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Las ventajas del año sabático antes de la universidad

Las ventajas del año sabático antes de la universidad

Para muchas familias esta temporada marca el inicio de una preocupación: el deseo del hijo de postergar los estudios universitarios para tomarse un año.

Por María Carla Chicuén

María Carla Chicuén es una joven especialista en educación. Nacida en Cuba, María Carla emigró a los Estados Unidos en el 2002 para cursar estudios pre-universitarios en Miami, FL. Posteriormente, asistió a la Universidad de Harvard, donde obtuvo un título de Bachelors en Historia con Honores y donde trabajó en la Oficina de Admisión, ayudando a estudiantes hispanos con su postulación a la universidad. Luego de realizar su maestría en Relaciones Internacionales en el London School of Economics, María Carla fundó GUIA Colleges, a través de la cual brinda asesoría académica a jóvenes de todo el mundo. María Carla ha escrito extensamente sobre educación para entidades como ACT y Univisión, y recientemente ha ofrecido sus servicios como consultora al Sector de Educación del Banco Mundial. Para más información sobre sus servicios, visite su página web: www.guiacolleges.com

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Mayo es el mes anhelado en el ciclo de postulación a las universidades. Para la mayoría de los estudiantes preuniversitarios, atrás quedaron el envío de solicitudes, las visitas al campus, la búsqueda de becas y la ansiedad que invariablemente sacude a las familias en este proceso largo y complejo. En mayo, finalmente, estos jóvenes deciden dónde estudiarán durante los próximos años de sus vidas, entregándose al merecido período de calma que sirve de preludio a una inminente graduación.

Para muchas familias, no obstante, esta temporada marca el inicio de otra gran preocupación: el deseo del hijo de postergar los estudios universitarios para realizar un año sabático. Esta idea suele estremecer a los padres. Después del arduo período de postulación a las universidades, muchos ansían el sosiego que transmite la estabilidad de la vida académica que espera a sus hijos con brazos abiertos. Otros padres temen que el hijo pródigo nunca regrese a ocupar su asiento en el aula, y aun otros se muestran escépticos del buen aprovechamiento de este año fuera de la universidad, o de la posibilidad de financiarlo.

A estos padres les sorprendería escuchar que muchas de las universidades más selectivas de los Estados Unidos alientan a los estudiantes a considerar los beneficios de un año sabático. Según la Oficina de Admisión de Harvard, algunos estudiantes necesitan tiempo para aliviar la presión acumulada en la búsqueda de la universidad perfecta, o incluso para desarrollar la madurez o las habilidades que les permitirán un mejor aprovechamiento de los estudios universitarios. El año sabático puede incluso ser estratégico. En ocasión, algunos estudiantes son aceptados en las mejores universidades en parte porque las actividades que realizaron durante el año sabático enriquecieron su candidatura.

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Muchos de mis propios compañeros en la universidad comenzaron sus estudios después del temido año sabático. Algunos viajaron a nuevos países, otros exploraron campos profesionales, otros realizaron servicio militar, y otros se quedaron en casa, escribiendo su primer libro o estudiando asignaturas de interés en universidades locales. Todos mis compañeros coinciden en la ventaja extraordinaria de ese año sabático. A muchos, ese período les brindó la oportunidad de reflexionar sobre sus objetivos personales. Todos retornaron a la universidad con renovada energía, más seguros de sí mismos y de la experiencia académica y extraescolar que perseguirían durante los próximos años.

Aun cuando la preocupación de los padres ante la visión del año sabático es razonable, su apoyo es imprescindible para asegurar el buen aprovechamiento de esta experiencia. Antes de comenzar una batalla en donde tiene todas las de perder, el padre debe informarse sobre las ventajas del año sabático y sobre las oportunidades disponibles para el estudiante durante este período. Los padres no deben olvidar que la decisión de postergar los estudios universitarios suele ser incluso más difícil para los propios hijos, y el sostén familiar que reciban mientras determinan su futuro inmediato puede crear toda la diferencia.

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