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Pakistán, capital de consumo

Pakistán, capital de consumo

En medio de una galopante crisis, Pakistán se abre camino con fuerza en el fenómeno de las grandes superficies comerciales.

Vasta gastronomía para ricos

ISLAMABAD - En medio de una galopante crisis que, según la ONU, mantiene en la actualidad a casi la mitad de la población en situación de "inseguridad alimentaria", se abre camino con fuerza en Pakistán el fenómeno de las grandes superficies comerciales.

Desde hace poco más de un mes, las clases pudientes de Islamabad pueden comprar en un mismo espacio decenas de tipos de quesos diferentes, los más exquisitos aceites de oliva, los ordenadores más modernos e incluso pescados y marisco que los mares y ríos de la nación no tienen, gracias a la apertura del centro comercial "Metro".

Esta vasta superficie de la cadena alemana del mismo nombre, a las afueras de la capital y frente a un campo de refugiados afganos de desvencijados habitáculos incrustados en la tierra, ha supuesto toda una revolución en un país en el que este tipo de negocios no tenía parangón alguno.

"En lugar de ir a muchas tiendas y perder el tiempo puedo venir aquí y comprar todo de una vez. Creo que vendré cada mes", explica Omar, mientras atraviesa uno de los controles con su carrito repleto de productos.

Porque los controles de seguridad en "Metro", en cuyo interior las fotos están estrictamente prohibidas, son varios.

De hecho, sin tarjeta de cliente es imposible la entrada y sólo pueden ser clientes aquéllos que tienen un negocio y sus allegados.

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Afuera, escasez; dentro, exclusividad

Así que los afganos del campo de refugiados contiguo probablemente nunca puedan entrar para comprar la harina, que tanto escasea en el país, necesaria para hacer sus chapati o nan (pan).

Aunque seguramente aquí tampoco la podrían comprar, ya que los precios del recién estrenado establecimiento son bastante superiores a los de los pequeños comercios y mercados locales.

Además, el mínimo de compra exigido son 2 mil rupias (casi $30), una cifra elevada teniendo en cuenta que el salario mínimo es de 4,500 rupias, aunque el Gobierno ha prometido elevarlo a 6 mil.

"Nuestro objetivo son los hombres de negocios, restauradores, hoteleros, generalmente venta al por mayor y no muy centrada en los pequeños clientes. Nuestro logo es 'De profesional a profesional', por eso es imprescindible tener tarjeta que pruebe que se tiene un negocio", dice el manager supervisor, Maaz Khan, quien agrega que "la respuesta está siendo muy buena tanto por parte de los extranjeros como de los locales".

La expansión de Metro

El de la capital es el segundo "Metro" de Pakistán -el pasado octubre se abrió otro, con mucha menos repercusión, en la ciudad oriental de Lahore- pero no será el último.

Hasta finales de año este grupo, presente en 29 países, bautizará muchos más a lo largo de todo el territorio, en localidades como Faisalabad, Rawalpindi, Multán o Karachi, a través de una inversión que superará los 20 mil millones de rupias (unos 185 millones de euros).

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No ha tardado mucho el recién elegido primer ministro, Yusuf Razá Guilani, en visitar el centro de la capital, precisamente el día del trabajador, para alabar las cualidades de estas inminentes superficies comerciales.

Según el primer ministro, citado por la agencia estatal APP, la apertura de establecimientos de "Metro" ayudará a proveer bienes de calidad al consumidor y productos de primera necesidad y de estándar internacional a precios razonables.

Inseguridad alimentaria

Mientras tanto, el Programa de Alimentación Mundial de la ONU presentó un informe recientemente en el que señalaba que cerca de la mitad de la población del país se ve afectada por no poder afrontar los altos precios de los alimentos, en especial del trigo.

Según el estudio, con datos hasta marzo, el número de personas que pueden tener problemas de "inseguridad alimentaria" ha aumentado un 28 por ciento respecto al año pasado, pasando de 60 a 77 millones.

Precisamente en ese mes el país experimentó la tasa de inflación interanual más alta de los últimos trece años (14.32 por ciento).

El Gobierno ha prometido medidas -como la importación este mes de 2.5 millones de toneladas de trigo o el recurso a las reservas de grano- para hacer frente a una crisis alimentaria que no cesa, aunque no hace ascos a la llegada de inversión extranjera para instaurar en el país un modelo de consumo desconocido hasta ahora.

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