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El sur se recupera del huracán Dennis

El sur se recupera del huracán Dennis

La zona de impacto en Florida del ciclón se recuperaba después de que dejara ocho muertos y numerosos daños.

El número de muertos por el paso del huracán por el sudeste de Estados Unidos, principalmente en el estado de Florida, aumentó a ocho, informaron fuentes oficiales.

De acuerdo con los datos de las autoridades, un hombre pereció electrocutado por un cable del tendido eléctrico caído en la sureña ciudad de Fort Lauderdale, al norte de Miami, debido a los fuertes vientos que acompañaron el domingo el paso del huracán.

En la aledaña localidad de Hollywood, también en el sur de la costa este de Florida, otro hombre murió, al parecer cuando practicaba surf en medio del fuerte oleaje generado por el ciclón.

En el condado de Nassau, en el nordeste de Florida, otro hombre se ahogó mientras nadaba en el crecido oleaje producido por Dennis, y en el de Escambia, en el noroeste, otro pereció por envenenamiento por monóxido de carbono producido por un generador de energía que puso en funcionamiento en un garaje cerrado.

Un matrimonio y la madre de la mujer murieron cerca de Punta Gorda, en el centro de la costa oeste de Florida, cuando su vehículo fue arrastrado por el agua mientras transitaba por una carretera inundada, y cayó en una zanja anegada.

En el estado de Georgia, que se vio afectado ayer lunes por Dennis en su trayectoria hacia el norte, aunque ya para entonces había disminuido de intensidad, un hombre falleció después de que un árbol le cayó sobre la casa.

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Mientras, los sobrevivientes comenzaron a rehacer sus vidas y a recobrar el flujo eléctrico.

"Es realmente rápido", dijo una aliviada Deana Vess en las inmediaciones de la escuela secundaria Gulf Breeze. Vess, quien estuvo seis días sin electricidad el año pasado tras el paso de Iván, espera que esta vez se reanude el servicio más rápido. "Los niños sufren mucho", dijo.

El vocero de la empresa eléctrica Gulf Power, John Hutchinson, dijo que menos de 200 mil casas permanecían el martes sin suministro eléctrico, una mejoría sustancial respecto al día anterior.

La mayoría de los afectados estaba en los dos condados más occidentales de Florida, Escambia y Santa Rosa. Hutchinson dijo que compañía probablemente tenga el servicio restablecido en 95 por ciento en una semana, excepto en Santa Rosa Island donde la tormenta golpeó con vientos de 190 kilómetros por hora.

Para quienes vivieron los días posteriores a Iván, la espera no fue muy difícil. "En su mayoría, es una inconveniencia", dijo Cathy Hart.

Los restaurantes en Pensacola tenían gran actividad, ya que las personas sin electricidad en sus casas acudían en busca de alimento y del aire acondicionado. Las tiendas también veían numerosos compradores de sierras y otros equipos para iniciar la limpieza de escombros.

Ya que Dennis destruyó pocas casas, los refugios también cerraban. Las autoridades estatales reportaron que solo 225 personas permanecían en seis refugios el martes.

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En Alabama, más de 800 personas han llamado al despacho del fiscal general estatal para quejarse de que algunos comercios cobran precios exorbitantes para aprovecharse de las personas afectadas por Dennis.

El fiscal general Troy King dijo que las denuncias incluyen tiendas que cobran 5 dólares por bolsas de hielo, cuyo precio habitual no alcanza los 2 dólares. La ley estatal califica como un delito menor el cobrar más de 25 por ciento por encima del costo al que se vendía hasta 30 días antes de la emergencia.

"Me causa náusea que alguien cobre 5 dólares por hielo a alguien que trata de mantener su insulina o la leche artificial para el bebé", dijo el comisionado de Agricultura Ron Sparks.

Durante horas, sus vientos sostenidos de 125 mph (200 km/h) castigaron el extremo noroeste de Florida y la costa sur de Alabama, generando olas enormes a lo largo de la costa del Golfo de México. Montones de escombros volaron por el aire, convirtiéndose en misiles letales.

"Escuchamos explosiones que deben haber sido unidades de aire acondicionado de otros edificios que se estrellaron contra el piso... Por todos lados había partes de construcciones y toldos", añadió.

Ron McNesby, sheriff de del condado de Escambia, una de las zonas impactadas por Dennis el domingo en horas de la tarde, dijo: "Tenemos que hacer una pequeña oración esta noche, porque el buen Dios nos cuidó".

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Imágenes de televisión mostraban cómo árboles y postes del tendido eléctrico eran arrancados de cuajo, mientras techos y letreros volaban debido a la furia del viento.

Las calles en las comunidades de Pensacola Beach, Fort Walton Beach y Gulf Shores, Alabama, estaban prácticamente desiertas, pues pocos habitantes estaban dispuestos a enfrentar niveles de agua de 15 pies de altura y hasta 12 pulgadas de lluvia.

