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Seguimos a 10 estudiantes hispanos por un año escolar para explorar la brecha académica entre latinos y el resto de la población

Seguimos a 10 estudiantes hispanos por un año escolar para explorar la brecha académica entre latinos y el resto de la población

Muchos latinos nunca se gradúan de la escuela, otros nunca entran a la universidad. Univision Noticias siguió a 10 estudiantes a través del año—en primaria, high school y universidad para entender porqué. Unos aprenden inglés en el Bronx, otros trabajan en los campos de Florida y otros viven la incertidumbre de ser indocumentados. Estas son sus historias.

Un año escolar en la vida de 10 estudiantes latinos y los retos que deben superar en su camino al éxito Univision

Para muchos inmigrantes, una de las razones principales para mudarse a Estados Unidos es encontrar mejores oportunidades, para ellos y para sus familias. En esto, la educación es vital.

Pero muchos de los latinos que se mudan al país, ya sean jóvenes o niños, o sean los hijos de estos inmigrantes, nunca se gradúan, no logran entrar a la universidad, o luego se ven atrapados en trabajos de mala paga y sin futuro, a una tasa mucho más alta que el resto de la población.

Para entender el porqué de esta brecha seguimos a 10 estudiantes hispanos durante el año escolar: una niña dominicana que está aprendiendo inglés en el Bronx, un estudiante indocumentado en su primer año de universidad, una muchacha que cuida a sus hermanos y es la primera en graduarse de la escuela de su familia, y niños que estudian y trabajan en los campos de EEUU recogiendo cosechas.

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Por un año, seguimos a seis estudiantes que trabajan recogiendo cosechas para responder una pregunta: ¿cómo afecta su educación esta lucha constante, de trabajar largas horas y mudarse de estado en estado?

Aprendiendo a aprender

Sus historias nos dejaron varias lecciones importantes. Una de ellas es la importancia de los padres en la educación de sus hijos. En el caso de Clotilde, la madre de Arlette, una niña que llegó de República Dominicana hace dos años, su falta de inglés le hacía esto más difícil. Arlette debía pasar los exámenes estatales en matemática y lectura, pero pronto se dieron cuenta que el inglés era vital en estos temas – si no sabía inglés, no podía interpretar los problemas de matemáticas que debía resolver.

Con la ayuda del personal de la escuela, Clotilde aprendió que, por ejemplo, Arlette podía practicar lectura en español mientras aprendía inglés, ya que esto se trata de entrenar el pensamiento crítico, algo que se puede hacer en cualquier idioma.

El pensamiento crítico se puede enseñar en cualquier idioma Univision


También aprendió que, por ley, todos los materiales para los padres en las escuelas deben estar disponibles en español para quien lo necesite. La persona clave en este proceso es el coordinador de padres, quien está encargado de asistir a los padres en cada etapa del desarrollo de los niños.

Ellos están ahí para ayudar a responder las preguntas cruciales que como padres debemos hacerle a la escuela. ¿Mi hijo necesita asistencia en alguna asignatura? ¿Cómo sé si mi hijo tiene una discapacidad de aprendizaje? ¿Están viendo en los exámenes lo mismo que vieron durante el año? Hacer estas preguntas es clave para identificar problemas a tiempo y poder resolverlos.

Arlette tiene suerte de tener una madre que se involucra en su educación. La misma suerte tienen los hermanos Roy y César Córdova, en Immokalee, Florida, con su tía Nancy Vejar. Ella los cuida ya que sus padres están en México y los enviaron a estudiar a EEUU y no podían prestarles apoyo económico. Por esto, los hermanos deben trabajar en los campos recogiendo cosechas. Sus problemas y retos son aún más complejos.

Sin sus padres, sin inglés, y en constante movimiento Univision

“Para no ser un don nadie”

Las horas son largas, repetitivas, entre los pesticidas, bajo el calor, en la humedad, en el frío. Todo esto, además de ser una carga considerable para un niño, no les deja tiempo para hacer sus tareas o repasar temas que no entienden bien en la escuela.

“Es muy difícil y he visto muchas cosas en el field, como personas que están ilegales y personas que no cuentan con los estudios para una carrera”, nos dijo César. “No duran mucho tiempo trabajando y las pagas no son justas. Necesito primero aprender inglés, porque pasar la preparatoria me dicen que es más difícil”.

Las cifras no son alentadoras, ya que sólo el 55% de los niños trabajadores agrícolas se graduarán de la secundaria, según Human Rights Watch. Las buenas noticias son que hay tutorías especiales para los niños que se mudan de estado a estado y que al comenzar el año escolar están rezagados.

Los estudiantes migrantes sufren al separarse de sus padres, pero hay recursos para ayudarlos Univision

Los tutores pueden ir a la casa, suelen ser de la misma edad del estudiante y pueden significar la diferencia entre pasar o reprobar el año. Como aprendimos en el caso de Arlette, todas las escuelas del país deben tener un coordinador de padres que ayude a gestionar estas tutorías.

“Después, en un futuro ya todo va a estar mejor”, nos dijo Roy con esperanza. “Ya podré tener un trabajo mejor pagado. Podré estar bien con mi mamá, siendo alguien profesional y no un don nadie”.

