publicidad
El Papa Francisco, durante un recorrido por la Plaza de San Pedro en enero de 2014.

El Papa prepara a la Iglesia para un cambio mayor

El Papa prepara a la Iglesia para un cambio mayor

El vaticanista Marco Politi opina sobre el futuro de la Iglesia tras los resultados de la encuesta de Univision.  

El Papa Francisco, durante un recorrido por la Plaza de San Pedro en ene...
El Papa Francisco, durante un recorrido por la Plaza de San Pedro en enero de 2014.

Por Marco Politi*, escritor, vaticanista y autor de "Joseph Ratzinger. Crisis de un papado"

El Papa Francisco ha iniciado una revolución. Y el primer paso de una revolución es escuchar al pueblo. Para el próximo sínodo episcopal, dedicado a los problemas de la familia y que se efectuará en octubre de este año, el Papa argentino ha tomado una decisión sin precedentes: preguntarles a los fieles que piensan  acerca de la comunión para los divorciados y vueltos a casar, los anticonceptivos, el aborto, el concubinato, las relaciones entre homosexuales y mucho más.

Lo insólito es la consulta, porque la jerarquía eclesiástica ha estado acostumbrada desde hace siglos a dar respuestas desde arriba. Los pastores sabían de antemano cómo vivían las ovejas. Algunos obispos han estado interrogando en los últimos meses a los fieles, planteando las preguntas del Vaticano. Pero el solo hecho de la consulta ha energizado considerablemente el fuero interno del mundo católico y ha servido para subrayar que los fieles no quieren una iglesia que tome decisiones inconsultas.

publicidad

El resultado de una encuesta global, realizada por Bendixen & Amandi para Univision, refleja una derrota para los funcionarios del clero que desde siempre han propugnado la idea de una Iglesia monolítica, una Iglesia que siempre dice "no" sin preocuparse de la situación existencial de millones de fieles, hombres y mujeres.

Se manifiesta así en todo el mundo la gran masa de católicos que considera injusta la prohibición de administrar la comunión a los divorciados que se vuelven a casar, que considera normal el uso de anticonceptivos, que exige comprensión para quienes se ven obligados a recurrir al aborto y ve con beneplácito la idea de que los sacerdotes puedan contraer matrimonio.

La encuesta demuestra que tenían razón los obispos y curas, que por décadas le han pedido al Vaticano una actitud diferente. Hace cincuenta años la mayoría de la comisión designada por Paulo VI para examinar el problema de la anticoncepción votó abrumadoramente a favor de que se permitiera el control de la natalidad en algunos casos. No obstante en la encíclica Humanae Vitae Paulo VI dijo que no. La historia ha demostrado que fue un error.

En 1980, la mayoría de un sínodo episcopal también dedicado a la familia votó a favor de una propuesta para que la Iglesia católica estudiara el sistema usado por las iglesias ortodoxas que permiten la  comunión para los que se vuelven a casar por segunda y tercera vez. Juan Pablo II opinó lo contrario y quiso prohibir la comunión para los divorciados vueltos a casar así como también para los cónyuges abandonados. Ahora estas paredes se desmoronan.

publicidad

El Papa Francisco no quiere cambiar la doctrina. La disolución de un matrimonio es siempre una cosa negativa. El aborto siempre será una tragedia. Pero el Papa argentino está convencido de que la Iglesia es como “un hospital de campaña” que debe estar cerca de las personas heridas en su existencia y no debe ser una entidad de costumbre que burocráticamente decide quién puede entrar y quien se queda afuera.

Algunas peculiaridades de la encuesta deben llamar a reflexión. Hay una clara diferenciación entre los países donde el cristianismo tiene raíces de siglos y aquellos países donde la fe católica es producto de una acción misionera más reciente. Los países con tradición de larga data son más abiertos a las reformas, África y Asia se muestran más reacios sobre temas como el sacerdocio femenino y las parejas homosexuales.

Pero la pregunta sobre las relaciones homosexuales está formulada de un modo bastante rígido. Si en lugar del matrimonio se hubiese preguntado sobre la bendición a parejas homosexuales, seguramente las respuestas favorables hubieran sido más numerosas.

En estos días se conmemora el primer aniversario de la dimisión de Benedicto XVI y la subsecuente elección de Jorge Mario Bergoglio. Como suele suceder, los cardenales electores no siempre saben cuál será el resultado de su elección. Muchos pensaban en un Papa que reformara el gobierno central de la Iglesia y pusiera orden los recursos del Vaticano. En lugar de ello, Francisco está preparando a la Iglesia para un cambio mucho mayor. La encuesta revela el enorme consenso que el Papa está conquistando en todos los continentes. El entusiasmo de los fieles es el escudo que le permite afrontar las criticas y la oposición en el fuero interno de la maquinaria eclesiástica.

publicidad

Marco Politi es un escritor experto en los asuntos del Vaticano conocido en el ámbito internacional. Su libro “Joseph Ratzinger. Crisis de un Papado” vaticinó un año antes la dimisión de Benedicto XVI. Su próximo libro “Francisco Entre Lobos. El Secreto de una Revolución” será publicado en Mayo por la editorial Laterza-Roma. Junto a Carl Bernstein escribió el éxito literario “Su Santidad”, publicado en Europa y Las Américas.

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad