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Quiero que mis estudiantes sepan que tienen todos los motivos para sentirse orgullosos de sus orígenes, sin importar el color de su piel o el ingreso de sus familias.

Este Mes de la Herencia Hispana es un llamado al salón de clases

Este Mes de la Herencia Hispana es un llamado al salón de clases

Quiero que mis estudiantes sepan que tienen todos los motivos para sentirse orgullosos de sus orígenes, sin importar su color de su piel o ingreso.

Quiero que mis estudiantes sepan que tienen todos los motivos para senti...
Quiero que mis estudiantes sepan que tienen todos los motivos para sentirse orgullosos de sus orígenes, sin importar el color de su piel o el ingreso de sus familias.

Por Stephanie Valenzuela

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Este mes, tengo el privilegio de celebrar el Mes de la Herencia Hispana junto a 76 estudiantes fuertes y persistentes de séptimo y octavo grado en la Academia Preparatoria Experiencia, una escuela chárter en el centro de Detroit.

En mis clases de español discutiremos el porqué es útil hablar otro idioma, aprenderemos sobre la cultura de los países latinoamericanos y estudiaremos a los líderes de la comunidad latina. Mientras observamos nuestro orgulloso pasado en retrospectiva, también estaremos mirando hacia el futuro.

Para el 2040, casi uno de cada cuatro ciudadanos de los Estados Unidos se identificará como hispano. Pero a medida que vemos el incremento del liderazgo latino en todo el país, hay una escasez de liderazgo específica que nos debe preocupar a todos.

En la actualidad, sólo el ocho por ciento de los maestros se identifica como latino, en comparación con el 25 por ciento de los estudiantes de nuestro país. Esta brecha tiene implicaciones inmediatas y reales para los estudiantes hispanos y forma gran parte de lo que me trajo a Detroit a enseñar español.

Mientras crecía en Silver Spring, MD, la educación era una prioridad en mi hogar latino. Aunque mis padres son dos de las personas más inteligentes y trabajadoras que conozco, ninguno de ellos se graduó de la escuela secundaria o de la universidad.

Ellos vinieron a los Estados Unidos desde Guatemala en busca de una mejor vida y vieron en la educación la herramienta que podía cambiar la trayectoria de toda nuestra familia. Mis padres me inculcaron un gran aprecio por mis maestros, y tenían toda la razón.

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A lo largo de mi educación, los profesores han sido quienes han marcado la diferencia. En la secundaria, dos grandes mentores me ayudaron a navegar a través de un proceso de inscripción a la universidad que yo desconocía, a asegurar una beca y a trasladarme desde Maryland hasta Pennsylvania con una beca de matrícula completa.

En Lafayette, un puñado de profesores en el departamento de español me ayudaron a hacer exactamente lo que ahora aspiro a lograr en mi propio salón de clases; ofrecer una conexión entre el pasado y el presente, fomentar el amor por el idioma y creer en lo que es posible.

Estos adultos, mis padres y profesores, me impulsaron hacia mi salón y mis estudiantes. Me uní a Teach For America para ser parte de una red creciente de líderes latinos que luchan por la justicia social en el salón de clases.

Una de las partes más emocionantes de enseñar aquí en Detroit, a nueve horas de mi hogar en Silver Spring, es la conexión que comparto con mis estudiantes y sus padres. Muchos de mis estudiantes también provienen de familias inmigrantes y gracias a que compartimos un idioma y experiencias, hemos podido crear una comunidad de apoyo y afirmación.

Quiero que mis estudiantes sepan que tienen todos los motivos para sentirse orgullosos de sus orígenes, sin importar el color de su piel o el ingreso de sus familias. Quiero que ellos sepan que a pesar de que las estadísticas no están de su lado, yo sí.

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Entiendo que las barreras que enfrentan no son insignificantes, porque yo tuve que enfrentar las mismas. Trabajé muy duro para superarlas y quiero que mis estudiantes entiendan esto como una prueba de que ellos también lo pueden lograr.

El camino hacia un cambio significativo ha sido elegido por personas comunes y corrientes, comprometidas con hacer posibles cosas extraordinarias. Los grandes maestros provienen de todo tipo de orígenes, identidades y experiencias, pero estamos unidos por este trabajo difícil e inspirador para darle a cada uno de nuestros estudiantes una oportunidad de éxito para toda la vida a través de la educación.

Todos los días enfrento el reto de jugar un papel en el futuro que imagino y me siento honrada de trabajar con un grupo de estudiantes cuya imaginación nunca termina de sorprenderme. Mientras reflexionamos sobre nuestra herencia hispana este mes, también me emociona pensar en el nuevo capítulo en la historia que podemos crear juntos.

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Stephanie Valenzuela enseña español desde kindergarten hasta onceavo grado como maestra del cuerpo de Teach For America-Detroit.

Teach For America, uno de los más grandes proveedores de profesores latinos del país, recluta y entrena a nuevos maestros para trabajar en escuelas públicas de bajos ingresos y hacer un compromiso de por vida para expandir la oportunidad educativa. Para más información por favor, visite: www.teachforamerica.org.

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