publicidad

El tráfico humano, la exclavitud que se vive en el Siglo XXI

El tráfico humano, la exclavitud que se vive en el Siglo XXI

La esclavitud aún es parte de la sociedad: Afecta a 800 mil personas en el mundo y cada año, 17 mil son traídas a Estados Unidos en su contra.

Llegar, cueste lo que cueste

WASHINGTON - La frontera entre México y Estados Unidos es el escenario diario del drama humano por buscar una mejor vida, cueste lo que cueste. Pero no todos los que arriesgan sus vidas para cruzar lo hacen de forma voluntaria. Se calcula que cada año alrededor de 17 mil personas son traídas al país en contra de su voluntad, convirtiéndose en víctimas del tráfico humano, la esclavitud del mundo moderno que afecta a más de 800 mil personas en todo el planeta.

Paralelamente, existen otros inmigrantes que sí abandonan sus países voluntariamente en busca de oportunidades de trabajo en Estados Unidos. Pero al llegar a la frontera, los "coyotes" que contrataron para atravesarla cambian "las reglas del juego", y en vez de traerlos a su destino, empiezan a explotarlos y extorsionarlos.

Hace poco, el periodista Fernando Pizarro, corresponsal de las afiliadas Locales de Univision en Washington, realizó una serie especial sobre el tráfico ilegal de personas, y descubrió la marcada diferencia que existe entre el denominado "contrabando humano" y el "tráfico humano".

  • El contrabando humano es el transporte voluntario de personas en violación de leyes migratorias.

  • El tráfico humano, por el contrario, lo representan personas que en contra de su voluntad son llevadas a otro país, o son forzadas a trabajar o ejercer la prostitución.
publicidad


Para evitar que ambas instancias ocurran a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), la misma agencia que a través de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos y el Departamento de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), trata de detener la inmigración indocumentada, lanzó una campaña el mes pasado para detectar y rescatar víctimas del tráfico de personas.

"El tráfico humano es un crimen que ocurre todos los días en países alrededor del mundo, incluyendo éste", señaló el secretario del DHS, Michael Chertoff.

La frontera es la primera línea de batalla en la guerra contra el tráfico humano. Aquí la inmigración indocumentada se mezcla con el tráfico de personas.

En Nogales, Arizona, la Patrulla Fronteriza ve como todos los días al lado mexicano hay gente que espera entrar ilegalmente a Estados Unidos.

La necesidad los hace cruzar

Como en muchas noches, la Patrulla Fronteriza sorprende a un grupo de migrantes saltando el muro en Nogales. Uno de ellos se cortó la mano con el metal de la cerca.

"Soy una persona honrada y quiero sacar adelante a mi familia", dijo el mexicano Gerardo Pérez, un indocumentado que fue arrestado por las autoridades a sólo metros del muro fronterizo.

Pérez culpó al gobierno mexicano de la falta de oportunidades en su país, negó haber intentado cruzar con la ayuda de un pollero y admitió estar al tanto de los peligros de entrar a Estados Unidos ilegalmente.

publicidad

"Sí, lo traemos en mente pero eso como le digo con la bendición de Dios y pues salir adelante, pues en México no hay posibilidades de que el gobierno nos ayude", explicó Pérez.

La gran mayoría de inmigrantes cruza la frontera voluntariamente, casi todos guiados por coyotes o polleros. También a metros del muro fronterizo, agentes de la Patrulla Fronteriza sorprendieron a un trío de inmigrantes que habían pagado $25 mil pesos mexicanos a un coyote por llegar hasta Portland, Oregon.

Tras ser capturados en Nogales, el coyote se intenta comunicar tres veces con ellos por celular. Nosotros recogimos el celular del suelo y lo contestamos dos veces sin obtener respuesta.

Ya en custodia de agentes de la Patrulla Fronteriza, pudimos escuchar la conversación en la tercera llamada: "¿Dónde estás?", le pregunta el pollero al inmigrante que contesta el celular.

"Por acá en la carretera", es la respuesta. "¿Te agarraron?", insiste el coyote. "Sí, estoy con los chavos", responde el migrante tratando de ser evasivo y no responder específicamente.

