publicidad

After School, la app que hace anónimos a los adolescentes

After School, la app que hace anónimos a los adolescentes

Usuarios en miles de escuelas públicas en EEUU utilizan el app After School sin que sus padres y otros adultos puedan supervisar el contenido

'After School': una aplicación donde los padres no pueden entrar Univision

Una aplicación de teléfono llamada After School, que actúa como una red social, ha hecho noticia porque es una especie de centro de desahogo para millones de estudiantes en las escuelas secundarias en Estados Unidos.

Pero como los estudiantes usan esta aplicación móvil anónimamente para compartir sus ansiedades y deseos, eso ha dado paso a amenazas y casos de hostigamiento sin que los adultos lo sepan. Efectos del manto poderoso del anonimato.

Es que After School, que debutó en noviembre en 2014, está diseñada para ser accesible únicamente a los adolescentes, según un artículo de The Washington Post. De modo que lo positivo y lo negativo que se dice en el app es ajeno a los padres y los administradores escolares.

“Publica confesiones, experiencias graciosas, cumplidos, tu sentir y más”, dice la página del app en la tienda Apple. 

Sus creadores concibieron el app como un espacio para que los estudiantes de secundaria discutieran una serie de temas sensibles -desde salir del clóset hasta buscar apoyo para lidiar con la depresión, para ejemplificar- y hablaran de los desafíos del día a día, sin que revelaran sus nombres. 

Funciona así: los adolescentes publican comentarios e imágenes en ‘message boards’ asociados a las escuelas secundarias donde estudian pero no hay forma de identificar quiénes son. El app, entonces, guarda control de sus usuarios cuando estos confirman a través de sus cuentas de Facebook que estudian en una escuela secundaria y publicando mensajes restringidos a cada ‘high school’. 

Si como adulto intenta descargar el app, verá un mensaje de que “para encontrar tu escuela, este app necesita tu localización”. 

Luego de darle acceso, una lista de escuelas de acuerdo a su localización sale junto al número de estudiantes que están en línea. Si intenta elegir una escuela de esa lista, le sale una imagen que al presionar, lo lleva a Facebook para así probarle a After School que es estudiante de secundaria dado que el app recibe información de su perfil y su correo electrónico. 

Para que padres y otros adultos tengan acceso al app, tendrían que mentir en Facebook diciendo que estudian en cierta escuela secundaria. Pero como cuenta The Washington Post, un algoritmo bloquea a aquellos que se hagan pasar por estudiantes. 

Uno de los fundadores del app, Cory Levy, de 24 años, le dijo a The Washington Post que   After School les brinda a los adolescentes la oportunidad de “expresarse sin que tengan que preocuparse por cualquier repercusión o reacción negativa”.


publicidad


 

Michael Callahan, de 32 años, quien creó el app con Levy, considera que esta plataforma tiene un potencial “terapéutico”.


Levy agregó que el app busca ser una alternativa a redes sociales como Facebook e Instagram en las que, a su juicio, los adolescentes han aprendido a “curar” sus identidades digitales.

Sin embargo, en el app que según sus creadores tiene entre 2 y 10 millones de usuarios, las quejas de cyberbullying y de amenazas no han faltado. 


 

The Washington Post cuenta que en noviembre de 2014 -cuando surge el app-, Apple retiró la aplicación de su tienda. En abril, After School lanzó una nueva versión con mejoras en sus ‘features’ de seguridad que incluyen un sistema de respuesta rápida que contacta a autoridades si una amenaza es detectada. Aunque el app no tiene información en torno a la identidad de los usuarios, la data del teléfono permite rastrear un ‘post’ a un teléfono inteligente.  

Asimismo, el app ahora tiene un sistema de alerta que al registrar un ‘post’ preocupante de algún adolescente deprimido o perturbado, After School le enviará un mensaje preguntándole si quiere establecer contacto con un consejero. Sobre 50,000 usuarios han tenido conversaciones por mensaje de texto con consejos, aseguran los creadores del app. 


'After School': una aplicación donde los padres no pueden entrar Univision

Pese a esas medidas, al que se bloqueen ‘posts’ con cierto lenguaje y que hayan moderadores que estén pendientes de indicios de cyberbullying y hostigamiento, The Washington Post indicó que mensajes recientes revelan que contenidos inapropiados pasan como quiera al app. 

Levy y Callahan dijeron que están comprometidos con la seguridad escolar y que aquel que utilice el app para amenazar u hostigar está faltando a los términos de uso de la aplicación y hasta cometiendo un crimen.

En la tienda Apple, la descripción del app dice: “Tenemos una política de cero tolerancia contra el cyberbullying. Por favor recuerda ser positivo :)”. También han publicado una nota sobre sus controles para evitar el cyberbullying.

Sin embargo, de acuerdo con The Washington Post, en escuelas como Swain County High School de Carolina del Norte, la administración organizó una asamblea para alertar al estudiantado de los potenciales peligros de esta app. 

“En las líneas de desahogo, usualmente tiene que haber una persona con base clínica, por si el niño dice sentirse muy triste o dice que se puede hacer daño”, le dijo a Univision Noticias Dally Peláez, supervisora instruccional de las Escuelas Públicas del Condado de Miami-Dade en la división de servicios al estudiante. 

Peláez hizo hincapié en que, aparte de recurrir a consejeros escolares y otros adultos, los jóvenes pueden comunicarse con líneas de ayuda como la 2-1-1 de la organización privada, sin fines de lucro, Switchboard of Miami. A su vez, en el distrito escolar de Miami-Dade también hay líneas de crisis para que los consejeros reporten estos casos a equipos de manejo de crisis.

“Siempre es mejor ir a un adulto”, enfatizó Peláez tras recordar que, amparados por ley, todos los estados pueden romper con la confidencialidad cuando hay sospechas de que alguien quiere hacerse daño o a otra persona. “Es importante que si los jóvenes ven o escuchan de algo delicado o que los pone a ellos o a otros en peligro, que se lo digan a alguien que confíen”, afirmó para quien dar la voz de alerta es cuestión de ser un ciudadano responsable.

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad