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El "cerebro" detrás de Hillary Clinton

El "cerebro" detrás de Hillary Clinton

El nombre de Patti Solís Doyle puede que no diga mucho. Sin embargo, esta mexicana de 42 años es la jefa de campaña de Hillary Clinton.

Si bien esta mexicoamericana de 42 años quizás no es muy conocida a nivel

popular, las personas empapadas de los asuntos de Washington sí saben

bien quien es ella y cuál fue su trayectoria política antes de

convertirse en la primera mujer hispana jefa de campaña de un aspirante

a la presidencia de Estados Unidos.Su trabajo, reconocido por la misma Hillary Clinton en el reciente Foro

Demócrata que organizó la cadena Univision en septiembre pasado, ha

sido uno de los factores determinantes para que en la actualidad

encabece la mayoría de los sondeos de preferencia para recibir la

nominación del Partido Demócrata."Esto es una gran responsabilidad, la cual tomo bastante en serio",

explicó Solís Doyle, en entrevista telefónica con Univision.com.Pero "lo que he hecho por Hillary desde que comencé a trabajar para su

campaña es realmente organizarla y establecer sistemas de trabajo para

que ella pueda hacer lo que necesita hacer para salir electa", precisó.Mientras la senadora se concentra en dar a conocer su plan de trabajo y

en hacer campaña, Solís Doyle aclaró que se encarga de preocuparse por

el "aspecto organizativo de la campaña"."En eso es que yo soy buena", expresó a Univision.com. "Soy una buena organizadora,

puedo manejar a grandes equipos de trabajo... Me aseguro de que todos

los trenes salgan a tiempo y que los barcos naveguen en línea recta,

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mientras que ella [Hillary] se enfoca en hacer otras cosas importantes

de la campaña".Pero, ¿cómo esta madre de dos hijos se involucró en la política de

Estados Unidos hasta convertirse en la mano derecha de la ex primera

dama?Solís Doyle es la menor de seis hermanos y nació en Chicago, luego de que su familia inmigrara a

Estados Unidos desde Monterrey, Mexico. Creció en la "Ciudad de los Vientos" hasta que se graduó de la Universidad de

Northwestern.Sin embargo, un hermano 16 años mayor de ella fue quien encendió la chispa que la motivó a interesarse por la política."Mi hermano era un organizador comunitario en Chicago... Yo lo vi

trabajar con la gente para conseguirles mejores trabajos, motivarlos

para que sus fueran a la universidad y ayudando a los jóvenes a que no

bebieran en las calles", recordó la especialista política. "Eso hizo un

gran impacto en mi vida... y yo quería ser parte del proceso de mejorar

las vidas de la gente en mi comunidad".El hermano de Solís Doyle eventualmente se postuló para un puesto

político y ella se involucró en la campaña. Luego maduró su experiencia

política trabajando en la candidatura del alcalde de Chicago, Richard

J. Daley.

Pero ella "quería hacer más", aseguró. Por eso, en 1991 inició una

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aventura que cambió su vida para siempre al trasladarse a la ciudad de

Little Rock, y unirse a la campaña del entonces gobernador de Arkansas,

Bill Clinton.Al llegar "el jefe de la campaña de Clinton [David Wilhelm] me dijo que

la esposa del gobernador necesitaba a alguien para viajar con ella en

la campaña", recordó Solís Doyle. "Y le respondí 'Yo no quiero trabajar

para la esposa' ".Solís Doyle finalmente reflexionó y decidió aceptar la oferta, y al

otro día estaba en la mansión del gobernador para su primer encuentro

con Hillary Clinton."Lo primero que me dijo fue 'Voy a hacer lo que yo pueda para ayudar a

mi esposo [a ganar la elección], pero yo tengo que estar en la casa

para Chelsea [la hija de ambos, entonces de 11 años], y necesito que tú

me ayudes a hacer las dos cosas' ", recordó.Fue cuando, enfatizó Solís Doyle, que se dio cuenta que se trataba "no

sólo de una mujer brillante y fuerte", pero que también "ponía a su

familia primero".Por eso, en los últimos 16 años, Solís Doyle siempre ha estado cerca de