Estudiante de tiempo completo, madre de medio tiempo para sus tres hermanos

Graduarse de la escuela y entrar a la universidad es el sueño que muchos padres tienen para sus hijos. Sin embargo, factores económicos continúan siendo un obstáculo para entrar a la universidad. Una encuesta de National Journal de 2014, encontró que 66% de los hispanos del país que entraron a trabajar o al ejercito después de graduarse de la escuela dijeron que no se inscribieron en la universidad por la necesidad de ayudar a apoyar a sus familias económicamente, comparado a 39% de blancos que dijeron lo mismo.

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Seguimos a una estudiante de último año de secundaria en Texas, Cassandra Martínez, quien se encontraba en este dilema. Su madre debía trabajar horarios pesados como mesera en un restaurante y esto dejaba a Cassandra con la responsabilidad de cuidar, alimentar y ayudar a sus tres hermanos menores con sus tareas. Encima de todo esto, ella debía hacer sus propias tareas, ir a prácticas de fútbol, y aplicar a la universidad.

Todo esto podía ser demasiado abrumador para una adolescente de 17 años. Pero Cassandra logró superar estas adversidades, y en contra de las estadísticas, se graduó este junio. Fue la primera en su familia en hacerlo.

Aunque los retos para muchos estudiantes hispanos pueden ser insuperables, llegó la graduación, cuando los sacrificios pagan Univision


En 2014, la tasa de deserción de la escuela secundaria de los latinos era de 12%, un número que, a pesar de haber bajado considerablemente en los últimos años, continúa siendo varias veces más alto que la de sus contrapartes blancas, con 5%, asiáticas, 1%, o negras, 7%.

Esto no es por falta de interés. Más del 80% de los hispanos del país dijeron que el tema de la educación fue “muy importante en su voto en las elecciones presidenciales de 2016”, empatado con economía y salud, según el Centro de Estadísticas de Pew.

In their own words: When the financial aid application becomes overwhelming Univision

Cassandra encontró muchos retos en el camino, pero también encontró, con la ayuda de los consejeros estudiantiles de su escuela en San Antonio, la solución que le funcionaba a ella y a su familia. Al tener recursos limitados, no podía costear una universidad de cuatro años. Pero sí podía entrar a un college de dos años, con el apoyo de ayuda financiera federal a través del FAFSA, y poder empezar a trabajar más rápido. Su meta es primero estudiar para higienista dental, trabajar, y así poder pagar la carrera de dentistería, y ayudarle con los gastos de la casa a su mamá.

Algunos estudiantes hispanos, sin embargo, no enfrentan retos económicos solamente. También deben enfrentar la angustia y el miedo de vivir en las sombras. Este es el caso de José Reza.

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Atrapado en una burbuja


José Reza: un joven indocumentado que va camino al éxito Univision

José era un estudiante ejemplar en su secundaria en Immokalee, Florida. Fue uno de los cinco más sobresalientes y era un atleta estrella en el equipo de pista. Se ganó una beca. Esto no cubría todos los gastos, entonces José empezó una campaña para recaudar fondos. Pero el obstáculo mas importante no tenía solución: su estatus de indocumentado.

Como no calificó para ningún alivio migratorio ya que llegó al país después de 2012, José no tiene licencia de conducir, número de seguro social, o permiso de trabajo. A pesar de haber cruzado el desierto de la frontera con México con su madre, José decía: “ no me resigno a que mi condición de indocumentado me deje sumido en el desconocimiento”.

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Su situación se tornó aún más escabrosa la noche del 8 de noviembre de 2016, cuando Donald Trump ganó las elecciones presidenciales. El nuevo presidente electo había hecho campaña y creado una fanaticada en base a sus promesas de deportar millones de indocumentados.

El miedo que esto creó en José y sobre todo en su madre, fue demasiado. José no podía salir del campus de su college en Iola, Kansas, para ir al supermercado, a una librería, por miedo a ser deportado. En abril, tras semanas de noticias de redadas en los campos de Immokalee, Florida, donde vivía todavía su madre, Guillermina Maya, ambos consideraron autodeportarse.

José Reza considera la autodeportación desde que su madre decidió regresar a México Univision

La madre de José decidió volver, pero José escogió quedarse. "En un momento me dije a mí mismo, 'no puedo hacer esto, he luchado tanto, tantos sacrificios, tantas vergüenzas, tantas humillaciones, para darme por vencido de la nada".

Todas estas historias nos recuerdan el poder de la determinación, ya sea la madre de Arlette, quien no se dio por vencida y a pesar de no hablar inglés, y se reunió con la escuela de su hija para ayudarla a mejorar en lectura antes de que fuera muy tarde. O ya sea Cassandra, quien, aunque abrumada por el proceso de aplicación a la universidad, buscó ayuda de los consejeros de su escuela, quien le explicaron cómo buscar ayuda financiera y hoy va rumbo a cumplir la meta que se trazó.

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Las dificultades de los hermanos Córdova también nos muestran que aunque los niños estén lejos de sus padres, siempre hay alguien que puede ayudarlos, ya sea un familiar, como su tía Nancy, o los tutores de su escuela. También es el caso de José, quien encontró un apoyo abrumador de su comunidad y luego de su college, de sus amigos y maestros. Todos tenían muy claro, al ver sus sacrificios y determinación, que no podía echarse a perder su potencial.

Hoy todos siguen adelante. Sus situaciones no son perfectas, pero su fe en la educación y en el trabajo duro los guía.

Para conocer más de estas historias, incluyendo testimonios en primera persona, visita nuestro especial Camino al Éxito, un proyecto en conjunto con la Fundación Bill and Melinda Gates.

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