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Hilda Solís, líder del Departamento del Trabajo de Estados Unidos.

La pobreza: un concepto a gran escala

La pobreza: un concepto a gran escala

Hilda Solís, ministro del Departamento del Trabajo, en conjunto con Wade Henderson, delinean la estrategia del gobierno para apoyar a los empleados en EU.

Hilda Solís, líder del Departamento del Trabajo de Estados Unidos.
Hilda Solís, líder del Departamento del Trabajo de Estados Unidos.

Necesitamos un sistema de desarrollo que valore trabajo arduo y cree oportunidades para aquellos dispuestos a llevarlos a cabo, dicen.

Hilda L. Solís y Wade Henderson

A continuación te presentamos un artículo escrito en conjunto por la Ministro del Departamento de Trabajo de Estados Unidos (Solís) y el Presidente de la coalición The Leadership Conference on Civil and Human Rights (Henderson)"uno de los socios de la Campaña Half in Ten.

Han transcurrido 47 años desde que nuestro país se declaró en guerra contra la pobreza. El año 1964 era otra época de guerra y ansiedad de índole económica en Estados Unidos cuando el abismo entre los ricos y los pobres era tal que parecía imposible de subsanar. Sin embargo, el Presidente Lyndon Johnson entendía la urgencia de la situación y propuso un programa acorde con la coyuntura.

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 “Debido a que la pobreza no es un enemigo simple ni fácil con el que lidiar, tomamos en cuenta que nuestra petición tampoco lo es”, acoto el Presidente Johnson. “No puede impulsarse desde la base mediante un solo ataque  y frente… Pues de así serlo, habríamos vencido la pobreza hace mucho tiempo. Pero hoy, por primera vez en la historia, contamos con el poder para derrumbar las barreras que impiden la participación plena en nuestra sociedad. Con el poder viene la obligación”, añadió.

Siendo el 2011 un año en que la política ha tendido a enfrascarse en asuntos de poca relevancia, debemos ahora recapacitar cómo verdaderamente combatir la pobreza en este país.

El Presidente Obama ha fijado la meta de erradicar el desamparo en este país para el año 2020, frente en el que hemos logrado grandes avances. La Ley de Recuperación (Recovery Act), a través de un programa rápido de recolocación del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD), evitó que un millón de estadounidenses se quedasen sin techo. Es importante acotar que a pesar de lograr poca circulación en los medios de comunicación, este tipo de noticia constituye un progreso trascendental.

Sin embargo queda mucho por hacer. Debemos fijar metas substanciales que afronten el irremediable hecho de que hoy en día, 46 millones de estadounidenses viven en pobreza. Uno de cada cinco menores en Estados Unidos, el 27 por ciento de afroamericanos y el 26 por ciento de latinos están por debajo del umbral de pobreza. Ahora no es el momento para que los legisladores piensen en pequeña escala.

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Half in Ten -Campaña nacional para disminuir la pobreza a la mitad en 10 años- ha adoptado un conjunto de estrategias para reducir la tasa de pobreza del país a la mitad a lo largo de una década. Numerosos factores han agravado la crisis de pobreza por la que atraviesa EE.UU.: la crisis hipotecaria, la falta de puestos de trabajo de calidad y los costos en alza de la atención médica, los alimentos y combustibles.

Necesitamos un sistema de desarrollo que valore trabajo arduo y cree oportunidades para aquellos dispuestos a llevarlos a cabo. Analicemos: la tasa de pobreza entre los trabajadores permanentes a tiempo completo es de tan solo 2.6 por ciento. Nuestra estrategia más eficaz para combatir la pobreza es crear un mayor número de empleos cuyos salarios permitan mantener a la familia y que ofrezcan oportunidades de capacitación, prestaciones laborales sólidas y flexibilidad en cuanto al lugar de trabajo.

En la actualidad, ¿quiénes tienen estos tipos de empleo en EE.UU.? Las personas con habilidades específicas y los trabajadores sindicalizados. Apoyar las leyes que amparan  tanto el derecho de los trabajadores a unirse a un sindicato como la inversión en el desarrollo de nuestros sistemas educativos y fuerza laboral  nos ayudará a crear vías para que millones de estadounidenses salgan de la pobreza.

Entre 1979 y 2007 los fondos federales asignados a la educación, capacitación y servicios de empleo disminuyeron en un 50 por ciento, del 8.8 por ciento del PIB al 4.3 por ciento. No obstante, se proyecta que para esta década aproximadamente mitad de todos los puestos laborales en EE.UU serán para trabajos que requieren de una “aptitud media”. Es decir, puestos que exigen un diploma de bachiller, más no necesariamente un título universitario de cuatro años. Dichos abarcan aéreas tales como fabricación avanzada, energía renovable, atención médica y tecnología de la información, y cumplen la meta de ofrecer salarios aptos para el mantenimiento de una familia.

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 Inherente a nuestra estrategia integral para disminuir la pobreza debe estar el incremento del número de graduados y la inversión en capacitación laboral para trabajadores de aptitud media. Es por esto que para el 2020 el Presidente Obama ha fijado la meta de que los Estados Unidos tenga la mayor proporción de estudiantes con diploma universitarios. Nunca antes en la historia de nuestra nación ha sido más importante que los estudiantes sigan con sus estudios después de haber completado la secundaria.

Actualmente, nuestro país  cuenta con una baja tasa de trabajadores calificados para llenar los puestos vacantes en las industrias de rápido crecimiento. Con tres millones de puestos disponibles, es primordial capacitar a nuestros trabajadores inmediatamente.

Asimismo, debemos hacer más por ayudar a los padres solteros que desempeñan la inmensa labor de criar a sus hijos y ser los únicos proveedores simultáneamente. Alrededor de 13 millones de familias cuentan con solo uno de los padres, de las cuales dos de cada cinco viven en la pobreza. El fortalecimiento de tales unidades familiares debe ser una prioridad nacional y para lograrlo es necesario aumentar los ingresos de los padres solteros, disminuir la brecha existente de los salarios entre los hombres y las mujeres e implementar políticas que ofrezcan horarios de trabajo flexibles y cuidado infantil que permitan el empleo a tiempo completo.

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A pesar de los obstáculos que tengamos que enfrentar, seguimos siendo un país que puede lograr cosas trascendentales. Nuestra historia esta colmada de ejemplos a seguir que demuestran el bien que podemos hacer al unirnos para combatir la pobreza que ahora nos abarca. Como dijo LBJ, porque es lo correcto, porque es lo sensato y porque es posible, tenemos el deber de hacerlo.

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