Más de 1.5 millones de personas recibieron órdenes de evacuación desde Louisiana hasta Florida.

Olas cubiertas de espuma alcanzaban una altura de cuatro pisos. Una intensa lluvia mezclada con agua salada derribaba letreros en las carreteras. Una boya frente a la costa registró una ola de 35 pies de altura.

La tormenta se debilitó rápidamente después de entrar a tierra, pero aún contaba con vientos devastadores.

Se produjeron apagones casi inmediatamente, con 140 mil hogares y negocios sin electricidad en la Florida, la mayor parte en la región noroeste del estado conocida como Panhandle. En el vecino Alabama había otros 80 mil quedaron a oscuras.

La empresa Gulf Power Company de Florida esperaba que hubiera más apagones, y dijo que sus más de 500 mil clientes deberían prepararse para estar sin electricidad tres semanas o más.

Durante la jornada de ese día, el fenómeno rozó el sur de Florida, en especial la zona de los Cayos, donde arrancó árboles, inundó calles y dejó a miles de personas sin energía eléctrica.

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Según el Servicio de Guardacostas de Estados Unidos, un hombre que intentó pasar la tormenta en el mar tuvo que nadar 10 horas luego de que su velero se hundiera en medio del mal tiempo, cerca de Cayo Hueso.

Este domingo, minutos después de que la tormenta tocara tierra entre los poblados de Navarre Beach y Pensacola Beach, en el Panhandle, el gobernador de Florida Jeb Bush le pidió a su hermano, el presidente George W. Bush, que declarara a la Florida como zona de desastre, debido al quinto huracán que azota el estado en menos de un año.

El gobernador Bush, dijo que esperan grandes daños y que numerosas personas que vivían en refugios temporales desde Iván podrían quedarse nuevamente sin hogar.

"Muchas personas van a quedar mal, particularmente los cientos de miles que viven en casas rodantes", indicó el gobernador floridano. Agregó que 2,600 miembros de la Guardia Nacional de Florida y 700 policías se unirían a las brigadas de emergencia para distribuir ayuda a las áreas más afectadas a partir del lunes.

"Cuando vuelvan puede que no tengan los hogares provisionales que habían recibido", dijo Bush. Por eso -explicó- se establecerán centros de centros de distribución de agua, comida y hielo para los afectados.

Dennis es el primer huracán de una temporada que, nada más iniciarse, ya batió una marca histórica al formarse cuatro tormentas tropicales (Arlene, Bret, Cindy y Dennis, convertida en ciclón) en sus primeros 36 días.

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El presidente Bush, además de declarar a Florida "zona de desastre", puso en su lista de zonas afectadas a los estados de Alabama y Mississippi.

La declaración hace que esos estados sean elegibles de inmediato para recibir ayuda federal para las tareas de reconstrucción. Pero la Casa Blanca no anunció el monto de dinero que se destinará para asistir las zonas afectadas por el huracán.

Mientras, en Cabo Cañaveral, en el este de Florida, la NASA continuó los preparativos para la partida del transbordador Discovery prevista para el miércoles. La agencia espacial estadounidense, que se mantiene atenta a la información meteorológica, señaló que Dennis podría de hecho disipar las inclemencias del tiempo y favorecer el lanzamiento.

La cuenta regresiva de la que sería la primera misión tripulada de la NASA desde el accidente del transbordador Columbia hace dos años y medio, comenzó este domingo a las 22:00 GMT, unas 70 horas antes del despegue.

Dennis, ya responsable por al menos 28 muertes y decenas de desaparecidos en el Caribe, incrementó su fuerza en el Golfo de México hasta convertirse en una tormenta Categoría 4, con vientos de 145 mph (234 km/h). Sin embargo, al acercarse a tierra se debilitó a Categoría 3, idéntico a Iván en septiembre del año pasado.

Unas dos horas después de tocar tierra, Dennis se había debilitado hasta convertirse en un huracán Categoría 2, con vientos máximos de 104 mph (168 km/h). Al avanzar tierra adentro, aumentó el riesgo de producir tornados, por lo que se emitieron advertencias hacia el norte hasta Montgomery, Alabama.

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Ya para el domingo en la noche, el feroz fenómeno se había degradado a la Categoría 1, y se desplaza en dirección norte por el valle del Río Ohio descargando aguaceros, hasta unos mil kilómetros de la costa del Golfo de México.

Los meteorólogos del Centro Nacional de Huracanes, con sede en Miami, anunciaron que el ciclón continuaría debilitándose según su centro de circulación se adentraba a tierra firme. No obstante, destacaron que los residentes de los estados del sur del país debían seguir su trayectoria ante la amenaza de inundaciones y tornados. Previo a su llegada al Golfo de México, Dennis (el cuarto ciclón con nombre de la Temporada 2005) azotó Cuba, Haití y Jamaica, dejando un saldo de al menos 28 muertos, un centenar dedesaparecidos, así como daños severos a viviendas e infraestructura.