"Estoy con ellos todavía. Me colgó", esa era la señal de que el coyote se había dado cuenta de la captura del grupo.

Muchos de estos migrantes terminan siendo traficados cuando los coyotes cambian drásticamente las condiciones.

"Pues sí, de hecho sí. A lo mejor, confianza, confianza no tenía en él, pero hay que arriesgarse", dijo el migrante detenido. El trío venía de Hermosillo, Sonora, y afirmó no conocer al pollero.

publicidad

Dos de ellos eran novios. Ella, de 24 años de edad, dijo que no la habían obligado a hacer nada que ella no quisiera ni había sufrido abusos. "No, él me cuida", aseguró la joven, hablando de su novio.

El agente Gustavo Soto de la Patrulla Fronteriza interrogó a los tres inmigrantes para averiguar si el contrabandista les prometió más de lo que podía cumplirles, o los obligó a hacer algo que los incomodara.

"No obligado", respondió uno de los inmigrantes detenidos, "porque yo quería la verdad pasar. No me obligó a nada, yo quería la forma de pasar".

"Les amenazan a sus familias, ya estando en un punto de Estados Unidos. En una casa donde los tienen de rehenes, les están pidiendo mucho más dinero de lo que se arreglaron", explicó el agente Soto. "Y en muchas ocasiones se ponen a trabajar para los contrabandistas para pagar esa deuda".

Temor a identificar a terceros

Según la Patrulla Fronteriza, los carteles de la droga se involucran cada vez más en el tráfico de personas. No obstante, la expansión del muro realmente ha tenido sus efectos.

Hasta hace poco, el paisaje en la frontera con México en Nogales era diametralmente opuesto al que hoy se ve. Antes donde solamente había alambre de púas marcando el límite con México, hoy existe una nueva cerca finalizada en los primeros meses del 2008.

publicidad

La extensión del controvertido muro ciertamente ha cambiado el paisaje de Arizona, pero no ha detenido el tráfico de personas.

En puntos fronterizos como Nogales, Arizona, miles de personas entran todos los días a Estados Unidos. En estos días, el gobierno entrena a los agentes de Aduanas y Protección de Fronteras para detectar no sólo si alguna persona intenta entrar al país ilegalmente, si no también si lo hace en contra de su voluntad.

Las tácticas más usadas por las organizaciones criminales para traficar personas involucran el uso de documentos falsos o personas que se hacen pasar por parientes. La más peligrosa es la utilización de menores de edad.

"Nosotros creemos que uno de los blancos más fáciles que tiene el contrabandista de personas es el uso de menores de edad", explicó Jesús Jerez, jefe de apoyo en Nogales de la Agencia de Protección de Aduanas y Fronteras (CBP).

"La razón de esto es porque las personas que ellos usan para cruzar a sus personas de México a Estados Unidos, aún no tienen el criterio necesario para poder entender la consecuencia de su acción", añadió el funcionario.

Jerez aclaró que "el problema es que el peligro de la cárcel no existe, pero lo que acaba de hacer esa persona joven es impedir que jamás pueda venir a Estados Unidos legalmente, ya que tiene un antecedente de contrabandista de personas. Ese record jamás se borra".

publicidad

Los agentes de CBP revisan miles de vehículos todos los días en el cruce fronterizo en Nogales. Mirando en maleteros y motores, no dejan escapar ningún detalle en su búsqueda de tráfico de drogas o personas. También revisan los documentos de las personas que cruzan a pie hacia Estados Unidos.

Brian Levin, oficial de información pública de CBP, precisó que el objetivo principal de la iniciativa del gobierno federal es "advertir a la gente que puedan convertirse en víctimas de tráfico humano, los que están pensando en intentar entrar ilegalmente, o quizás sean familiares de alguien que esté intentándolo".

Pero también, agregó Levin, es "educar a nuestros empleados en los puertos de entrada y los agentes de la Patrulla Fronteriza, para detectar señales e índices de que esa persona con la que están tratando pueda ser una víctima de tráfico humano".

La situación de tráfico humano que más comúnmente ocurre en puertos de entrada, como en Nogales, la representan personas que entran al país voluntariamente con documentos fraudulentos, sólo para descubrir más tarde que los traficantes les han cambiado drásticamente las condiciones.

