publicidad
atardecer

El Sol se tragará a la Tierra

El Sol se tragará a la Tierra

Los días de la Tierra están contados: según expertos, en 7,590 millones de años se saldrá de su órbita y se destruirá.

atardecer
atardecer

El Sol aumentará de tamaño

Durante décadas, los astrónomos han estado investigando sobre uno de los enigmas que más han intrigado a la ciencia y al ser humano, el futuro de nuestro planeta. Un estudio realizado por los científicos Klaus-Peter Schroder y Robert Canon Smith y publicado recientemente parece demostrar que el futuro de la Tierra se encuentra en manos del Sol, que llegará un momento que intente engullirse el planeta azul.

Según la teoría de estos científicos, el Sol irá aumentando de tamaño y emitirá más luz y calor a medida que vaya envejeciendo, según las teorías aceptadas desde hace tiempo y expuestas ahora por Schroeder, de la Universidad de Guanajuato (México) y Connon Smith, de la Universidad de Sussex (Reino Unido).

publicidad

Siguiendo esta tesis, a medida que el Sol crece pierde masa, lo que provoca que los planetas salgan en espiral hacia afuera.

Y si la naturaleza sigue su curso, dentro de 7,590 millones de años, la Tierra se extraviará de su órbita y se precipitará hacia una rápida y vaporosa destrucción en una trayectoria espiral.

Sin embargo, el descubrimiento realizado el pasado año de una estrella en la constelación de Pegaso dio esperanzas de que la Tierra pudiera sobrevivir a la muerte del Sol.

Planes para salvar el planeta

En el caso de los planetas Mercurio y Venus, sin embargo, sería inevitable que fueran tragados por el Sol, pero éste, al hincharse, eyectaría una gran parte de su masa, a consecuencia de lo que su tirón gravitatorio disminuiría y la Tierra podría terminar en el mismo lugar donde ahora se encuentra Marte.

Queda por saber si nuestro planeta sería tragado definitivamente por el Sol o pudiera escapar a las ansias destructoras del Sol.

Siguiendo la evolución estelar se sabe que en los primeros 4,500 millones de años, el brillo del Sol ha aumentado ya en un 40 por ciento.

Al cabo de mil millones de años, se espera que su brillo haya aumentado un 10 por ciento y como consecuencia de ello los océanos se evaporarán.

Como una bomba atómica

El Sol tiene una existencia de poco más de 4,500 millones de años y su creación se debe a la formación de su núcleo a partir de nubes de gas y polvo, procedentes de restos de anteriores estrellas.

publicidad

De sus componentes metálicos iniciales se originaron los planetas, los asteroides y otros cuerpos celestes del Sistema Solar.

El Sol funciona como una bomba atómica que quema átomos de hidrógeno para transformarlos en helio.

Se estipula que, en la actualidad, se encuentra en la edad de oro de la quema de hidrógeno, etapa en la cual se mantendrá estable otros 5,500 millones de años.

Conforme vaya creciendo el Sol también irá perdiendo masa, se agotará el hidrógeno y se empezará a quemar el hidrógeno de las capas que lo rodean, provocando que el Sol se expanda rápidamente al transformarse en una estrella gigante roja.

Entonces será 256 veces más grande que ahora y 2,730 veces más luminoso. Se prevé que pasará alrededor de mil millones de años más expulsando gases, aumentando de tamaño y engullendo planetas antes de desprenderse de su envoltura gaseosa, comprimirse y transformarse irremediablemente en una enana blanca.

El científico Smith alega, a través de mensajes de correo electrónico, que estos nuevos resultados son "algo deprimentes", aunque manifiesta que estas conclusiones pueden promover el estímulo necesario "para encontrar medios de dejar nuestro planeta y colonizar otras áreas de nuestra galaxia".

Otros científicos han sido más osados en sus fórmulas para evitar esta catástrofe final.

publicidad

Tal es el caso de Don Korycansky y Gregorý Laughlin, de la Universidad de Santa Cruz de California, y Fred Adams de la Universidad de Michigan, quienes en el año 2001 propusieron una extravagante alternativa ante la posibilidad científica que ahora se toma por cierta.

Los tres científicos estudiaron las posibilidades de provocar el choque ligero (y sobre todo oblicuo) de la Tierra con un cometa o con un asteroide para desviar su órbita y escapar del Sol.

De todas formas, parece que nos quedan muchos años por delante para idear nuevas  estrategias de intentar salvar nuestro planeta, si antes no hemos sido nosotros mismos los que hayamos terminado con él.

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad