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Víctor Espinoza.

El jinete mexicano Víctor Espinoza ganó el 141 Kentucky Derby

El jinete mexicano Víctor Espinoza ganó el 141 Kentucky Derby

"Me siento como el mexicano más afortunado sobre la Tierra", dijo Espinoza tras su vistoria al lado de su caballo American Pharaoh.

Víctor Espinoza.
Víctor Espinoza.

 American Pharoah, con el mexicano Víctor Espinoza en el sillín, se adjudicó el sábado la victoria en la edición número 141 del Kentucky Derby.

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Para Espinoza, fue su segundo triunfo consecutivo en la primera prueba de la Triple Corona del hipismo de Estados Unidos y la tercera en su carrera.

"Soy el mexicano más suertudo", dijo Espinoza, quien se consagró con California Chrome el año pasado y con War Emblem en 2002.

Favorito 5-2 en las apuestas, American Pharoah asomó entre los líderes en la última curva y se despegó en la recta final para su quinta victoria en cinco carreras.

"Me siento como el mexicano más afortunado sobre la Tierra", dijo Espinoza a NBC durante una breve entrevista.

El legendario preparador Bob Baffert ensilló a su cuarto caballo ganador en el Derby, y también tuvo al tercero Dortmund.

Firing Line entró segundo.

El tiempo fue de 2:03.02 para la milla y un cuarto. Churchill Downs batió un récord de concurrencia para el Derby: 170.513 espectadores en una tarde soleada.

¿Quién es Víctor Espinoza?

Espinoza es un jinete nacido en Tulancingo, Hidalgo. Nunca tuvo la idea de convertirse en un gran jinete pero el tiempo, las circunstancias combinadas con su constancia y su talento lo ayudaron a conseguir fama y fortuna. 

Sus padres tenían un ranchito con puercos, borregos, vacas, gallinas, burros y uno que otro caballo que no estaba en las mejores condiciones. Desde ahí comenzó esa cercanía con estos animales, que se convertirían en la clave de su éxito.

Víctor Espinoza, el mexicano que ganó el Kentucky Derby Univision

Proviene de una familia grande: son 12 hermanos, seis mujeres y seis hombres. Desde pequeñito trataba de montar. Practicaba con los borregos. El que lograba permanecer arriba por más tiempo era el ganador. Al final todos terminaban cayendo al suelo.

Cuando tenía 12 años emigró con sus papás a la Ciudad de México. Abandonó la escuela y consiguió un trabajo para limpiar caballos de charro. Desde la azotea del establo veía los camiones que salían de una estación, ubicada en el norte de la capital mexicana, y bromeaba con los choferes y cobradores.

Después de un tiempo lo invitaron a trabajar con ellos y entonces comenzó como cobrador de autobuses.

A los 16 años la mal pasada económica que enfrentaba su familia lo orillóo a trabajar en una fábrica de material eléctrico. Tuvo que presentarse con los documentos de su hermano para que lo aceptaran.

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Sus horarios eran muy pesados, trabajaba de madrugada, por lo que después de un tiempo no aguantó más y renunció.

Entonces tomó sus maletas y se fue a Villahermosa, Tabasco en donde cuidó a caballos que corrían en carreras clandestinas. Fue justo durante esta etapa de su vida que pensó en ser jinete.

Un jinete mexicano hace historia en el Derby de Kentucky Univision

No sabía nada de carreras ni de montar y como cuenta él mismo al medio Dos: puntos, aprendió viendo porque nadie le quería enseñar.

Pasaron dos años y el dueño de esos caballos decidió que los llevaría a correr al Hipódromo de las Américas.

"Me pidió que fuera a cuidarlos y así lo hice", cuenta a Dos: puntos.

Como no tenía mucho dinero, dormía en un cuarto de azotea. Su suerte cambió cuando conoció a Arturo Ruíz García, dueño de una cuadra de caballos. De inmediato le ofreció trabajo.

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