Eso le pasó a Babilio Martínez, quien viajó durante seis días desde Guatemala. En el trayecto de un compañero fue arrollado por un tren y hubo intentos de abuso sexual.

publicidad

"El coyote que iba con nosotros quería abusar de una muchacha de Guatemala. Como nosotros íbamos seis hombres y dos mujeres, le dijimos al coyote que se calmara. Porque si no, aunque nosotros nos regresamos, no dejamos que toquen a las mujeres de Guatemala, les dijimos", relató Martínez.

Testimonios de primera mano

En su primer intento de cruzar, se clavó las espinas de un cactus en su rodilla, la que se infectó.

"Venía la migra con el perro y en eso corrimos un grupo a un lado, un grupo a otro lado. Y en eso como eran como las 2 a.m. de la mañana y corrimos. Corrí y cuando corrí tropecé y caí en las espinas, hincado encima de las espinas, más dicho. Y no sentí nada. Después seguí corriendo, nuevamente caí en otras espinas y me quedé tirado. Y no me levanté. Nos agarraron a dos guatemaltecos y dos mexicanos", recordó.

Martínez volvió a intentar el cruce: "Me saqué las espinas pero quedaron las puntas adentro, metidas. Y la segunda vez, dijo el coyote de Guatemala que íbamos a caminar tres noches y tres días. Pero después salimos el lunes y entramos a la línea y caminamos, y como eran solamente subidas, se me fue yendo la fuerza y ya se me fue infectando la rodilla con las espinas. Y en eso seguí caminando, seguí caminando, y una noche que subimos una subida más grande que había, fue que me afectó más la rodilla que se me infectó".

publicidad

El coyote simplemente lo abandonó en el desierto: "Me dijo que le valía mi vida. Pues le dije, está bien, no tengas pena, tengo que ver como salgo. Si quieres ándate, le dije y se fueron ellos y el grupo y me dejaron abandonado a mí en el desierto, sin agua, sin nada, así como estoy", relató Martínez.

Ya solo, Martínez cojeó durante horas en busca de agua o que lo hallara un agente de la Patrulla Fronteriza.

"Pasé por terrenos privados, aparecieron lobos, muchas víboras grandes. Como iba con pura bendición de Dios, me ayudó mucho y me sacó en una calle, más dicho, y ahí encontré unas casas de los gringos. Pedí agua en las casas, no me dieron", contó Martínez. "Seguí caminando. Después le pedí agua a otro gringo. Me dio un galón de agua, pues como no llevaba nada, todo deshidratado, con el pie así bien inflamado con pura infección. Me dio un galón de agua, lo tomé casi todo, después me quedé tirado".

Martínez continuó: "El gringo vio y mandó su esposa a llamar a la inmigración y la 'migra' me fue a recoger".

Martínez no quiere repetir la experiencia y ya está de regreso en Guatemala, aunque todavía le debe 10 mil quetzales en su país al coyote que le prometió llegar a Estados Unidos.

publicidad

Cat Rodríguez trabaja para la Coalición de Derechos Humanos en Tucson, Arizona, una entidad que asiste a indocumentados y enumera las muertes en el desierto. Ella cree que la Patrulla Fronteriza no está capacitada para detectar a víctimas de tráfico humano.

"Hemos hablado con un montón de personas y dicen que no les leyeron nada. No más les dijeron, firma aquí, no sabían que estaban firmando. No les preguntaron esas cosas", aseguró Rodríguez.

Paralelamente, un abogado que ayuda a víctimas de tráfico humano también tiene dudas sobre la efectividad de la campaña del gobierno de Estados Unidos.

"Ningún joven va a tener confianza con la 'migra' diciendo lo que le había pasado, porque es una figura de autoridad y enfrentan la deportación", puntualizó Christopher Nugent, abogado defensor de víctimas de tráfico de personas. "Ellos necesitan más acceso a abogados independientes y consejeros independientes que les pueden explicar sus derechos".

La falta de cooperación de las víctimas en identificar al traficante es, la mayoría de las veces, el principal obstáculo que enfrentan las autoridades.

