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La muñeca Barbie es todo un sex symbol; todos los diseñadores quieren vestirla y las famosas sueñan en convertirse en ella.

La Barbie, mucho más que una muñeca

La Barbie, mucho más que una muñeca

Barbie es mucho más que una muñeca. Es todo un sex symbol, y su nombre es sinónimo de una industria millonaria de más de cuatro décadas.

La muñeca Barbie es todo un sex symbol; todos los diseñadores quieren ve...
La muñeca Barbie es todo un sex symbol; todos los diseñadores quieren vestirla y las famosas sueñan en convertirse en ella.

Barbie, como se le conoce, es mucho más que una muñeca. Es todo un sex symbol, personificación del sueño americano y diana de los odios de las feministas más radicales. Todos los diseñadores quieren vestirla y las famosas convertirse en ella.

Pese a tratarse de uno de los iconos más controvertidos de la potencia estadounidense, a la altura de Marilyn Monroe, Barbie es moderna y polifacética, una fémina que ha sido doctora, empresaria, enfermera, veterinario, astronauta, diseñadora, actriz y hasta Escarlata O'Hara.

Ahí reside su éxito, en lo camaleónico de su aspecto. Barbie consigue mantener su personalidad, su identidad, única e inimitable, por encima de modas, estilos y décadas y de los volubles caprichos de los niños.

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Ella adopta distintas formas y personajes para pervivir. Ha sido actriz, personaje famoso de la literatura, de la gran pantalla, de la farándula o del "show business".

A pesar de que sigue cumpliendo años mantiene su perpetuo aspecto adolescente, de medidas de ensueño y delgadísima anatomía, motivo por el cual, Mattel, fabricante y distribuidor de la muñeca, se ha tenido que enfrentar a las acusaciones de promover enfermedades tan graves como la anorexia o la bulimia.

Y es que la bellísima Barbie es experta en tribunales, pues pronunciar su nombre equivale a nombrar una serie de clichés y estereotipos, no siempre ciertos, pero sí muy arraigados en las mentes de todos: Mujeres frívolas, que van de compras, que sólo piensan en los hombres y que aman el color rosa, la estética y el dinero.

Estos son sólo algunos de los juicios a los que se enfrenta la muñeca "bestseller". La que gusta a las niñas de todos los tiempos.

Un poco de historia...

Barbie nació cuando su creadora, Ruth Handler (1916-2002) se dio cuenta de que había un vacío en el mercado.

Su hija, Barbara, de quien más tarde tomará el nombre para su exitosísimo producto, adoraba jugar con sus muñecas recortables, que, a diferencia de sus muñecos (bebés regordetes de pocos meses), tenían aspecto y cuerpo adulto, es decir: Curvas, son bellas, van maquilladas, tienen melena larga y un variado armario con el que vestirse.

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Entonces se le encendió la lamparita, ¿por qué no hacer lo mismo pero en plástico en vez de en papel?

Se lo comentó a su marido, Kenneth a quien la idea le pareció fantástica. Ambos acudieron a la empresa juguetera Mattel que en un principio desestimó la idea por considerarla cara.

El matrimonio emprendió un viaje por Europa donde estudiaron varios modelos. La muñeca que más les convenció es un modelo alemán Bild Lili, en el que se inspiran para crear a su muñeca, Barbie.

La primera Barbie se presentó en la feria del juguete de Nueva York el 9 de marzo de 1959, con grandísimo éxito de ventas. Sólo el primer año de producción Mattel vendió 350 mil muñecas Barbie. Fue así como nació una estrella.

Barbie fue uno de los primeros juguetes que contó con una estrategia de mercadeo basada sobre todo en anuncios televisivos.

Hoy en día Mattel estima que en algún punto del globo cada segundo se venden tres muñecas Barbies y que todas las niñas de Estados Unidos al menos han tenido una de ellas.

El 90 por ciento de las niñas del Norte de América aseguran haber tenido al menos 10. Es sin duda la muñeca más vendida de la historia. La única que ha conseguido enamorar a grandes y pequeños de un modo casi fanático.

Desde su creación Barbie fue sufriendo pequeños cambios en su anatomía, los más significativos, el que sufrió en 1971 en sus ojos y en 1997 en su cintura, que se ensanchó para acabar con las acusaciones de anorexia.

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Una sección exclusiva para Barbie

La diva de juguete ha conseguido su propia sección en la mítica juguetería neoyorkina FAO Swartz, lugar de culto para los miles de coleccionistas de la muñeca, que ansían las ediciones limitadas de Barbie, piezas de las que se tiran 25 mil y, en ocasiones, tan sólo 900 en todo el mundo, por lo que hacerse con una de ellas es casi imposible.

La mayor colección de estas muñecas la vendió la prestigiosísima casa de subastas londinense Christies en la que desfilaron más de 4 mil muñecas.

Allí la que alcanzó mayor valor fue una pieza de 1965 de traje largo rojo y melena negra, por la que un fanático coleccionista llegó a desembolsar más de $277 millones de dólares.

La gallina de los huevos de oro, siempre en boga, a la que Armani, Yves Saint Laurent o Ralph Lauren han diseñado trajes en exclusiva, tiene su propia película, su eterno novio, Ken, al que recientemente ha cambiado por el surfista australiano Blaine (por votación de las cibernautas) tiene aún mucha guerra que dar.

¿Alguien se atreve aún a rebajarla a la categoría de simple muñeca? Porque nosotras la subimos a los altares de icono.

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