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El acoso escolar

¿Qué hago si acosan a mi hijo?

¿Qué hago si acosan a mi hijo?

El psicólogo Eduardo Chaktoura nos dice cómo actuar cuando surge uno de estos casos de hostigamiento tan comunes en las instituciones educativas.

El acoso escolar
El acoso escolar

Lo escuchamos en la radio, lo vemos en la tele o lo leemos en el diario. Lamentablemente, el término bullying (acoso escolar) parece estar de moda por la cantidad de casos que se suceden. Sin embargo, es muy probable que los padres no sepamos cómo reaccionar si nuestros hijos se convierten en víctimas de este tipo de hostigamiento, el que indudablemente puede complicar su educación.

En una situación así, ¿debemos pedir auxilio al 911 o es mejor convocar a las autoridades policiales de la zona? El psicólogo Eduardo Chaktoura nos aconseja, en primera instancia, no responder con violencia y dar aviso a las autoridades escolares. “Lo ideal es tomar contacto, ante todo, con la escuela para hablar con docentes y directivos. La escuela debe contener a los niños y a sus familias. Juntos deben abordar la problemática. Por eso, es muy importante que todos los agentes escolares (directores, maestros, preceptores, etc.) estén entrenados para trabajar con la comunidad educativa y familiar. Estos organismos y profesionales especializados deben ser fuente de consulta y solución. Son ellos quienes deben asesorar si es necesaria la intervención de la policía en este tipo de casos”.

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Pero cómo no todos reaccionamos igual en las mismas situaciones, el especialista argentino aclaró que “cuando la escuela y/o el Estado no responden, lo recomendable es consultar a psicólogos especializados, asistentes sociales, y en última instancia, acudir a un juzgado de menores”.

En numerosos casos, los padres insisten en enviar a los niños a la escuela para que no pierdan su etapa de aprendizaje y sin saber que sus hijos son víctimas de una interminable pesadilla. Por la misma razón, a veces dudan en cambiarlos a otro centro educativo. “Algo fundamental "advierte Chaktoura", es no cometer el error de estigmatizar al niño que es acosado. Habrá que estudiar cada caso en particular para tomar la decisión de cambiarlo. Habrá que considerar cuáles son los valores, estilos y costumbres de la escuela y la comunidad educativa. Muchas veces insistimos en qué nuestros hijos vayan a una escuela con cierta orientación, de determinada clase social o económica… Niveles de exigencia qué, en definitiva, no son compatibles con el estilo, recursos y posibilidades del niño. En muchos casos, el cambio es una decisión saludable”.

Entonces, si el cambio es inevitable: ¿es recomendable contar que el niño fue víctima de bullying? o ¿es preferible no decir nada y que empiece una nueva vida? El especialista respondió que “siempre lo más saludable es hablar de lo que pasa, pero sin victimizar ni estigmatizar al agredido. Tampoco debemos cometer el error de caer en los extremos: ni minimizar ni sobredimensionar la situación. Evitemos decir que sólo son cosas de chicos, pero tampoco lo hagamos sentir un paria o un incomprendido. Cuando no sabemos cómo hacerlo, debemos consultar a un experto”.

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Chaktoura, que también es columnista del diario La Nación y Radio Mitre, explicó que los padres tenemos formas de detectar si alguno de nuestros hijos está siendo víctima de un hostigamiento escolar. “Hay síntomas, conductas y manifestaciones a las que debemos prestar atención. Por ejemplo: si se niega a ir a la escuela, si sufre dolores de estómago, si evidencia falta de apetito o desgano. También es probable que sufran alteraciones de comportamiento y/o aprendizaje, alergias y somatizaciones, vómitos, diarreas, etc”.

La proliferación de las redes sociales también ha permitido la aparición de un nuevo tipo de acoso, que conocemos cómo cyberbullying, y qué es tan o más doloroso que el hostigamiento escolar. En algunos casos, uno es el desprendimiento o la consecuencia del otro.

En ese sentido, el autor del libro ¿Qué ves cuando te ves? que recientemente fue presentado en Miami, opinó que “el anonimato que ofrecen estas plataformas digitales desinhibe más aún al agresor o a quiénes se agrupan para realizar el hostigamiento, lo que ha contribuido a que se registren nuevos casos de acoso”.

Por lo tanto, este licenciado en Psicología consideró que es muy importante que los padres tengan acceso a las cuentas de sus hijos, porque así podrán hacer “un seguimiento de la actividad pública de los menores en Facebook, Twitter o cualquiera de las demás redes sociales”.

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Aunque a veces nos pueda parecer un dato alejado o estadístico porque tal vez no ha sucedido con nuestros hijos, lo cierto es que el bullying puede transformarse en un cuadro muy complicado, tal como nos advierte el también periodista. “Puede causar un daño emocional severo y prolongado en el tiempo, cuadros severos de estrés, ansiedad y depresión. Por si esto fuera poco, también puede ser el motor de todo tipo de trastornos de aprendizaje, conducta y alimentación, entre otros”.

Aunque no hay una “medicina” que permita prevenir estos casos, este profesional está convencido que “es fundamental hablar de esta costumbre de acoso sistemático y reiterado que puede existir en cualquier escuela, club, organización o punto de encuentro. También es necesario incentivar a nuestros chicos a qué denuncien ante nosotros o sus maestros cualquier situación de acoso qué reciban ellos o cualquiera de sus amigos o compañeros”.

Finalmente, Chaktoura se mostró partidario de que los estados nacionales tomen la responsabilidad de ocuparse de este tipo de casos. “Los estadísticas no son favorables y revelan que debemos ocuparnos con verdadero compromiso y sensibilidad. Es una responsabilidad y obligación de cualquier Estado. Las áreas de Educación cualquier país, así como sus congresistas, deben trabajar en leyes y programas de prevención y asistencia. Deberían existir líneas telefónicas gratuitas de ayuda inmediata y otros canales de contención, formación y tratamiento”.

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