La Patrulla Fronteriza: su labor

En el desierto de Arizona, donde la inmigración indocumentada y el tráfico humano se mezclan, la división aérea y marina de Protección de Aduanas y Fronteras (CBP) utiliza patrullajes en helicóptero para detectar inmigración ilegal, tráfico de drogas y de personas.

publicidad

Vigilando la frontera, especialmente a lo largo del muro recientemente construido, los agentes evitan el cruce de indocumentados.

Durante un patrullaje, agentes en tierra asistidos por el helicóptero, detectan un grupo que intenta evadirlos. El helicóptero aterriza en medio del desierto cerca de Sasabe, Arizona.

En la operación en que se combinan diferentes agencias de la Patrulla Fronteriza y de CBP, se identificó precisamente al pollero. Son los agentes fronterizos quienes están seguros de haber identificado al coyote, pero aquí queda en evidencia uno de los mayores obstáculos contra el tráfico humano: Los indocumentados se niegan a identificarlo.

"Pueden ser muchas cosas. Los pueden haber amenazado. Tienen algún dinero pagado y no lo quieren perder. Lo que pasa es que como está pagado el viaje muchas veces, regresan otra vez con el guía y lo vuelven a intentar otra vez. El mismo guía los vuelve a cruzar," explica el agente de la Patrulla Fronteriza, Miguel Guerrero.

Otros indocumentados admiten ser detenidos junto al pollero, pero por temor no lo identifican y dicen que si les cambian las condiciones, hay que atenerse a las consecuencias.

"Pagarles más, pues ya ves que no se puede hacer más que pagarles", indicó Javier Chávez, un indocumentado de Michoacán, detenido por la Patrulla Fronteirza en Nogales.

Lo mismo dijo Luis Norberto Jiménez, un indocumentado de Veracruz, detenido al intentar cruzar con su joven esposa de ocho meses. "Sí, es lo que oído, rumores que pasa que luego les dicen algo y salen con otra cosa".

publicidad

La Patrulla Fronteriza y activistas concuerdan en que lo más complicado es que se delate al traficante.

"Es muy difícil, porque si la persona indicada no nos avisa, pues nosotros no lo podemos saber. Nosotros tomamos una información básica de las personas. Y si no nos avisa la persona, no nos dice que él o ella es víctima, pues no tenemos manera de saberlo", señaló Omar Candelaria, supervisor de la Patrulla Fronteriza en Nogales.

La organización Fronteras Compasivas, con base en Tucson, se dedica a dejar agua en el desierto para los indocumentados. Sarah Bollinger, una de sus integrantes, está de acuerdo con que la cooperación de las víctimas puede ser un enorme obstáculo.

"Es muy difícil, ¿no?... Hablar con esa gente porque todos vienen con mucho miedo y más los que han sido víctimas. Espero que el entrenamiento que va a recibir la Patrulla  Fronteriza va a ayudar", observó.

Desde hace tres años, Estados Unidos y México implementan el programa Oasis, en que si la Patrulla Fronteriza no puede acusar formalmente a un pollero, se lo entregan a la Procuraduría General de Justicia mexicana para que ellos formulen los cargos.

Candelaria explicó que el programa Oasis es la mejor forma de procesar a ambos lados de la frontera a coyotes que actúan con crueldad.

"El guía los abandona porque no puede seguir con ellos. Los hace más lentos, no pueden seguir con ellos y los dejan a su suerte", apuntó. "Ha habido casos de personas que no vienen en la mejor forma física y que sufren ataques al corazón, ese tipo de cosas".

publicidad

Según Candelaria, "también están los polleros que son bandidos, que los asaltan y les roban las cosas. Han ocurrido muchos asaltos, violaciones. Han ocurrido muertes donde matan a los indocumentados por no traer suficiente dinero, porque no les importa a los polleros ni a los bandidos. Ellos lo ven solamente como una fuente de dinero y una carga que pueden llevar".

Atroces actos de violencia

Una joven que por razones legales no podemos identificar vivió uno de los aspectos más crueles del tráfico humano: la explotación sexual a menores. A los 16 años, decidió venir ilegalmente a Estados Unidos para estar con su madre a quien no veía hace años.