En Cuba, donde la vida volvía a la normalidad de a poco tras el paso del huracán, diez personas murieron -la cifra más alta de los últimos 42 años por el azote de un ciclón en la isla-, y grandes extensiones de tierra quedaron anegadas y redes de energía colapsadas.

En Haití, el ciclón dejó 18 muertos, 20 heridos y 30 desaparecidos, aunque extraoficialmente se informa de un centenar de desaparecidos. En Jamaica se reportó otro muerto arrastrado por la corriente en inundaciones.

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Los meteorólogos han pronosticado que este año la temporada de huracanes en el Atlántico norte, que va del 1 de junio hasta el 30 de noviembre, será más activa de lo normal y prevén la formación de ocho huracanes.

Cuando el huracán Iván se acercaba a la costa en septiembre del año pasado, algunos comercios permanecieron abiertos y muchos vecinos no evacuaron sus casas hasta último momento, si es que lo hicieron.

Esta vez, parece que aprendieron la lección. Iván fue responsable directo de unas 30 muertes e indirecto de muchas más. Además causó más de 15 mil millones de dólares en pérdidas.

"Lamento decirlo, pero es casi como si Iván fuera un ensayo general", dijo Don Amunds, funcionario del municipio de Okaloosa.

A medida que Dennis, una tormenta aún más poderosa, se acercaba a la misma zona que asoló Iván el año pasado, los pueblos de la costa del Golfo de México quedaron casi desiertos. Los vecinos huyeron o bien tomaron medidas para resistir.

Funcionarios de gobierno dicen que Iván les enseñó a prepararse. Ahora se sabe mucho más acerca de lo que sucede cuando un gran huracán toca tierra en un lugar determinado.

"Sabemos cuáles zonas sufrieron las inundaciones más graves hace 10 meses" dijo Amunds. Así, pueden aconsejar a los vecinos sobre la evacuación e incluso pueden mitigar los efectos de la inundación al retirar agua de los embalses y lagunas artificiales.

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Esta vez, las autoridades estuvieron preparadas y cerraron el puente sobre la bahía Escambia, donde el año pasado Iván arrojó un camión al agua y su conductor murió. Este año cerraron el puente el domingo por la madrugada cuando las ráfagas alcanzaron 45 mph (72 km/h) horas antes del arribo de Dennis.

El administrador municipal de Escambia, George Touart, calcula que un tercio de la población, unas 100 mil personas, había huido.

"Nunca he visto una evacuación tan sencilla", dijo. "Alguien me dijo esta mañana que lo hemos convertido en una ciencia, pero la verdad es que lo hemos hecho por cuarta vez en 10 meses".

Arlene, Bret, Cindy y ahora Dennis... Los especialistas en tormentas tropicales afirman que el hecho de que ya haya habido cuatro meteoros con nombre en lo que va de la temporada es una cifra anormalmente alta, lo que hace prever malas noticias para los residentes de la costa sureste de Estados Unidos.

Martin Nelson, director de meteorólogos del Centro Nacional de Huracanes en Miami, dice que esta es la primera vez que una temporada de huracanes en el Atlántico tiene cuatro tormentas con nombre tan pronto desde 1851, cuando comenzaron a llevarse registros.

La temporada inicia el 1 de junio y termina el 30 de noviembre.

Las primeras tres tormentas de la temporada no crecieron más allá de tormentas tropicales, trayendo fuertes lluvias y ocasionando apagones desde Louisiana hasta las Carolinas.

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Dennis fue bautizado el 5 de julio y dos días después ya se había convertido en un monstruo de Categoría 4, con vientos de 150 mph (240 km/h).

Fue la primera vez que un huracán de esa fuerza aparece tan temprano durante la temporada en el Caribe, dijeron los meteorólogos.

Las probabilidades de que un huracán fuerte toque tierra en alguna parte de la Costa Este, incluyendo la península de la Florida, se multiplicaron por dos en comparación con un año promedio, dijo William Gray, meteorólogo de la universidad estatal de Colorado.

En el caso de la costa estadounidense en el Golfo de México, desde Pensacola, en Florida, hasta Brownsville, en Texas, el riesgo aumentó en una tercera parte.

Los investigadores tienen varias teorías sobre por qué esta temporada de huracanes está empezando tan ferozmente, pero dicen que hay algo que sí es más patente: algo que 65 millones de estadounidenses en los estados del Golfo y las costas del Atlántico no quieren oír.

"Si hemos tenido estas tormentas grandes tan pronto... quiere decir que es probable que tengamos una temporada activa" de huracanes, dijo Hugh Willoughby, jefe de investigación de meteorología de la Universidad Internacional de Florida en Miami.

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