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El Papa Francisco muestra a los fieles el relicario que contiene sangre de San Genaro, Patrón de Napoles.

El Papa bromea con el supuesto milagro de la sangre de San Genaro

El Papa bromea con el supuesto milagro de la sangre de San Genaro

El Papa argentino se sorprendió al enterarse del supuesto milagro de la reliquia del Patrón de Nápoles.

El Papa Francisco muestra a los fieles el relicario que contiene sangre...
El Papa Francisco muestra a los fieles el relicario que contiene sangre de San Genaro, Patrón de Napoles.

El papa Francisco se sorprendió el fin de semana al enterarse de que, supuestamente, la sangre de San Genaro, patrón de Nápoles, se licuó parcialmente mientras estaba venerando sus reliquias, un hecho sobre el que bromeó y dijo que significa que el pueblo de Nápoles debe convertirse del todo.

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Se trató de un extraordinario "milagro", tal y como anunció el cardenal napolitano Crescenzio Sepe, pues la sangre del santo no se licuó en las visitas a la ciudad del santo Juan Pablo II, ni de su predecesor, el papa emérito Benedicto XVI.

Tras el hallazgo, el pontífice argentino bromeó diciendo que sólo se había licuado a la mitad: "El santo nos quiere a la mitad, tenemos que convertirnos del todo", dijo.

El pontífice argentino realizó estas declaraciones después de ofrecer un discurso al clero, a los religiosos y a los diáconos permanentes de la ciudad.

Fue un encuentro en el que el papa Francisco habló improvisando unas palabras y apartando los papeles con el discurso que tenía preparado: "Estoy aburrido de los discursos", dijo.

La reliquia de San Genaro

La última vez que la sangre de San Genaro se licuó con un Pontífice fue en 1848, con Pío IX. No había sucedido cuando Juan Pablo II y Benedicto XVI visitaron la ciudad en octubre de 1979 y en el mismo mes en 2007, respectivamente.

Esto sucede solo tres veces al año: el primer domingo de mayo, el 19 de septiembre, fiesta del Santo, y el 16 de diciembre.

Se trata de la sangre del Patrón de Nápoles, el que fuera Obispo y mártir de la ciudad, cuyos huesos se conservan también en la Catedral.

La semana pasada, al término del encuentro con sacerdotes, religiosos y seminaristas en la catedral de Nápoles, el Papa dio la bendición con la reliquia. Al recibirla de manos del Cardenal de la diócesis, Crescenzio Sepe, la sangre estaba aún sólida en un lado de la ampolla de vidrio.

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Al devolver el relicario al Cardenal éste le dijo: “Se ve que San Genaro ama al Papa, pues la sangre se ha licuado ya a medias”.

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Para que se dé el milagro, se necesitan varios minutos antes de que la masa rojiza reseca adherida a un lado de la ampolla se convierta en sangre completamente líquida que llega a cubrir todo el vidrio.

Francisco, con una sonrisa, quiso restar importancia a este hecho y comentó: "se ve que el Santo nos quiere solo a medias. Tenemos que convertirnos más", palabras que fueron acogidas con las risas de los que allí se encontraban.

Sermón del Papa

También defendió la importancia del espíritu de pobreza y recomendó a quienes acudieron a la catedral de Nápoles a escucharle y que pongan en práctica las "Obras de Misericordia".

Al acto también asistió un grupo monjas de clausura que pidieron un permiso especial para salir de su convento en esta ocasión.

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Estas monjas arrancaron una sonrisa a Bergoglio cuando se acercaron para entregarle unos presentes, en una acción que no estaba programada y que les valió la riña simpática del cardenal Sepe.

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Antes, el papa había comido con los presos de la cárcel de "Giuseppe Salvia" de Poggioreale, entre los que había transexuales y enfermos de SIDA.

Durante su almuerzo, según informó la Santa Sede, el papa Francisco dirigió a los presentes un mensaje de esperanza para recordarles que no deben sentirse solos, porque "Dios nunca los abandona", y les animó a arrepentirse con sinceridad de sus pecados para iniciar un camino con el que lograr la reinserción en sociedad.

En esta línea, insistió en la necesidad de que los gobiernos y las instituciones conciban las cárceles no como "un lugar de marginación", sino como un espacio "de inclusión y de estímulo para toda la sociedad, para que esta sea más justa y más atenta a las personas".

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La última vez

La última vez que el relicario con la sangre de San Genaro se licuó ante un Papa fue en 1848, cuando el Papa Pío IX, forzado a huir de Roma por una revuelta popular, se refugió en Nápoles y fue a la catedral a venerar las reliquias del santo patrón de la ciudad.

Desde entonces, en más de siglo y medio, no había vuelto a ocurrir. Ni siquiera durante las siguientes visitas de los Papas, la de san Juan Pablo II el 21 de octubre de 1979, y la de Benedicto XVI el 21 de octubre del 2007.

La Iglesia no califica este fenómeno de “milagro” sino meramente de “prodigio”, pero para los napolitanos es mucho más. Cuando, en la fecha prevista, la sangre no se licúa, temen grandes desastres. Por el contrario, un prodigio suplementario fuera de esas fechas, lo interpretan como buena señal.

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