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El difícil problema de la tarea muy fácil

El difícil problema de la tarea muy fácil

Las tareas poco desafiantes representan un reto para la educación.

Hace un par de años, al llegar a casa, me encontré a mi hijo adolescente con una cartulina enorme en las manos y una expresión de aburrimiento en la cara.   Le pregunté que le pasaba, y suspiró.  “La tarea del acróstico” explicó,  “es muy estúpida.”  De seguro estaba siendo injusto, le sugerí.  “No sería la primera vez que le dices estúpido a algo que no te gusta, o que no entiendes...”

Pero tenía razón el chico.  Debía elegir el nombre de un pueblo, escribirlo sobre la cartulina, e iniciar con cada letra una palabra alusiva a ese pueblo.  Luego, debía colorear las letras y decorarlas con granos de arroz, escarcha, o frijol.    Todo esto para la clase de Historia del décimo grado.

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En aquella ocasión, no hice nada al respecto.  Hoy me doy cuenta de que sí debí haberle expresado mi preocupación al  maestro.  El aprendizaje de los niños depende en gran medida de las tareas que realizan, dentro y fuera del salón de clases.  Si son consistentemente demasiado fáciles, pasan varias cosas: 1) el estudiante no aprende nada nuevo, 2) se aburre, lo que afecta su actitud para con la escuela y con la educación en general y 3) recibe un terrible mensaje de bajas expectativas.

Los estados tienen estándares para las distintas materias y grados del sistema público K-12. Usted puede accederlos a través de una búsqueda en línea que incluya las palabras clave “academic standards” y el nombre de su estado, como por ejemplo “California”.  Los estándares de California, para dar un ejemplo, están disponibles aquí.  También puede pedir una copia de los estándares de grado en la escuela de su hija. 

Las tareas fáciles son malas para el aprendizaje de cualquier estudiante, pero tienen efectos particularmente nocivos en las escuelas que atienden muchas familias de escasos recursos económicos, donde suele crearse un círculo vicioso:  Los estudiantes llegan con lagunas de aprendizaje, sus maestros tienen expectativas bajas, las tareas son muy fáciles, el estudiante aprende poco,  las lagunas aumentan.   La brecha entre lo que el estudiante debería estar aprendiendo a través de sus tareas y lo que de hecho aprende aumenta, año tras año, en las escuelas que atienden poblaciones muy pobres.  Esto afecta la ejecución de los estudiantes en pruebas estandarizadas, sus oportunidades de admisión a programas universitarios de alta calidad, y su ejecución en ellos, aun si son admitidos. 

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Si el incidente del acróstico me ocurriese hoy, consultaría los estándares de Historia de Puerto Rico, grado 10, y discutiría el asunto cordialmente con el maestro. Hay dos estándares con los que el acróstico decorado aparenta guardar alguna relación: El estudiante debe “analizar la diversidad histórica de los pueblos de Puerto Rico”, excepto que, en este caso, no había análisis; y el estudiante “utiliza diversas fuentes...para describir los rasgos sobresalientes de la geografía de Puerto Rico, incluyendo mapas, fotos aéreas, tablas, y datos estadísticos”, excepto que a mi hijo no se le había indicado que usara nada de eso, ni se había utilizado en clase. 

Como madre o padre, usted puede estar pendiente de las tareas de sus hijos. The Education Trust ha desarrollado un panfleto en español con estrategias para identificar tareas “flojas” y para conversar con las maestras sobre ellas.

Baje la Guía Para Tareas de Education Trust pulsando aquí.  ¡Y recuerde compartir sus experiencias y preguntas en los comentarios! Podrían convertirse en el tema de una columna futura.  También puede escribirme a: rima@edtrust.org. 

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