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El sueño imposible de un “dreamer”: ingresar en las Fuerzas Armadas

El sueño imposible de un “dreamer”: ingresar en las Fuerzas Armadas

César Vargas, un "soñador" de 32 años, siempre quiso ir a la academia de West Point pero su situación migratoria se lo ha impedido.

César Vargas, un joven “dreamer” de 32 años, siempre tuvo un sueño: poder entrar en las fuerzas armadas de Estados Unidos, el país en el que vive desde que abandonó Puebla (México) camino de Nueva York caundo solo tenía cinco años.

Por eso este pasado jueves, pese a que se encontraba en la Gran Manzana, tenía su mirada puesta en el Capitolio de Washington, donde la Cámara de Representantes votaba una enmienda a la Ley de Gastos del Departamento de Defensa (NDAA), patrocinada por el representante demócrata de Arizona, Rubén Gallego, con la que se buscaba permitir el ingreso de  los conocidos como “dreamers” en el Ejército.

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“Es una cuestión personal "confiesa Vargas a través del teléfono- Yo vi muchos de mis amigos ingresando en las fuerzas armadas, fue siempre un sueño poder ir a la Academia de West Point, pero por cuestiones migratorias no pude ir a esa escuela”. Su testimonio rebela la frustración de cientos de jóvenes que, pese a que desean servir al país en el que crecieron y consideran suyo, no pueden hacerlo. Como él, existen en Estados Unidos cerca de 600,000 indocumentados que quedaron protegidos por el Programa de Acción Diferida para llegados en la Infancia (DACA, por su nombre en inglés).

“Estas enmiendas son muy importantes para nosotros los “dreamers” porque nos da la oportunidad de demostrar que queremos servir en este país y demostrar que este es nuestro país”, mantiene Vargas.

La iniciativa se presentaba junto a otras 134 enmiendas a la Ley de Gastos del Pentágono, que prevé 612,000 millones para el año fiscal 2016. Pero no pudo ser: finalmente la votación fue 221-202 y se dio así una estocada de muerte a una iniciativa que siquiera era vinculante, pero que consiguió críticas desde su concepción por un grupo de representantes republicanos que sostenían que esta cláusula habría dado alas a lo que califican como amnistía.

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Mo Brooks, representante republicano de Alabama, llegó a defender su postura con las siguientes palabras: "Este Congreso debería respaldar y representar a los estadounidenses al votar en favor de impedir que las oportunidades de servicio militar les sean retiradas a familias estadounidenses que pasan apuros con el fin de dárselas a extranjeros ilegales”.

Niegan entrada de jóvenes indocumentados al Ejército Univision

Sin embargo, no todos comparten esa opinión. Un grupo de una veintena de conservadores mostraron su apoyo a darles paso para que puedan integrarse en las Fuerzas Armadas. Entre ellos, se encontraba Jeff Denham, representante por California, y que ha propuesto abrir el servicio militar a los jóvenes indocumentados que llegaron a suelo estadounidense antes de los 15 años.

 Pero aunque no fue un número suficiente, si permitió mostrar las divisiones que existen en este aspecto en el interior del Partido Republicano.

“Perdimos la primera batalla, pero seguimos luchando”, sostiene Vargas, curtido en luchar contra la adversidad, aunque consciente de que, si el resultado era casi previsible, el objetivo de la votación finalmente se cumplió: “La votación era necesaria para mostrar el bipartidismo, para que el presidente vea ese apoyo también de representantes republicanos”.

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Ahora su petición a Barack Obama es simple: Vargas considera que este resultado debe impulsar al presidente a actuar porque “tiene la autoridad para dejar a los soñadores ingresar al Ejército”.

El desenlace de la votación fue ampliamente difundido por las filas demócratas, que incluso organizaron una rueda de prensa para criticar la postura de los republicanos. Es más, la candidata Hillary Clinton se sumó a la campaña mediante un comunicado en el que sostenía que "si estos jóvenes y mujeres valientes quieren servir, deberían ser honrados y elogiados, no discriminados".

La lucha de Vargas no es nueva. Hace ya un año, participó igualmente en una campaña para alcanzar el mismo objetivo. En aquella ocasión, líderes demócratas como Luis Gutiérrez y Joaquín Castro mostraron su apoyo. Pero también levantó recelos en algunos rincones de la comunidad latina, que critica el alto precio que tienen que pagar estos jóvenes (a veces el dejarse la vida en el campo de batalla) para poder conseguir así la ciudadanía.

“Siempre va a haber esta crítica”, replica Vargas, quien insiste en que para él “es un sueño: servir a este país que me ha dado mucho. Es un sueño para representar y demostrar que nosotros los inmigrantes somos americanos y queremos demostrar que este es nuestro es país y queremos servirlo porque nos ha dado mucho”.

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