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El Problema Político de la Píldora

El Problema Político de la Píldora

Los imanes de Irán han cerrado las puertas de sus centros nucleares a los inspectores internacionales.

Por John Gutierrez, analista político para Univision, WXTV 41.

El Problema Político de la Píldora

La tasa de desempleo en el país sigue por encima de 8,3 por ciento.  Los imanes de Irán han cerrado las puertas de sus centros nucleares a los inspectores internacionales.  El sistema internacional de finanza sigue tambaleando mientras gobernantes griegos se resistan a aceptar un plan para pagar sus deudas.   El dictador sirio, Bashar Al Assad, bombardea sin piedad a la ciudad opositora de Homs; mueren niños y periodistas.    

Estos son retos serios y complicados.  Retos que requieren debate, conversación, e investigación.  Pero durante la última semana en el ámbito político del país más poderoso del mundo, y en especial entre los precandidatos presidenciales del partido republicano, estos temas han sido eclipsados por un tema que muchos americanos ya habían dado por resuelto: el uso de anticonceptivos. 

Sí, por más de una semana se ha debatido un tema que para muchas mujeres, solteras y casadas, ya no es debatible.  Un 99 por ciento de las mujeres en el país que han tenido relaciones sexuales han usado algún tipo de anticonceptivo.  De acuerdo a estadísticas recopiladas por el Guttmacher Institute, la píldora anticonceptiva es utilizada por un casi una tercera parte de todas las mujeres fértiles del país.  Lo que es más, la píldora anticonceptiva es la forma profiláctica preferida de las mujeres menores de 30 años de edad.

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Sin embargo, a pesar del uso de anticonceptivos por millones de mujeres en el país, los Estados Unidos tiene la taza más alta de embarazos no-planificados de todos los países industrializados del mundo.  La mitad de todos los embarazos en el país son imprevistos.  Esta falta de planificación contribuye a que muchas mujeres no estén preparadas para el saldo físico que cobra un embarazo.  Para aquellas jóvenes que padecen de males como diabetes o enfermedades cardiacas, un embarazo inesperado puede desatar una serie de graves problemas de salud que no solo amenazan el bienestar de la mujer sino también del feto. 

¿Cómo resolver estos problemas?  La lógica dicta que mientras más acceso las mujeres tengan a información sobre los anticonceptivos y mientras más alternativas anticonceptivas tengan, mejor.  Es por eso que el gobierno del Presidente Obama insistió, como parte de su reforma de seguro de salud, que toda mujer pudiera acudir a anticonceptivos, como la píldora, por medio del plan de seguro médico ofrecido por su empleador.  Hasta que se introdujo esta reforma, muchos planes de seguro no subvencionaban el costo de la píldora y por lo tanto miles de mujeres que la necesitaban, pero no tenían los recursos económicos para costearla, se vieron entre la espada y la pared.     

Pero parece ser que esta penosa realidad no conmovió a los precandidatos republicanos.  De lo contrario, los cuatro hombres que luchan por la nominación de su partido se pasaron casi una quinta parte de su último debate en Arizona discutiendo todos los males desatados por el uso de los anticonceptivos.  Además, criticaron a la Casa Blanca de Obama, quejándose que el insistir en el acceso a anticonceptivos era una desafío a las instituciones religiosas que tanto se oponen su uso.  Convirtieron una cuestión de salud en una disputa sobre la libertad religiosa.

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Lo que los candidatos ignoraron aquella noche en Arizona es que la mayoría de los votantes que salen a las urnas en nuestro país son mujeres.  Mujeres que se han criado en un mundo donde el control de su trayectoria reproductiva está en sus manos.  El negarle a estas mujeres el derecho de decidir por si mismo cuando tener un hijo es una estrategia que resulta no solo paternalista sino también políticamente suicida.  En noviembre, cuando por fin los republicanos hayan elegido quien se enfrentará al Presidente Obama, habrán muchas mujeres, de ambos partidos, que no olvidarán el triste espectáculo de un grupo de hombres intentando de limitar sus derechos reproductivos.     

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