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El pueblo kuna tiene claro que debe preservar sus costumbres y su estatus del turismo. Prefieren un turismo selectivo.

El paraíso kuna en Panamá, ¿en peligro?

El paraíso kuna en Panamá, ¿en peligro?

El archipiélago de San Blas aloja a los indios kuna, que durante más de 500 años han mantenido su raza y costumbres.

El pueblo kuna tiene claro que debe preservar sus costumbres y su estatu...
El pueblo kuna tiene claro que debe preservar sus costumbres y su estatus del turismo. Prefieren un turismo selectivo.

El modelo a seguir podría ser el de las islas Galápagos, en el Océano Pacífico, frente al Ecuador, un ecosistema singular y frágil que ya ha identificado al hombre como su principal depredador.Para acometer cualquier plan deben ponerse de acuerdo las autoridades indígenas y el Gobierno panameño, que reconoce cierta autodeterminación a los kuna en su Comarca, 360 islas y arrecifes y 230 kilómetros de costa en el Atlántico sur del país.Uno de los antropólogos encargados del proyecto, Cebaldo de León, de raza kuna y de nombre tribal Inawinapi, explicó que registros que datan del siglo XVII dan cuenta del carácter hospitalario de su pueblo, que recibió igual a conquistadores que a piratas en los años en los que la supremacía del Caribe estaba en juego. Por designio divinoReconoció, sin embargo, que la más ancestral de sus creencias defiende que la tierra ha sido siempre de los kuna, por designio divino, derecho al que no renunciaron durante la colonia ni renuncian ahora, frente al Estado panameño.Los kuna gozan desde 1938 de relativa independencia política y administrativa y son el primer pueblo indígena con derechos sobre sus terrenos, incluido su desarrollo turístico, para el que han creado una normativa propia.Sólo los kuna pueden explotar proyectos turísticos en la comarca, el más exótico paisaje del Caribe panameño, y con la expresa autorización del Congreso General kuna, máximo órgano de Gobierno comunal, que encabezan tres caciques generales.Ese control es el que ha protegido el entorno natural de las islas, casi en estado virgen, porque las costumbres y hábitos indígenas son amables con el ecosistema, del que dependen, dijo.

Los turistas

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deben respeto a la comunidad y por decreto del Congreso, entre otras

normas, no pueden visitar en traje de baño las zonas habitadas, ni

traficar con alcohol u otras sustancias ilícitas, o sacar fotos y

filmar vídeos sin consentimiento de los habitantes.Las

propuestas de desarrollo turístico masivo recibidas desde fuera se han

encontrado con la oposición del Congreso General, que identifica un

peligro de dominación y control político a través del turismo.Según

Inawinapi, que actualmente trabaja en un doctorado en Agro ecología y

Sociología rural por la Universidad de Córdoba, en España, la creciente

afluencia de turistas y sus demandas preocupa a su pueblo, por el

impacto ambiental que provoca su presencia en un ecosistema muy frágil."Nos

preocupa la generación de basura y cómo manejarla, la exagerada

extracción de especies autóctonas, como pulpos y langostas, para

atender a los turistas, y el impacto en la vida cultural y económica de

las comunidades. Los procesos de acumulación, las diferenciaciones

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sociales, la ostentación, sobretodo entre los más jóvenes", apuntó el

antropólogo, tras destacar que ha sido el sentido de comunidad lo que

ha mantenido los valores de su pueblo.Plan de desarrollo turísticoEl

plan comarcal de desarrollo turístico, en el que participa también el

antropólogo español Xerardo Pereiro, está financiado por la Secretaría

Nacional de Ciencia y Tecnología (SENACYT) del Gobierno panameño y

pretende, entre otras aplicaciones, "crear un conglomerado de

empresarios, con una página web y contabilidad de visitas a las islas,

que haga de apoyo a la Secretaría de Turismo kuna", con capacidad de

autogestión, apuntó Pereiro.De León y Pereiro coincidieron en

la Universidad de Trás-os-Montes e Alto Douro (UTAD), en Portugal,

donde los dos forman parte del Departamento de Estudios

Multidisciplinares.En 2007 obtuvieron juntos el premio de la

Feria Internacional de Turismo de España (Fitur) con su estudio "Los

impactos del turismo en Kuna Yala" (la tierra de los kuna) y un

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documental de 65 minutos de duración sobre el tema.

Según

el estudio, que evalúa las transformaciones socio económicas de Kuna

Yala, como se conoce a la comarca indígena, el control del turismo es

la única forma de preservar este paraíso natural para las futuras

generaciones.

Pereiro sostiene que los cambios bruscos que provoca el desarrollo del turismo atentan contra la identidad del grupo étnico.

"Si pierdes el control de tu territorio, tus recursos, tu identidad, lo estás perdiendo todo", subrayó el investigador.

El

objetivo del trabajo, añadió, es integrar los objetivos de los

empresarios de San Blas y atender menos turistas, pero de más calidad.

Turismo ecológico y sostenible

Se

pretende mejorar la capacitación de los anfitriones turísticos,

cualificar a los guías, reducir el impacto ambiental, desarrollar

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energías limpias, diseñar nuevos proyectos ecoturísticos, y

diversificar los complementos al turismo, para que no se ofrezca a los

turistas sólo "molas", el apreciado bordado de los trajes de las

mujeres kuna y obligado "souvenir" de la zona.

"Desde diferentes

voces proponemos un turismo comunitario, responsable, ecológico,

sustentable y solidario", aseguró el antropólogo, "porque, si ceden,

como ha pasado con otros indígenas, pierden su territorio, su

identidad, su lengua. Lo pierden todo."

En los años 70, el

propio Instituto Panameño de Turismo (IPAT), ente encargado del

desarrollo turístico del país, pretendió, al parecer, construir en el

área un complejo hotelero con 686 habitaciones y un aeropuerto

internacional.

El asesor de

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Comunicación del IPAT Ricardo Ledezma aseguró que la política turística

panameña no apunta hoy hacia una "cancunización" o "marbellización" del

turismo en Kuna Yala ni en ninguna otra región del país.

Y

aseguró, por otra parte, que aún "no existe un modelo turístico de los

kuna, porque no están trabajando sobre una estrategia de desarrollo

turístico sostenible, que sustente la posibilidad de un tipo de turismo

en particular".

"No se debe asumir como modelo turístico la

limitación de las visitas, no importa cuál sea la razón", agregó

Ledezma quien sostiene que en San Blas "existen negocios aislados que

suplen servicios mínimos a los pocos visitantes que llegan, no porque

existan mecanismos de control o protección, sino por la dificultad de

acceso y la limitación en el hospedaje".

Turismo rural

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En

al actual trabajo auspiciado por las autoridades panameñas participarán

también la antropóloga Mónica Martínez, de la Universidad Autónoma de

Barcelona; Jorge Ventocilla, asociado de comunicación del Instituto

Smithsonian de Investigaciones Tropicales; y Yadixa del Valle,

estudiante de Turismo kuna.

En Kuna Yala es hoy posible hacer

turismo rural, con alojamiento en cabañas que regentan familias

indígenas, "camping" y anclar veleros y pequeños cruceros entre las

islas, con permiso de la comunidad, tras el pago de un impuesto.

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