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Blog: Cuidado con los maestros con el 'síndrome del pobrecito'

Blog: Cuidado con los maestros con el 'síndrome del pobrecito'

A veces la empatía y la compasión pueden ser un disfraz para las bajas expectativas académicas. En ese caso, tenga cuidado.

Para los padres y educadores, la capacidad de una maestra para sentir empatía y compasión es útil, incluso maravillosa, especialmente cuando está trabajando con estudiantes que se esfuerzan por aprender y tener éxito en condiciones difíciles. A veces, sin embargo, la empatía y la compasión pueden ser un disfraz para las bajas expectativas.

Tomemos como ejemplo el caso de María, una estudiante guatemalteca proveniente de una familia muy pobre que fue enviada a los Estados Unidos para beneficiarse de mejores oportunidades. "Es decir, ¿te imaginas?", dijo la maestra de ESL de María a una de mis colegas hace algún tiempo. "María dormía por las noches en un banco del parque, no muy lejos de la escuela. Así que...hice lo que imagino una gran cantidad de maestros sin experiencia han hecho, se lo hice fácil. Asignaba dos páginas, ella escribía dos oraciones y yo le daba una B".

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Ese tipo de lástima desacertada se conoce como el "síndrome del pobrecito." Sus intenciones pueden ser buenas, pero sus resultados no lo son. Al principio, María apreciaba y correspondía el afecto de sus maestros. "La pasada primavera me gradué, y todos mis maestros aplaudieron cuando me entregaron el diploma. Y yo estaba tan orgullosa... la primera en mi familia ... "

Pero el costo de las bajas expectativas académicas se le hizo dolorosamente evidente a María unos meses más tarde. "Fui a tomar la prueba de ubicación en el colegio comunitario. Yo estaba muy nerviosa, pero la señora nos dijo que no nos preocupáramos porque era muy fácil. Cuando voy a tomar la prueba, no sé nada ... y creo que mi diploma es, ya sabes, sólo un pedazo de papel que no significa nada ahora".

Cuidar adecuadamente de nuestros estudiantes significa establecer altas expectativas para ellos y luego proporcionarles un gran apoyo -a ellos y a sus maestros. Una novata que necesitaba más apoyo cuando conoció a María, la maestra ahora dice, "Cuando pienso en eso ... todas mis buenas intenciones le fallaron."

María también está consciente de cómo la lástima bien intencionada trabajó en su contra. "Me doy cuenta de que, con todos esos maestros preocupándose por mí, nadie supo preocuparse por mí lo suficiente como para enseñarme."

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Preocuparse lo suficiente como para enseñar. Altas expectativas en combinación con el apoyo en la enseñanza que los maestros necesitan. Acercarse a cada niño no como un 'pobrecito' incapaz de aprender más, sino como un estudiante competente, simplemente con la necesidad de mayor preparación - como si cada uno fuera un futuro científico, artista, presidente o líder mundial. Esto es lo que María y el país necesitan desesperadamente de nuestros educadores y los sistemas escolares.

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Brooke Haycock, la colega que habló con María acerca de sus experiencias educativas, ha colaborado en escribir esta entrada. Puede enviar preguntas y comentarios para Brooke y Rima en la sección de comentarios, o escriba a rima@edtrust.org. ¡Y no se olvide de presionar "Me gusta" en Facebook y seguir @CerrandoBrechas en Twitter!

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