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EE.UU. debe ser audaz

EE.UU. debe ser audaz

Cuba ha estado muy afectada económicamente por la gran recesión/crisis financiera internacional del 2008-2009.

Cuba ha estado muy afectada económicamente por la gran recesión/crisis

financiera internacional del 2008-2009. Si bien hay indicios que la

crisis a nivel internacional se está superando, todo indica que será

lenta y demorada debido al elevado desempleo existente y a varios

problemas aún no superados en el mundo industrializado.

El presidente Obama ha señalado que desea establecer un nuevo trato

hacia Cuba. Su gobierno ha tomado iniciativas positivas para eliminar

las restricciones a los viajes y remesas de los cubanoamericanos a la

isla, restablecer el diálogo sobre temas de mutuo interés para ambos

países tal como la migración y restaurar los intercambios culturales.

Por su parte, el presidente Raúl Castro ha indicado en repetidas

ocasiones que el Gobierno de Cuba está dispuesto a discutirlo todo con

EE.UU.

Desde el fin de la Guerra Fría hasta el presente, la política

estadounidense hacia Cuba se ha caracterizado por las iniciativas para

ampliar y profundizar medidas sobre el embargo, el aislamiento y

modificar al régimen cubano. Baste citar, entre otras, la ley

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Torricelli, la ley Helms Burton y la Comisión para Asistencia a una

Cuba Libre del presidente George W. Bush. Esas medidas tienen un

fuerte rechazo, prácticamente unánime, a nivel internacional como lo

comprueban las votaciones anuales sobre el embargo en las Naciones

Unidas y las exhortaciones a derogarlas en los conclaves

interamericanos.

Propuesta Concreta

Es necesario que EE.UU. adopte iniciativas para transformar la dinámica

y la inercia existentes. Específicamente, tal como inició las medidas

comentadas antes, derogue sin condiciones previas, el embargo como un

paso hacia normalizar las relaciones con el gobierno cubano. Este tipo

de acción es apoyado, entre otros, por el secretario de estado del

presidente Ronald Reagan en 1982-1989, George Shultz; la secretaria de

estado del presidente William Clinton, Madeleine Albright en 1997-2001;

William Ratcliff un estudioso del tema cubano del Hoover Institution;

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la delegación de obispos católicos estadounidense que visitó la isla en

agosto del 2009 y por el profesor Lars Schoultz de North Carolina

University, quien, en un minucioso libro That Infernal Little Cuban

Republic, hace un fuerte y contundente caso para que EE.UU. deje de

inmiscuirse en los asuntos internos de la isla, porque sencillamente no

le corresponde.

Esta propuesta alentaría que, más temprano que tarde, la clase

dirigente cubana actuando por el interés nacional y de sus ciudadanos,

aproveche esta gran oportunidad histórica para utilizar la excepcional

localización geográfica junto a EE.UU. Su mercado natural que reduce

los costos de transporte y comunicaciones y ofrece la posibilidad de

complementar muchas actividades con el mayor mercado mundial, el que

genera aproximadamente el 30% del PIB global, y que además tiene la

capacidad de hacer avanzar a la economía mundial y a Cuba con su propio

avance. Adicionalmente, esta oportunidad se presenta en un contexto

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latinoamericano y mundial muy favorable para concretarlo.

Algunos cubanosamericanos critican al Gobierno cubano, con razón, por

no liberalizar la práctica de viajar al exterior de nuestros

compatriotas, pero simultáneamente apoyan mantenerla para los

estadounidenses, lo cual además de ser contradictorio, atenta contra

derechos civiles y humanos básicos. Asimismo, es absurdo y

contradictorio solicitarle cambios al gobierno cubano por políticas

erradas y fracasadas cuando se apoya mantener otras políticas

igualmente erradas y fracasadas.

La propuesta normalización de relaciones no conlleva que EE.UU. brinde

ayuda económica u otras concesiones similares al gobierno cubano, pues

esto implica una afinidad de intereses políticos que no existe.

Sin embargo, lo propuesto sí significa que Cuba podría recibir de

inmediato un importante flujo turístico estadounidense que cambiaria la

dinámica económica nacional. Nuestro joven compatriota Rafael Romeu

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del FMI ha hechos dos serios y detallados estudios que muestran el gran

potencial turístico de EE.UU. para Cuba. Ese flujo aumentaría las

ventas agrícolas de EE.UU. a la isla para atender la mayor demanda de

los turistas y de la población nacional y también permitiría comenzar a

explorar los yacimientos petrolíferos cubanos en el mar Caribe que está

prácticamente paralizado y que podría transformar las expectativas

económicas y financieras de Cuba.

Finalmente, consideramos que también es necesario que toda la nación

cubana sea más audaz en nuestros planteamientos sobre el futuro

nacional, tal como lo han hecho Albright, Shultz, Ratcliff, los obispos

católicos y Schoultz, y lo hizo Julia Sweig, quien aboga por el retorno

de la Base de Guantánamo a Cuba. Las discusiones sobre el destino

nacional no deben estar constreñidas a los presentes conflictos y

desencuentros entre cubanos de la isla y de la diáspora, que se

superarán más temprano que tarde, y cuando así sea habrá que realizar

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esa normalización de todas maneras, al igual que la reconciliación

nacional y la reunificación familiar. No perdamos más tiempo.

Rolando Castañeda es economista cubano-americano. Funcionario

retirado del Banco Interamericano del Desarrollo. Reside en Washington,

D.C.

Lorenzo Cañizares es sindicalista cubano-americano. Especialista de

Organización para la Pennsylvania State Education Association. Reside

en Harrisburg, PA.

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