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Aumentar la proporción de estudiantes hispanos que asiste y se gradúa de la universidad necesita del esfuerzo de mucha gente e instituciones: padres, maestros, consejeros, políticos; hogares, escuelas, universidades. 

Blog: Cultivemos altas expectativas universitarias

Blog: Cultivemos altas expectativas universitarias

Aumentar la proporción de estudiantes hispanos que asiste y se gradúa de la universidad necesita del esfuerzo de mucha gente e instituciones.

Aumentar la proporción de estudiantes hispanos que asiste y se gradúa de...
Aumentar la proporción de estudiantes hispanos que asiste y se gradúa de la universidad necesita del esfuerzo de mucha gente e instituciones: padres, maestros, consejeros, políticos; hogares, escuelas, universidades. 

Por: Rima Brusi

Como parte de mi trabajo para aumentar el acceso a la universidad para jóvenes de escasos recursos, he dado charlas a padres, maestros, profesores universitarios, y otras audiencias.  En la primera de ellas, una maestra de escuela intermedia se levantó durante la sesión de preguntas y me dijo, enfática: "No todo el mundo tiene que ir a la universidad.  Mi padre nunca fue a la universidad, y le fue de lo más bien en la vida. Además, muchos de los estudiantes en mi escuela sencillamente no son material universitario."

Desde entonces, he escuchado distintas versiones  de esa aseveración. Un profesor universitario, por ejemplo, diciendo que "con tanta gente asistiendo a la universidad, los grados universitarios están perdiendo su valor". Una consejera escolar arrancándole de las manos a un muchacho su solicitud para la universidad pública, diciendo en voz alta que "no la merecía".  Hasta una jovencita, brillante y despierta, matriculada en un currículo vocacional en su escuela superior me explicó que ella no era material universitario porque "la universidad es para cráneos."  A su modo de ver, los "cráneos" en cuestión están en otras escuelas y por extensión, viven en otros vecindarios y vienen de otra clase social.  Una maestra en esa misma escuela me explicó que a la mayoría de sus estudiantes "sencillamente no les interesa la universidad".

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Hay más ejemplos. Muchos. Pero los mensajes son los mismos: Estas personas piensan que hay demasiada gente asistiendo a la universidad,  que la universidad no vale la pena, y que los estudiantes más desventajados económicamente no están, de todos modos, muy interesados en asistir.

Esos mensajes están equivocados.

Dos estudios recientes del Centro de Educación y Trabajo de la Universidad de Georgetown enfatizan el valor de una  educación universitaria.  El primero calcula que para que Estados Unidos pueda estabilizarse y crecer económicamente necesita producir 20 millones adicionales de personas que obtienen grados post-secundarios antes del año 2025.  El segundo indica que en promedio, los grados universitarios se traducen en una ventaja económica sustancial (1 millón más, a través de la vida, que aquellos que sólo tienen un diploma de escuela superior) para los individuos que logran obtenerlos.

Considere lo siguiente: Hoy día, una de cada seis personas en Estados Unidos es hispana.  Para el año 2050, se espera que seamos tantas como una de cada cuatro.  Sin embargo, los estudiantes hispanos, especialmente si vienen de familias de escasos recursos económicos, solicitan y son admitidos a la Universidad con menor frecuencia y  tienen menor acceso a un currículo de escuela superior que los prepare adecuadamente.  Promover más grados universitarios es bueno para los hispanos y para el país.

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Aumentar la proporción de estudiantes hispanos que asiste y se gradúa de la universidad necesita del esfuerzo de mucha gente e instituciones: padres, maestros, consejeros, políticos; hogares, escuelas, universidades.  Usted como madre o padre puede hacer muchas cosas, y las estaremos describiendo y discutiendo en este espacio. Pero una cosa crucial que tenemos que hacer todos y todas, y todos los días, es la siguiente: Promover altas expectativas.  Cuanto antes mejor.

Si su hijo, desde pequeñito, lo escucha a usted decir que espera que él asista algún día a la Universidad, es más probable que así lo haga.  Si las maestras la escuchan a usted decir, desde la escuela elemental, que su hija asistirá a la universidad, es más probable que también lo piensen así, que lo comuniquen así, y que la eduquen para ello. Un ambiente de altas expectativas académicas promueve buenos resultados académicos, y usted como padre puede iniciar y fomentar ese proceso.

Algunos, tal vez sin mala intención, le dirán cosas como "No sea cruel, no le hable de la universidad a los chicos, no les alimente falsas esperanzas." Cuando escuche cosas como esa, levante la cabeza y recuerde los estudios que mencionamos al principio de esta entrada: Necesitamos más gente, no menos, en la universidad.  Necesitamos más hispanos, no menos, en la universidad.  La verdadera "crueldad" consiste en excluir a los estudiantes de la idea de la universidad, no cultivar en ellos esa aspiración. Cultívela, pues, sin pena y sin miedo: Es lo mejor para sus hijos, para la comunidad latina, y para todo el país.

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Pulse aquí para bajar una guía para padres hispanos.  Visite mi blog en: http://cerrandobrechasblog.org.  ¡Comparta sus historias y preguntas en los comentarios! También puede escribirme a: rima@edtrust.org.

Comparte tus preguntas, ideas e historias aquí, en los comentarios! y Rima contestará tus dudas. Y recuerda: Es El Momento de involucrarnos más que nunca en la educación de nuestros hijos y de todos los niños hispanos.

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