"Decidí venirme. No le dije a nadie. No le avisé a nadie. Me vine con un coyote. Primero me vine con un amigo y luego me pasaron con un coyote. Pasé la frontera caminando dos días, dos noches sin comer, sin beber agua, sin nada", narró la joven.

Después de 15 días, llegó donde su madre en Estados Unidos. Pero allí se encontró con un padrastro violento y abusivo a quien no conoce. La relación no fue buena. Después conoció a una joven que le pidió su número telefónico, pero es un hombre quien la empezó a llamar. Las llamadas se tornaron amenazantes.

"Fui donde ese señor me dijo que fuera. Y cuando fui a ese lugar nunca me imaginé que él me iba a montar a la fuerza a su carro. Me llevó, me quebró mi teléfono para no hablar con nadie. Yo le iba preguntando porque hacía todo eso. Me llevó largo. Sólo iba en el carro, iba llorando. Yo le decía que me dejara por favor", explicó la muchacha.

publicidad

Aunque ella no conocía Estados Unidos, leyendo los letreros de la carretera se da cuenta de que la llevan a cientos de millas de distancia. Trató de escaparse una vez cuando se detuvieron en un restaurante.

"Lloré en un McDonald's que paramos, para que la gente me mirara y pudiera ayudar, pero el rápidamente me llevó al carro a la fuerza", indicó.

Al llegar a su destino, la encerraron en un departamento. Más tarde, el secuestrador la violó, la amenazó y la ofreció como prostituta.

"Luego cuando él regresó, empezó a abusar de mí. Y me empezó a golpear y a abusar, cosas que no quería hacer, que me obligaba a hacer. Esa misma tarde, no esperó ni mucho. Y empezó a golpearme, y que si hacía cosas que él no quería, iba a seguir haciendo lo que estaba haciendo y me vendió con sus amigos. Me iba vendiendo con muchas personas", relató la joven.

Su abogado señala que la llevaban a distintas residencias: "Fue sometida a prostituirse con más de ocho hombres al día. Cuarenta dólares por hombre. De lugar en lugar, como lo llaman es 'delivery', entrega, como si fuera pizza. Es algo asqueroso", comentó Nugent, el abogado que representó a la joven.

Después de un mes, fue trasladada a otra ciudad con un pariente del secuestrador, que también la golpeó y amenazó. Finalmente, fue un cliente latino quien la ayudó a escapar.

publicidad

La joven contó que no fue fácil convencerlo: "Me puse a hablar con él y le pedí por favor que me ayudara. Y él me dijo, 'OK', pero todavía con temor porque sabía con qué personas se estaba metiendo".

El cliente le compró un pasaje de autobús y ella regresó donde su madre. Su consejera de escuela la convenció para que denuncie el crimen. Traumada, y por temor a que la encuentre el secuestrador, decidió volver a su país tan sólo tres meses después de haber llegado a Estados Unidos.

Pero al mismo tiempo, otros acontecimientos la harían regresar. Investigadores federales desbaratan la red de prostitución. Nugent se conviertió en su abogado y viajó a su país para convencerla a que regrese y coopere con las autoridades estadounidenses para procesar a su secuestrador. Ella retornó para ser la testigo clave.

En el Centro Contra el Asalto Sexual del sur de Arizona en Tucson, expertos en el tema señalan que estas situaciones se viven a diario, y que el estatus migratorio es otra arma de los abusadores.

"El abusador va a usar diferentes tácticas. Económicas; si hay niños, va a usar los niños; abuso sicológico; emocional; mental. Dentro de eso, vamos a ver abuso sexual también. Si no haces lo que yo quiero, a lo mejor algo sexual, te voy a deportar. Voy a llamar a inmigración y te voy a llevar. Si no haces lo que yo quiero, te voy a divorciar, me voy a quedar con los niños, tú no vas a tener nada e inmigración te va a llevar", explicó Montserrat Caballero de SACASA.

publicidad

Gracias al testimonio de la joven, el acusado confesó y enfrenta una posible sentencia de 10 años a prisión perpetua. Las víctimas extranjeras de estos casos pueden solicitar dos tipos de visas, la "T" para víctimas de tráfico humano y la "U" para víctimas de crímenes graves.

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad