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Adolescentes temperamentales

Adolescentes temperamentales

Hay veces que la agresividad, y sobre todo en los jóvenes, es una forma de expresión de un malestar profundo, muy destructivo o melancólico.

Siempre tan tranquilo y ahora hecho una fiera

Hay veces que la agresividad, y sobre todo en los jóvenes, es una forma de expresión de un malestar profundo, muy destructivo o melancólico.Hay muchos orígenes de las conductas agresivas. Pero en cualquier caso, la agresividad no aprendida en el entorno de crianza y no imitada es una señal de alarma urgente.

Cuando un joven que no ha tenido una larga carrera de oposicionismo o agresividad empieza a mostrarse agresivo en la adolescencia, de forma aislada, sin un grupo de apoyo y sin una causa obvia, nos está diciendo que no encuentra otra manera de expresar su sufrimiento psicológico. La violencia supone, en éstos casos -si no es la reacción a tóxicos externos (lo cual puede o no dar cuenta de problemas psicológicos subyacentes)-, una reacción comportamental a una emoción profunda muy dolorosa.

Una depresión, un trastorno narcisista, una psicosis, pueden andar detrás. Es difícil, por la conducta expresada, identificar la forma del sufrimiento subyacente. Suele ser una expresión inespecífica de muchos posibles pesares que el joven no sabe cómo contar.

Las chicas engordan, los chicos crecen

Lo excepcional en un adolescente agresivo es la intencionalidad maligna. La norma es que haya una relación proporcional entre el malestar con uno mismo y la conducta agresiva. Agresividad y sufrimiento psicológico son dos caras de la misma moneda. Una moneda que quizás tiene una oportunidad única en la juventud temprana para caer de cualquiera de los dos lados. Y el lado deseable es el del sufrimiento, el malestar, el pesar. Solo desde ahí se podrá elaborar la acción hacia el pensamiento y sentimiento, para construir una personalidad no necesariamente actuadora, externalizadora de cualquier conflicto. Pero si se prolonga demasiado la reacción agresiva, se puede estructurar una personalidad identificada con la violencia como forma privilegiada de afirmación personal.

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¿Qué es la adolescencia?

Las chicas engordan, los chicos crecen

Lo excepcional en un adolescente agresivo es la intencionalidad maligna. La norma es que haya una relación proporcional entre el malestar con uno mismo y la conducta agresiva. Agresividad y sufrimiento psicológico son dos caras de la misma moneda. Una moneda que quizás tiene una oportunidad única en la juventud temprana para caer de cualquiera de los dos lados. Y el lado deseable es el del sufrimiento, el malestar, el pesar. Solo desde ahí se podrá elaborar la acción hacia el pensamiento y sentimiento, para construir una personalidad no necesariamente actuadora, externalizadora de cualquier conflicto. Pero si se prolonga demasiado la reacción agresiva, se puede estructurar una personalidad identificada con la violencia como forma privilegiada de afirmación personal.

En general, la violencia de inicio en la adolescencia suele tener una evolución más breve y benigna que la iniciada en la niñez. Esta última tiene unas raíces más profundas, muy difíciles de desenterrar. En cambio, la que aparece con la crisis juvenil, suele ser reactiva a un conflicto más actual, aunque no por ello leve.

Todas las medidas posibles para intentar entender qué le pasa a ese chico o chica repentinamente agresivo, son rentables. Profesores, amigos, escuela, familia, profesionales... Ninguna movilización es excesiva para aprehender el conflicto subyacente y poner los medios para resolverlo. Esperar y ver no es, en éste caso, un buen consejo.

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