

“A mí no me gusta Obama, pero menos los republicanos”, remachaba Jorge. “Por eso quiero que les diga lo que pensamos los hispanos”. Sus familiares asienten con la cabeza mientras explica las razones por las que se alejó de Obama: “No hizo nada (por los latinos) cuando pudo hacerlo”.

Jorge no quería perderse este momento y, aunque no tuvo que pagar un boleto de avión, sí dejó de trabajar en esta jornada. “Es el precio que tuve que pagar para verlo. Pero ha merecido la pena”.

Vea las fotos: Peregrinos esperan por ver al Papa en Estados Unidos

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
El secretario de prensa Sean Spicer dijo que el presidente se enfocará en construir el muro primero y en deportar a los inmigrantes que presentan un peligro para la nación.
Miles de mujeres salieron a las calles de la ciudad para unirse a las protestas globales contra el nuevo presidente de Estados Unidos y en defensa de sus derechos.
Donald Trump y Barack Obama no solo tienen conceptos diferentes en política, sino también a la hora de tratar a sus esposas.
En 2009, la ex primera dama le dio un regalo a Laura Bush y pasó desapercibido, pero la reacción de Michelle Obama al obsequio de la nueva primera dama no dejó a nadie indiferente.
publicidad