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Obama y Sharpton siempre han sido socios incómodos

El Presidente Obama busca el voto minoritario en Nueva York

El Presidente Obama busca el voto minoritario en Nueva York

El Presidente Obama visitó por segunda vez a la ciudad en menos de dos semanas - y hizo un llamado a un aliado poco probable para apuntalar el apoyo de su base política.

Obama y Sharpton siempre han sido socios incómodos
Obama y Sharpton siempre han sido socios incómodos

NUEVA YORK- El Presidente Obama visitó por segunda vez a la ciudad en menos de dos semanas, pero este miércoles vino en busca de un aliado poco probable para apuntalar el apoyo de su base política- el reverendo Al Sharpton.

Obama habló el miércoles por primera vez como Jefe de Estado en la convención anual de la “Red Nacional de Acción” junto al reverendo Al Sharpton - a quien el Presidente ignoró en gran medida antes de su elección en el 2008.

El discurso en el hotel Sheraton en el centro de Manhattan " que ocurrió apenas unos días después de que el Presidente celebró dos eventos en Harlem - indica que Obama, quien está luchando contra el desplome de sus números en las encuestas, está tratando de reforzar su posición entre los afroamericanos, dijeron los políticos científicos al diario The Daily News.

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"Se demuestra una vez más que el 2012 será muy diferente al 2008," dijo Larry Sabato, de la Universidad de Virginia. En aquél entonces, Obama fue muy cuidadoso en la cuestión racial y de ser etiquetado como un "candidato negro", agregó.

"Pero parte del entusiasmo que rodeaba esa elección se ha desvanecido", dijo Sabato. "Ahora necesita una inyección de energía y Sharpton pueden proporcionar algo de eso, al menos en la comunidad de negro."

Obama y Sharpton siempre han sido socios incómodos.

El presidente Barack Obama ha dado el pistoletazo para su reelección en 2012, con la esperanza de repetir la "magia" del 2008, pero su postura a favor de continuar las deportaciones ha generado malestar entre la comunidad inmigrante.

La presentación de su campaña para la reelección el lunes reflejó, según expertos, en parte su reconocimiento de que el movimiento popular que lo catapultó al poder necesita nuevas energías.

Aunque la Casa Blanca no puede controlar el factor de la recuperación económica, sí centra sus esfuerzos en la recaudación de fondos y en la reactivación de la coalición de blancos con educación universitaria, negros, hispanos, jóvenes y mujeres que le dieron el "sí" en noviembre de 2008.

El arquitecto de la campaña electoral de Obama, David Axelrod, dijo en un breve vídeo enviado el lunes a los seguidores del mandatario que "ganamos en 2008 en gran parte por la fuerza de un enérgico grupo de estadounidenses que verdaderamente estaban implicados en esto y necesitaremos eso de nuevo, sin duda".

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Sin que cause sorpresas, en ese vídeo aparecen Ed, un hombre blanco de Carolina del Norte; Gladys, una hispana de Nevada; Katherine, una mujer blanca de Colorado; Mike, un joven que votó por primera vez en 2008 en Nueva York, y Alice, una afroamericana de Michigan.

Son, en su conjunto, el mosaico de votantes que ayudó a Obama en 2008 y que necesitará nuevamente el próximo año.

Faltan 20 meses para los comicios, pero el tiempo vuela y su campaña debe tomar en cuenta el descontento de los grupos pro-inmigrantes porque Obama no cumplió su promesa de promulgar la reforma migratoria durante su primer mandato.

El "cambio" que prometió Obama, respecto a la Administración Bush en el campo migratorio, no se ha producido.

Aunque Obama continúa apoyando la reforma, y el "Dream Act" para la legalización de estudiantes indocumentados, ha dicho que no puede frenar las deportaciones de ese colectivo.

Maribel Hastings, asesora de "America's Voice", dijo a Efe que si bien Obama ganó con el 67 por ciento del voto latino en 2008, el Partido Demócrata no debe dar por asegurado ese voto, aún si los republicanos han hecho lo propio para ahuyentar a los hispanos.

Obama se arriesga a que haya "apatía o una baja participación electoral de los hispanos si, después de cuatro años en el poder, el único progreso migratorio es más deportaciones de inmigrantes no criminales, y ningún avance en la reforma migratoria o en el Dream Act", dijo a Efe Katherine Vargas, portavoz del Foro Nacional de Inmigración.

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"No es suficiente que realice promesas de reforma migratoria; el presidente debe liderar, invertir capital político y demostrar acciones migratorias concretas", enfatizó Vargas.

Según la agencia Bloomberg, la Casa Blanca está presionando a varios legisladores para que no apoyen una campaña lanzada el pasado 31 de marzo por los congresistas hispanos para bloquear las deportaciones.

Pero el portavoz hispano de la Casa Blanca, Luis Miranda, dijo hoy a Efe que la meta sigue siendo "forjar un consenso bipartidista necesario para lograr una solución legislativa" que conduzca a la reforma.

"Mientras existan las leyes actuales y no se logre un acuerdo legislativo, él ( Obama) tiene la obligación de aplicar las leyes. No estamos haciendo redadas enfocadas en estudiantes", subrayó Miranda.

La Casa Blanca asegura que continuará trabajando para que el Congreso apruebe una reforma integral pero, aparte de las reuniones que mantiene con los legisladores, no parece tener una estrategia clara para lograrlo.

La culpa por la inacción no es enteramente de Obama, claro está. El Congreso está inmerso en agrias disputas de índole económico y la reforma no figura en su agenda.

Pero los activistas pro-reforma advierten de que no se dejarán llevar por discursos bonitos y pedirán resultados concretos.

Es la "magia" que esperan y que decidirá en parte el apoyo de los hispanos a Obama en 2012. El "gigante" ya despertó y ningún partido político debe arriesgar soslayarlo

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