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El joven acusado de traición por develar programas de espionaje estadounidense permance en un aeropuerto ruso.

El limbo de Snowden

El limbo de Snowden

El caso de Edward Snowden, atrapado en una sala de tránsito del aeropuerto de Moscú, me recuerda constantemente al de Mehran Karimi Nasseri.

El joven acusado de traición por develar programas de espionaje estadoun...
El joven acusado de traición por develar programas de espionaje estadounidense permance en un aeropuerto ruso.

Por Raúl Peimbert

HOUSTON, Texas- El caso de Edward Snowden, atrapado en una sala de tránsito del aeropuerto de Moscú, me recuerda constantemente al de Mehran Karimi Nasseri, aquel iraní que llegó al aeropuerto Charles de Gaulle de Paris en 1988, buscando asilo político luego de criticar consistentemente al gobierno de su país y tras meses de recibir tortura física y psicológica.

Sin embargo, el supuesto robo de la maleta de Karimi en donde guardaba documentos de identidad, le obligaron a permanecer en esa terminal aérea durante 18 años luego de innumerables procesos judiciales y presiones internacionales. Al final, en el año 2006, este iraní pudo salir para ser atendido en un hospital y terminar en un asilo de ancianos. Buena parte de su historia quedo plasmada en la película “The Terminal” protagonizada por Tom Hanks.

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Hoy en día, la vida para Snowden no debe ser muy diferente. Confinado en un espacio de tránsito del aeropuerto Sheremetievo de Moscú, el hombre que decidió revelar al mundo el sistema de espionaje masivo de Estados Unidos y otros países,  tiene un pasaporte invalidado por las autoridades norteamericanas y no tiene documentos en sus manos que prueben su identidad, aunque todo el mundo sepa quién es y por qué se encuentra en este laberinto de la política y las leyes internacionales.

Los largos pasillos que unen a la terminal vieja con la nueva en este aeropuerto están plagados de tiendas de lujo en donde igual se pueden comprar las marcas más exclusivas tanto de ropa como de bebidas, incluyendo por supuesto el Vodka a granel y hasta el caviar. También hay infinidad de tiendas de artesanía en donde las Matryoshkas son las estrellas del visitante extranjero y claro, todo tipo de cadenas de restaurantes locales y de franquicias internacionales.

Sin embargo, para quien cándidamente pudiera pensar que Snowden mata el tiempo visitando estos lugares mientras se define su situación legal, se equivoca.

Hoy en día la novedad para quien entra y sale de este aeropuerto es la enorme cantidad de reporteros que cámara en mano, algunos sin ocultarlo y muchos otros disfrazados, husmean por cada rincón de las áreas públicas esperando toparse con uno de los hombres más buscados del mundo.

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Muchos de ellos tratan incluso de granjearse la simpatía de los trabajadores y los miembros de la seguridad de este lugar, pero nadie hasta el momento ha logrado la gran exclusiva.

Por supuesto que los reporteros no son los únicos. Al menos 10 países han apostado a sus espías o informantes en lugares estratégicos a la espera de cualquier filtración que de luz sobre el hombre que dio a conocer sendos secretos.

Si Vladimir Putin habla con la verdad y Snowden permanece en el aeropuerto Sheremetievo, sin duda lo hace en las zonas restringidas al personal y jamás a la vista de los pasajeros comunes y corrientes que tienen, por diversas razones, que permanecer en la estación de tránsito.

Hace poco pregunté su opinión a un especialista en seguridad. ¿Es Snowden héroe o villano? y su respuesta fué ambigua: Es héroe para muchos al atreverse a revelar un secreto que concierne y afecta a todos los habitantes de Estados Unidos y de otros países, pero también es villano si consideramos que violó el secreto al que, con anterioridad, se había comprometido.

Yo me quedo con la máxima de San Agustín: Los que no quieren ser vencidos por la verdad, serán vencidos por el error.

 

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