Hillary Clinton. Trabajó como asistente de ésta durante su jornada de

ocho años como primera dama y es miembro fundador del "Hillaryland",

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el exclusivo grupo de consejeros y asesores de la candidata.También en

el año 2000, cuando

se postuló al Senado por Nueva York, ella fue la directora ejecutiva de HILLPAC y Friends of Hillary, el Comité de Acción Politica y el Comité de Reelección de Hillary Clinton.Según Solís Doyle, ella se identificó mucho con Hillary Clinton por que

tenían muchas cosas en común: Ambas habían crecido en Chicago y venían

de familias de clase media."Nos dimos cuenta que teníamos valores similares y pensamos por igual

que si uno trabaja duro y juega por el libro, uno puede alcanzar el

sueño americano", manifestó. "Esa fue la forma como fui criada... y por

eso nos llevamos muy bien desde el principio".La relación que Solís Doyle hoy tiene con su jefa va más allá a de lo profesional y entra a lo personal."Hillary conoce a mi familia muy bien y siempre ha sido muy generosa

con ellos", destacó. "Ella estuvo presente en mi boda, me visitó al

hospital cuando nacieron mis hijos, y llamó a mi madre para darle apoyo

cuando [hace ocho años] mi padre estaba muriendo... Eso dice la clase

de persona que es ella".

En cuanto a lo personal se refiere, Solís Doyle señaló que "Hillary es

muy simpática, con un gran sentido del humor". Pero además, "es muy

cálida y leal con las personas que trabajan con ella"."Una anécdota muy memorable para mí sucedió cuando nació mi hija",

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relató. "Tomé mi licencia de maternidad y cuando se me agotó el tiempo

libre de ausencia, regresé a mi trabajo a la Casa Blanca; pero yo

estaba muy inquieta porque era muy difícil para mí regresar a trabajar

y dejar a mi bebita"."Yo nunca se lo mencioné a Hillary, pero ella se dio cuenta y me llamó

a su oficina y me dijo: 'No tienes porque sentirte inquieta por tu

bebita, tráela a la oficina, aquí podemos poner su cuna para que la

tengas cerca' ".Los dos hijos de Solís Doyle ya no son recién nacidos, pero no hace que

continúe preocupándose por estar cerca de ellos, la mayor cantidad de

tiempo posible."Es muy difícil ser madre y a la misma vez la jefa de campaña para la

candidata que encabeza las encuestas", dijo al resaltar que, "ya estoy

acostumbrada a dormir sólo cuatro horas al día".La jornada de Solís Doyle arranca a las 6 a.m. cuando levanta a los

niños, les da de comer, los baña y cambia de ropa. En ocasiones -y

cuando el tiempo se lo permite- los lleva a la escuela; de lo contrario

los lleva su esposo Jim.Luego empieza su jornada laboral alrededor de las 7:30 a.m.: Reuniones,

conferencias, actos públicos, discursos y demás actividades

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proselitistas. Luego hace todo lo posible por regresar a casa y cenar

con la familia alrededor de las 7 p.m.Después de compartir con su esposo e hijos, entonces regresa a la

computadora para continuar trabajando hasta las 2 ó 3 de la madrugada.

Por esta razón, gane o pierda Hillary Clinton en sus aspiraciones

presidenciales, Solís Doyle le ha prometido a sus hijos quedarse con

ellos, al menos durante un año.Ese interés de estar siempre cerca de los suyos fue algo que aprendió

de su padre, Santiago, quien a pesar de haber estudiado sólo hasta el

tercer grado de primaria, le inculcó que "tu primera prioridad debe ser

tu familia siempre"."Mi padre siempre me enseñó, a su manera, hazte valer, trabaja duro y

nunca hagas algo que te avergüence a ti o a tu familia", puntualizó.En cuanto a la importancia del voto hispano en las elecciones de

noviembre de 2008, Solís Doyle opinó que será "absolutamente

determinante"."Para mí es un asunto muy personal el ganar el voto hispano", recalcó

la experta. "En las elecciones del 2004, [el presidente George W.] Bush

hizo avances en el voto hispano, pero yo estoy comprometida a recuperar

ese voto".La estratega política, por otro lado explicó que Hillary Clinton sin

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dudas apoya una reforma amplia de inmigración que incluya un camino a

la legalización. Puesto que "ella conoce a mi familia y sabe la

historia de cómo mi padre llegó a este país, así que Hillary conoce los

retos que los inmigrantes enfrentan".Explicó que de ser electa presidenta de Estados Unidos, Hillary

trabajará para aprobar una reforma amplia de inmigración y solucione la

actual crisis de indocumentados por la que atraviesa Estados Unidos.

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