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El barrio Pilsen cambiando

El barrio Pilsen cambiando

Rentas altas, impuestos a la propiedad y un nuevo influjo de jóvenes con miras a subir la escala social están cambiando a Pilsen.

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Pilsen por años de los latinos

CHICAGO, Illinois - Rentas altas, impuestos a la propiedad y un nuevo influjo de gente joven con miras a subir en la escala social están transformando a un barrio mexicano de Chicago, donde sus antiguos residentes temen que no sea para bien del vecindario.Pilsen, considerado un barrio mexicano desde la década de 1960, ha sufrido en los últimos cuatro años una rápida transformación de su identidad, sus residentes y sus negocios.

"Los residentes están bastante preocupados", dijo Rodrigo Paredes, un organizador del grupo Alianza de Pilsen, que desde los años 90 ha tratado de frenar el cambio inevitable.

"Cuando caminas por la Calle 18 te das cuenta que Pilsen está realmente muriendo", se lamentó el activista.

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Parte del problema, según Paredes, es que los especuladores de bienes raíces han fijado sus ojos en este barrio, a escasos cinco minutos del centro de la ciudad, por lo que la construcción de nuevos condominios ha elevado los impuestos a la propiedad y desplazado a muchas familias latinas.

Muchos se han visto forzados a vender sus casas, las cuales costaron unos 28,000 dólares en los años 70 cuando Pilsen se consideraba un "puerto de entrada" para los nuevos inmigrantes mexicanos.

Paredes acusa al concejal Danny Solís (Distrito 25), un aliado cercano del alcalde Richard M. Daley, de no hacer lo suficiente para atraer trabajos al área, contener la construcción de nuevos condominios y ayudar a los hispanos a permanecer en la zona.

"No hay voluntad política para ayudar a la comunidad," denunció Paredes.

Solís ha negado las acusaciones y sostuvo que lo que ocurre en Pilsen es similar a lo vivido en otras comunidades inmigrantes: siempre hay un cambio a mejores lugares.

De acuerdo con el concejal, por cada condominio construido en Pilsen de más de cuatro viviendas, por ley se tiene que otorgar el 21 por ciento de sus espacios a personas de bajos y medios recursos.

También destacó su trabajo para que el Servicio de Parques de Estados Unidos declarara en 2006 a Pilsen como un distrito histórico, lo que otorga a los dueños de casas la oportunidad de poder suspender sus impuestos por 12 años si hacen mejoras a sus propiedades.

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En cuanto a la creación de nuevos trabajos, enfatizó que se han creado más fuentes de empleo "en los últimos 12 años desde que yo soy concejal que anteriormente".

Una transformación inevitable

Sin embargo, nadie puede negar los negocios latinos están cerrando sus puertas en Pilsen y mudándose para otros lugares.

Rigoberto Gonzales, presidente de la Cámara de Comercio Comerciantes Unidos de Pilsen, sostuvo que en los últimos meses unos 70 negocios latinos han abandonando a este barrio, nombrado así por una ciudad en la República Checa, por los inmigrantes que llegaron al principios del siglo 20.

Gonzales también culpa a la difícil situación de la economía del país del cierre de negocios.

"Un nuevo restaurante mexicano abrió aquí apenas hace dos meses y ya quebró", relató el líder de los comerciantes.

A Socorro Sánchez, quien llegó aquí de México en 1978 y es dueña de un centro de belleza, le preocupa la pérdida de la identidad cultural de este barrio que la década de los 90 llegó a tener hasta 44,000 residentes, la mayoría de ellos hispanos.

"Este cambio es sumamente rápido, yo diría que ha ocurrido en los últimos cuatro años", apuntó Sánchez, quien afirmó que los nuevos residentes, en su mayoría jóvenes solteros, "no se integran a la comunidad, ni consumen lo que nosotros consumimos".

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El éxodo también ha puesto en jaque a las casi 10 escuelas públicas del área, que corren el riesgo de ser cerradas por la Junta de Educación de Chicago.

Una de ellas, la Sor Juana Inés de la Cruz, se encuentra en ese proceso, según informó José Álvarez, de la oficina de los concilios escolares y de la comunidad de las Escuelas Públicas de Chicago, ya que no cuenta con suficientes alumnos.

En un tiempo casi todas las escuelas de Pilsen tenían sobrepoblación, hoy solamente la Escuela Ruiz entra en esa categoría.

En 1986, la Escuela Jungmans tenía cerca de 900 estudiantes y hacía uso de unidades móviles y rentaba espacio en una iglesia católica para acomodar a sus alumnos. Hoy, el centro tiene alrededor de 300 estudiantes, según su directora Zaida Hernández.

Hernández dijo que las familias latinas de Pilsen se han mudado al sur de la ciudad, a los suburbios del oeste de Chicago y muchos han decidido regresar a México. Aquí y allá entre las calles del barrio hay claras señales del descontento que sienten su residentes latinos. 

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