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El miedo congénito y el TPEPT en Cuba

El miedo congénito y el TPEPT en Cuba

Con la política de la retórica, el rebaño, el colectivismo, y el discurso incendiario, el camino nos ha conducido directo al automatismo.

Nadie más que los cubanos para hurgar en las raíces de nuestra

indiferente, temerosa, dócil, obediente y ciega conducta actual. ¿Es

que somos una sociedad despersonalizada, o somos hombres prestados a

esta sociedad? Acaso sombras que adaptadas acomodamos las creencias a

nuestros apetitos y necesidades pretendiendo encubrir la indignidad

dándole el nombre de revolución, que de ser así equivale a

desequilibrio y vergüenza. Cuando se cree con firmeza, la conducta es

invariable y la convicción irreducible, dejando ver tanto el carácter

que nos acompaña como la personalidad y la imagen que se proyecta por

el resultado de la obra terminada. Si es así, los cubanos tendremos que

aceptar que nuestra obra es la fabricación de una raza inferior, una

raza de sombras, de miedosos, sin libertad moral, sustrato primordial

de la dignidad humana.

Integramos una sociedad domesticada, que lucha menos y hace poco

esfuerzo para sentirse libre, amoldando la ética a los prejuicios

rutinizadores de las inteligencias, facilitadora de la homogeneidad que

caracterizan a las tribus con las ventajas que ofrecen vivir en ellas,

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en detrimento de una conducta cada vez menos moral, que opaca los

gestos altivos, haciéndonos incapaces de arremeter contra los

obstáculos, las contradicciones y las mentiras.

Imposible mantener domesticada una sociedad por medio siglo si tuviera

carácter, se conociera así misma, si tuviera sentido de pertenencia

reconociendo su identidad.

Con la política de la retórica, el rebaño, el colectivismo, y el

discurso incendiario, el camino nos ha conducido directo al automatismo

y la inmovilidad, que debilita primero y decapita después, todo rasgo

de individualidad y diferenciación, empujándonos al habito de la

resignación, y la costumbre de la obediencia, engendradoras de una

mentalidad domestica, paridora de hijos serviles, en un ambiente

desfavorable para formarse un adecuado carácter y adquirir dignidad.

Este es el hombre nuevo que se nos anunció y que hoy con orgullo

mostramos al mundo.

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Según Aristóteles, el que nace de siervos lo trae en la sangre. Si esto fuera cierto, a los cubanos nos sobran genes.

De nuestros aborígenes Siboneyes, El Padre Bartolomé de las Casas

acotó. ¨Son las mas mansas y plácidas de las gentes cautivadas como

salvajes¨. De los Tainos se recoge ¨Un pueblo manso, humilde,

obediente, con escaso interés por los placeres sexuales o el ejercicio

de actividades físicas¨. La mansedumbre de los Tainos quedó demostrada

por el miedo que le tenían a los Caribes, los que hacían incursiones de

ataques y como eran caníbales, digerían a sus víctimas como ritual,

luego de conquistadas. El terror siempre acompañó al indio y sigue

siendo hoy un poderoso factor en la búsqueda y definición de la

personalidad social en Cuba.

Con la llegada de los conquistadores y el control sobre los Caribes,

desapareció el miedo sobre ellos pero surgió uno nuevo y peor, ya que

aquellos no habitaban la isla y los españoles, si. Fueron incontables

los abusos, los crímenes y las matanzas, tanto que finalmente los

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desaparecieron del territorio. Pero sus genes continuaron aquí,

mezclados en otros cuerpos de diferentes tonalidades.

Treinta largos años de guerra en la etapa de mas brillo en rebeldía y

patriotismo que hayamos tenido en toda nuestra historia, marcó su fin

sin victoria, con el advenimiento de la republica. Y comenzó un nuevo

capitulo en 1959 que arrasó con nuestra libertad, hasta hoy, que

vivimos el periodo de mayor pena y docilidad que jamás, hemos conocido.

El miedo congénito ha tenido mucho que ver en la conducta cubana de hoy

y se comportó siempre como un caldo de cultivo para facilitar su

crecimiento e instalarse con el tiempo, un Trastorno Por Estrés Post

Traumático, que dejó indefensa, debilitada, ansiosa y discriterizada, a

nuestra sociedad.

Primero fueron bombas por toda la Habana puestas por los muchachos del

Directorio Revolucionario, El Movimiento 26 de Julio y otras

organizaciones opositoras. Ataques a cuarteles como El Moncada y Carlos

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Manuel de Céspedes, el asalto Al Palacio Presidencial y la ¨guerra¨

de La Sierra Maestra. Después la lucha contra bandidos, las explosiones

de La Cubre, el polvorín de La Habana, el incendio de la tienda El

Encanto, la invasión de Bahía de Cochinos, la crisis de los misiles, la

inminente agresión de los Estados Unidos desde hace medio siglo, las

guerras de Angola, Etiopia, Granada y otras muchas. Por otro lado, los

medios de difusión anunciando explosiones con carros bombas en Israel.

Secuestros llevados a cabo por guerrillas latinoamericanas. Desastres

naturales y ejercicios militares, bastiones y guerra de todo el pueblo.

Han sido incontables las tensiones cotidianas mantenidas hasta hoy, en

que la crisis energética, alimentaría y financiera no nos deja vivir

junto al agobiante y cansón bloqueo imperialista. No puede haber otra

razón que justifique la pasividad e indiferencia que nos invade, ante

tanto abuso social y tanta pobreza, corrupción, e indolencia sin

respuesta, que el miedo congénito y el Trastorno Por Estrés Post

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Traumático que tristemente padecemos y del cual, solo nosotros mismos,

podemos curarnos. sinuescolarte@gmail.com

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